domingo, septiembre 26, 2021
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  • Dias de Impunidad

Román Rubio, la lucha a muerte

ROMÁN RUBIO. Un hombre de convicciones.

En Sinaloa de Leyva todos saben quién mandó matar a José Román Rubio López y Esteban López Beltrán. Lo dicen por lo bajo, aun con miedo, no tienen ninguna duda. Lo que después se preguntan es ¿para qué? Ya habían obtenido lo que querían: influir en la elección del 6 de junio y decidir los resultados.

La otra pregunta que se hacen ahí mismo en Sinaloa de Leyva, es la misma que se hace la clase política del estado, los actuales y quienes entrarán al poder en noviembre próximo: ¿Por qué un mes y medio después de la elección los asesinan?

El maestro Román Rubio era el candidato de Morena en la única diputación que ganó el PRI, el distrito 06, y Esteban López le coordinó la campaña a Mónica Nava, en Sinaloa municipio, la única alcaldía que ganó el PRI (las otras dos que perdió Morena son Elota –para el PT- y San Ignacio –para el PES-, la historia se explicó hace tres números aquí en Ríodoce: https://riodoce.mx/2021/06/29/quien-controlo-la-eleccion-municipal-en-sinaloa/)

Que todos sepan quién mandó matar a Román Rubio y Esteban López no resuelve el crimen, ni mucho menos. Al contrario, lo complica todavía más. En este país los asesinatos que apuntan a la política o al crimen organizado no se resuelven, y cuando avanzan sus investigaciones se atoran en los asesinos materiales, pocas veces se llega a los homicidas intelectuales. Aquí se mezclan ambas: política y crimen organizado.

Lo más lamentable en este doble crimen es el perfil de las víctimas. José Román Rubio López, un maestro normalista, de larga lucha en la izquierda, regidor en la actual administración municipal, defensor a ultranza de los derechos y condiciones en que viven losen la sierra entre Sinaloa y Chihuahua.

Muchísimas veces viajó con víveres a lo intrincado de las montañas llevando frijol, maíz y sal para los Tarámaris, especialmente en épocas de sequía donde se recrudece el hambre. Prestó su camioneta para que otros pudieran subir por los difíciles caminos. Y hasta se enfrentó al protegido de Quirino Ordaz, el Secretario de Desarrollo Social –actual- y diputado electo, Ricardo Madrid, cuando escatimó los apoyos etiquetados en el presupuesto para apoyar a los indígenas al borde de morir de hambre.

Escatimó es decir poco, Ricardo Madrid nunca los liberó, a pesar de reuniones y exigencias. ¿Podría utilizar Ricardo Madrid ese recurso en alguna otra cosa mejor que comida para los Tarámaris? Meses atrás lo mismo hizo Madrid, junto a Marcos Osuna (entonces subsecretario de Gobierno, y candidato del PRI a la Alcaldía de Ahome en la pasada elección) con los desplazados por la violencia. Igualito, se etiquetaron recursos del Congreso, pero Sedesol a su cargo no los liberaba, o quería gastarlos en cosas diferentes a las que demandaban los desplazados.

El gobernador Quirino Ordaz asistió al velorio de Román Rubio, acompañando al gobernador electo Rubén Rocha, pero meses atrás su administración quiso convertir en despensas el recurso autorizado para apoyar a los Tarámaris, despensas que allá en la sierra no sirven de nada. Allá se ocupa frijol, maíz, sal. Ni siquiera eran grandes cantidades, apenas suficiente para solventar la etapa más difícil del hambre.

¿O fue Quirino Ordaz quien ordenó detener esos apoyos? ¿Hizo lo mismo con los 50 millones de los desplazados de la violencia, que partió en dos: 25 para el norte y 25 para Mazatlán?

Esteban López Beltrán, era más que el primo de Malova, como constantemente se mencionó estos días con su asesinato. Un hombre que ya buscó la alcaldía de Sinaloa municipio en 2013 y lo pararon. Fueron amenazas cumplidas, mataron a sus coordinadores de campaña. De nada sirvió el parentesco con López Valdez, nada pudo hacer, Malova llevaba años que había cedido la plaza al grupo delictivo pujante en cada zona. Él mejor se ponía a bailar. Aun así Esteban López se atrevió de nuevo a participar, esta vez con el equipo de Morena, esta vez le costaría la vida a él mismo.

 

Margen de error

(Abandonado) Sinaloa municipio está abandonado. Ahí no hay más poder que el poder del narco. No es nuevo, tampoco. Los habitantes se han acostumbrado a vivir así, el gobierno se acostumbró a dejar hacer dejar pasar. No olvidemos que el gobierno hasta cuando no actúa está tomando decisiones.

Hay muchos antecedentes: el asesinato de Saúl Rubio siendo diputado, los desplazamientos de habitantes de comunidades enteras de la sierra de Sinaloa –la zona limítrofe de Sinaloa, Badiraguato, Mocorito, Choix y El Fuerte-, y ahora el crimen de Román Rubio y Esteban López.

El municipio entero está a la deriva, con el control del narco en muchas zonas, metidos en la economía y la política, ordenando e imponiendo.

 

Mirilla

(Rocha) El crimen ocurre en la parte final del gobierno de Quirino Ordaz, pero el gobernador ya tiene las maletas hechas, solo cuenta los días para regresar a Mazatlán. El agravio directo va al próximo gobierno, es a Rubén Rocha. Le asesinaron a un militante cercano, uno de cepa dura.

La responsabilidad, aunque de la Fiscalía de Justicia, es también al próximo gobierno, y desde ahí donde se verá de qué están hechos en lo que se refiere al poder del narco y hasta donde seguirá mandando.

 

Deatrasalante

(Violencia) En mayo de 2005 asesinaron a Saúl Rubio, entonces diputado local panista y exalcalde, iba en su camioneta acompañado de Omar Alberto Ruelas. Les dispararon cuando iban en marcha por la carretera con rifles R-15 y AK-47, al estilo de los asesinatos del crimen organizado.

Saúl Rubio fue apoderándose del control político de Sinaloa municipio desde el liderazgo agrícola, encabezando los enfrentamientos por el apoyo a las cosechas que año con año provocaban toma de casetas y reclamos al gobierno en turno.

Inició como militante perredista, presumía haber militado en la liga comunista 23 de septiembre. Giró al PAN, y con ellos ganó la alcaldía en un municipio que hasta ese 2001 nunca había perdido el PRI; tres años después mantuvo el PAN la presidencia y Saúl Rubio ganaba la diputación local. No importaba el partido, el triunfo era de Saúl Rubio.

Fue entonces cuando lo mataron, tenía 48 años y había sido el pilar de la candidatura a la gubernatura de Heriberto Félix, que casi logra en 2004 quitarle al PRI el estado de Sinaloa.

Años después fueron aprehendiendo a pistoleros, hombres –sin nombre- que según la investigación habían participado en el asesinato de Saúl Rubio. Nunca más arriba. Pero en Sinaloa de Leyva, como ahora con Román Rubio y Esteban López, sabían los nombres del narco que habían asesinado a Saúl Rubio Ayala (PUNTO)

Artículo publicado el 25 de julio de 2021 en la edición 965 del semanario Ríodoce.

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