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Obesidad y mente, no solo se trata de lo que comemos

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La obesidad es un problema que de manera regular se atribuye a la alimentación. Tiene algo de sentido que así sea pues es esta la vía mecánica mediante la cual entra al cuerpo todo aquello de lo que nos alimentamos y que al final se ve reflejado, con el paso del tiempo, en nuestro físico y nuestra salud.

En el último estudio nacional, cerca del 73 por ciento de la población tiene problemas de sobrepeso, además 34 por ciento de las personas obesas sufren de obesidad mórbida. Las proyecciones estiman que la esperanza de vida se reducirá cuatro años dentro de los próximos 30 años. La obesidad infantil se duplicó de 7.5 por ciento en 1996 a 15 por ciento en 2016.

Lo correcto es ver a la obesidad como lo que es: un problema de salud multifacético que se compone no solo de una alimentación deficiente, sino de una serie de problemas que involucran tanto lo físico como lo mental.

Es precisamente la parte mental de una persona con obesidad la más compleja de deshebrar y moldear en su favor.

 

Paradigma cognitivo, la importancia de empezar temprano

El paradigma cognitivo o teoría cognitiva es un modelo creado por el suizo Jean Piaget en el que sostiene que cada ser humano se construye durante el desarrollo de su infancia.

Al ser la edad temprana base principal de conductas adultas es de suma importancia que exista cordura al momento de educar la alimentación de los infantes.

Para la OMS la causa principal de la obesidad infantil (y aplica para cualquier edad) es el desequilibrio entre la ingesta y el gasto calórico, pero esto es atribuible varios factores como dietas más calóricas con abundantes grasas y azúcares, pero con pocos micronutrientes, vitaminas y minerales, así como a la baja actividad física, el cambio en modos de transporte y la urbanización.

Si bien en esta etapa la mente no funge como filtro de buenas o malas elecciones sí lo hace como receptor. La alimentación en edades tempranas va formando los criterios alimentarios. Al contrario de la mayoría de los adultos, los niños y adolescentes no pueden elegir el entorno en el que viven ni los alimentos que consumen. Asimismo, tienen una capacidad limitada para comprender las consecuencias a largo plazo de su comportamiento. Es por lo que necesitan una atención especial en la lucha contra la epidemia de obesidad.

 

Importante conocer la mente obesa

Cuando se habla de “mente obesa” se hace referencia a todo aquello que pasa por la cabeza de una persona con obesidad; eso que repercute en su evolución, desarrollo y su ímpetu para poder cambiar su situación.

Estudios han demostrado que en ciertos momentos la mente de un obeso reacciona igual a la de un adicto. Además, las personas que presentan trastornos de alimentación compulsiva tienen el 51 por ciento de posibilidades de sufrir depresión.

Gran parte de lo que modela este tipo de mentalidad son los acontecimientos de la infancia, el entorno familiar, la publicidad y la sobreoferta de productos de bajo aporte nutricional.

‘Cuando lo pacientes llegan a consulta no se trata solo de ponerles una dieta y ya está, hay que analizar conocerlos bien e indagar en su personalidad’, comentó Natalia Moragues, presidenta de la Asociación Dietética sin Patrocinadores (DSP).

La especialista valora como incompleta la carrera de profesionales de la nutrición en cuanto al aspecto psicológico se refiere: ‘Se aprende mucho de nutrición, pero para la parte clínica se debería ampliar la formación, especialmente a nivel psicológico’.

 

Relación entre obesidad y mala memoria

Un accidentado estudio en la Universidad de Cambridge reveló que la obesidad y la pérdida de memoria pueden estar muy relacionadas.

Los participantes del estudio tenían que navegar en un entorno virtual dentro de una computadora e ir dejando objetos en lugares aleatorios para después responder una serie de preguntas y poner a prueba su memoria.

Al principio el estudio intentaba medir la relación coeficiente intelectual-memoria, pero la sorpresa fue mayúscula cuando se encontró un claro vínculo entre el índice de masa corporal (IMC) y el déficit de memoria. Entre más alto fue el IMC de cada participante, pero fue el resultado de su memoria.

El estudio liderado por Lucy Cheke sugiere que la obesidad puede contribuir al desarrollo de trastornos neurodegenerativos, como el Alzheimer.

Artículo publicado el 09 de mayo de 2021 en la edición 954 del semanario Ríodoce.

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