Erasto Cortés Juárez, artífice de la plástica en Sinaloa

ERASTO ERASTO CORTÉS. Sus huellas en Sinaloa.

El pintor nacido en Puebla además de fundar el TAPUS, es uno de los máximos representantes del grabado en México

 

 

A Erasto Cortés Juárez se le recuerda en la historia cultural sinaloense, como el artífice de la plástica, pero además como el grabador que inmortalizó a los personajes más relevantes de la Independencia y la Revolución Mexicana.

Su formación de izquierda, le permitían tomar hechos históricos, para criticar la desigualdad social, a través de su obra sobre todo realizada en grabado, un técnica también símbolo de resistencia.

La mítica imagen de Zapata a caballo, realizada en 1950, máximo símbolo de la resistencia campesina, fue una de sus obras más conocidas. En su ejercicio plástico abrevó toda la fuerza del pasado para convertirse en un maestro con vocación y oficio.

En 1956 a Culiacán por invitación del entonces gobernador General Gabriel Leyva Velázquez, quien fuera su compañero de banca junto con el escritor y pensador Jaime Torres Bodet, llegó a Culiacán para marcar la pauta de la educación institucional por parte de la Universidad del estado.

Constituyó así, el grupo conocido como TAPUS, en el que estuvieron los primeros artistas visuales, que buscaron profesionalizarse bajo una formación rigurosa que antepuso la técnica y la disciplina.

De acuerdo al director de teatro Rodolfo Arriaga Robles, en ese entonces, la Plazuela Rosales continuaba siendo escenario de los paseos de las familias que disfrutaban de la refresquería del Capi Cisneros, además de que en esa época surgieron los patinadores de metal y continuó la tradición de los circos y las carpas que seguían llegando a los patios del Ferrocarril Sud Pacífico.

El cine era la alternativa cultural más demandada por los culiacanense, escenas que permiten hablar todavía de un ‘rancho’ grande donde cobró mayor relevancia la constitución de dicho grupo, en el que las vocaciones creativas encontraron el impulso para seguir un camino en las distintas técnicas de las artes.

 

La labor de Erasto Cortés

Dicho taller (TAPUS), fue el inicio de lo que hoy es la Escuela de Artes Plástica de la UAS, en un tiempo donde hablar de arte seguía siendo de minorías, sin espacios establecidos para promoción y difusión de la obra de los artistas, que tenían en ese entonces, 1956, sólo el gusto por el arte, señaló el historiador Carlos Maciel Sánchez.

“Durante sus casi seis años de estancia en Sinaloa realizó una profusa labor cultural, como divulgador del grabado e ilustrador de revistas y libros, entre los que destacaron el realizado en 1959, siendo aún gobernador el General Gabriel Leyva Velásquez, recibió una invitación para que el estado estuviera representado en la Feria del Hogar en la Ciudad de México, lo que implicaba llevar una muestra de representara a Sinaloa en tal evento”.

En su momento la pintora Rina Cuéllar recordó que Erasto Cortés, nacido en Puebla, fue un maestro maravilloso, un grabador con bastante fuerza, influenciado por José Guadalupe Posadas. Él propuso una educación férrea, en el que no era permitido tener sucio un pincel. Entendimos que el arte era un oficio de compromiso y disciplina.

“Estudió en la Academia de San Carlos y en los talleres organizados en la Escuela de Pintura al Aire Libre de Coyoacán, cuando el grabado no era de la predilección de los estudiantes de arte, era practicado en pequeña escala, pero se adaptó al sentido social que manejaba en sus propuestas, con las que fue parte importante de los movimientos modernizadores de entonces”, señaló.

Cortés Juárez, perteneció a varios grupos de gran influencia en el país, como 30-30, Lucha Intelectual Proletaria, al lado de Leopoldo Méndez y Pablo O’Higgins; todos ellos vinculados al proyecto político de José Vasconcelos, con los que fundó más tarde la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios.

Además de labor docente, fue uno de los mayores representantes de la gráfica en México durante el siglo XX, que cultivó de manera especial el grabado en linóleum, madera de pie y de hilo, así como la litografía.

El maestro además ilustró el Calendario Cívico Sinaloense redactado por Antonio Nakayama y siguió su labor como escritor en varios periódicos como El Día, Novedades, México en la Cultura, Vocero del Norte de San Miguel Allende, El sinaloense y otros más. También elaboró un trabajo patrocinado por el Gobierno de Sinaloa en 1957 titulado: Homenaje al pensamiento liberal mexicano, en el que aparecen sus grabados, la introducción la realizó el General Ernesto Higuera y los textos Antonio Nakayama.

 

Su partida de Sinaloa

En 1961, se retiró de Sinaloa por causas aún no claras, pero a decir de su discípulo Álvaro Blancarte, porque alguien de su propio equipo“le hizo una cochinada política”

había solamente dos alumnos de escultura bajo la dirección de Cortés Juárez: Antonio García Meda y Héctor Monge.

El maestro continuó su labor en San Miguel de Allende. Murió en la Ciudad de México en 1972 y aunque en Sinaloa, su recuerdo está sólo en algunos cuantos, en Puebla, se fundó un museo donde se puede apreciar su obra, en la que destacan paisajes de esta tierra.

Artículo publicado el 27 de junio de 2021 en la edición 961 del semanario Ríodoce.

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