domingo, junio 26, 2022
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  • Dias de Impunidad

Te pueden matar

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Todavía ando aturdidón por el pedo.

No wey pues estábamos platicando el bato y yo, wey. Yo me quedé porque me dijo “ya en cinco minutitos queda”, – ¡ah, pues me espero! le dije. Así no tengo que echar dos vueltas.

Y ya, platicando…nuestras mamadas.

Y de repente se metieron unos batos disparando. Lo agarraron a él, lo agarraron del hombro. Lo jalaron hasta donde está la pinche puerta para entrar a cajas ¡y a huevó querían que abriera! y el bato no podía y no podía y les gritaba a los de adentro ¡Ábreme, fulana! ¡Fulana, áaabreme a la verga! ¡Áabreme , ábremeee!

Y los malandros disparaban al aire…uno le disparó como a la oreja, como para aturdirlo, wey.

Y no, wey, no podía abrir la puerta hasta que un malandro le disparó en la pierna.

Y el bato gritó ¡Ah, me dispararon¡ ¡Ábreme fulana, ábreme, ábreme!

Y yo cagadísimo estaba wey ¡pus ¿qué más?! Dije “sigo yo” o una mamada así, wey, no sé, wey.

En eso el malandrín se aprendió el nombre de la fulana a la que le estaban hablando, ya ni me acuerdo como era..Ita, Rita.

No me acuerdo como verga el malandro le llamaba, le decía, le gritaba.

–¡Bueno hija de tu puta madre…(Rita, por decir algo)! ¡Tú sabrás…en tú mente quedará!

Y ¡madres! que le da un balazo en la cabeza al bato.

Y el bato se desplomó.

Perdió la vida enfrente de mí, wey. ¡Bien culero, wey!

¡Nací y morí como siete veces ahí, wey! ¡A la verga, valió verga!

Esta es el relato de un testigo del asesinato de José Cruz Galindo, muerto dentro del banco donde trabajaba como gerente.

Castigar a un maleante no elimina las consecuencias del crimen.

José Cruz no recuperará la vida.

Su familia no lo volverá a ver, Culiacán pierde un hombre honrado y trabajador.

La satisfacción del castigo al delincuente no compensa el dolor y la tragedia.

La prevención del delito debe ser el eje de la estrategia de seguridad pública.

Es vital tener un plan para eliminar los factores de riesgo que incrementan la probabilidad de que una persona se convierta en delincuente y que pueda cometer un delito.

Estos factores de riesgo comprenden tanto características del individuo como del contexto familiar, comunitario y socioeconómico del delincuente potencial y de la víctima potencial.

La prevención suele reducirse a una cantidad mínima de pláticas en las colonias, con presupuesto raquítico, abandonando el resto de las dimensiones del problema.

Vayamos de lo técnico a lo social y luego a lo urbano.

El mayor desincentivo es una policía municipal confiable, numerosa, ubicada en donde se necesita, equipada y capacitada.

Lamentablemente, para 2022, y por segundo año consecutivo después de la desaparición del Programa de Fortalecimiento del Desempeño en Materia de Seguridad Pública, el presupuesto federal no integra fondos destinados a los municipios con mayores índices delictivos (queda el Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública – FASP).

México Evalúa A.C. muestra que el presupuesto destinado a la seguridad pública de entidades federativas y municipios es 42 por ciento menor al promedio del gasto federalizado total en seguridad del periodo 1999-2021.

La hipótesis del presidente López Obrador era que con sus programas sociales se reducirían los asesinatos cometidos por la delincuencia organizada.

Eso no sucedió. Siguen perpetrándose, la misma cantidad de asesinatos violentos que antes.

La inmensa mayoría de los pobres, los marginados y desempleados no roba, no extorsiona, no secuestra y no mata.

Por eso, es necesario dedicar recursos y programas especiales hacia poblaciones con mayor propensión a cometer delitos. Por ejemplo, los usuarios dependientes a los opiáceos y opioides
(heroína y similares).

Algunos programas de reinserción social de presos, con intervenciones múltiples y sostenidas dentro y fuera de la cárcel, han sido igualmente efectivos, reportan especialistas como Alejandro Hope. No son baratos y no sirven para todos los reclusos, pero hay evidencia de que pueden reducir de manera significativa la reincidencia, sobre todo de los que están en la cárcel por primera vez.

De la misma forma, deben existir protocolos eficientes para tener “banco seguro”, “cajero seguro”, “escuela segura”, “restaurante seguro”.

En el terreno del desarrollo urbano, las restricciones al tránsito de vehículos en lugares de alto riesgo, como bancos y centros de trabajo, puede evitar ciertos delitos (después de un arma, el instrumento más útil para un delincuente es un vehículo para darse a la fuga).

Asimismo, hay formas de recuperación de espacio urbano, englobadas en lo que se conoce como “prevención del delito mediante diseño ambiental” que pueden tener efectos disuasivos. Iluminar zonas, pavimentar calles, cerrar baldíos son acciones que los estudiosos han documentado como exitosas.

José Cruz Galindo está muerto porque alguien pudo matarlo.

Sin buena prevención del delito, existen las condiciones suficientes para que lo maten a usted.

Artículo publicado el 12 de diciembre de 2021 en la edición 985 del semanario Ríodoce.

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