marzo 4, 2021 2:06 AM

Cómo funciona la Pfizer-BioNTEch, la primera vacuna para México

GULA vacuna

Adicional a las que ya se aplican, hay alrededor de 64 vacunas COVID-19 en ensayos clínicos en humanos, de las cuales 20 ya están en la fase final de prueba. Otras 85 están en fase preclínica, todavía con pruebas en animales. La cantidad es enorme, pero es más impresionante la velocidad con que fueron producidas: menos de un año.

En general, las vacunas requieren años para ser desarrolladas y llegar a la etapa en la que se encuentran las que ahora están a la cabeza. El alcance del coronavirus hizo posible el desarrollo en fast track de muchas vacunas, alcanzando la aprobación para su uso por algunos países en diciembre del 2020, México uno de ellos.

 

Vacuna para México

El 11 de diciembre se anunció la aprobación de la primera vacuna para México, la seleccionada fue la de Pfizer-BioNTEch, que hasta el momento se mantiene como la vacuna líder a nivel mundial. El problema con esta vacuna es que es de doble aplicación, se necesitan dos visitas y dos dosis para finalizar el proceso de vacunación, un verdadero lío para un país de 130 millones de habitantes.

Es por lo que al menos otras tres vacunas se encuentran en los planes de nuestro país, la de Oxford-AstraZeneca.

 

Cómo funciona la primera vacuna seleccionada 

El 11 de diciembre de 2020 Hugo López-Gatell anunció la aprobación de la primera vacuna para México, que finalmente se aplicó por primera vez el 24 de diciembre, siendo la de Pfizer-BioNTEch la seleccionada.

La empresa alemana BioNTech se asoció con Pfizer para desarrollar y probar una vacuna contra el coronavirus conocida como BNT162b2, el nombre genérico es tozinameran y la marca Comirnaty. Un ensayo clínico demostró que la vacuna tiene una tasa de eficacia del 95 por ciento en la prevención de COVID-19.

La vacuna Pfizer-BioNTech se basa en las instrucciones genéticas del virus para construir una proteína de pico. Esta vacuna utiliza ARN mensajero (ARNm), material genético que nuestras células leen para producir proteínas. La molécula ARNm es frágil y nuestras enzimas naturales la harían pedazos si se inyectara directamente en el cuerpo. Para proteger su vacuna, Pfizer y BioNTech envuelven el ARNm en burbujas aceitosas hechas de nanopartículas lipídicas.

 

Imitando al virus

Una vez inyectado, el ARNm ingresa a las células humanas y les indica que fabriquen una proteína de coronavirus llamada pico.

Ninguno de estos componentes es infeccioso o capaz de causar COVID-19. Pero actúan como imitadores del coronavirus, enseñando al cuerpo a reconocer el verdadero virus y vencerlo, en caso de que aparezca.

Se cree que la producción de picos ocurre pocas horas después de la primera inyección. Pero el cuerpo necesita al menos varios días para memorizar el material antes de poder desplegar todo su arsenal de fuerzas defensivas contra el virus. Las células inmunes se toman este tiempo para estudiar la proteína, luego maduran, se multiplican y agudizan sus reflejos de detección de picos.

Los datos de los ensayos clínicos de Pfizer sugieren que la vacuna podría comenzar a proteger a sus receptores de enfermedades alrededor de una o dos semanas después de la primera inyección. Una segunda aplicación de ARNm, administrado tres semanas después del primero, ayuda a las células inmunitarias a memorizar las características más destacadas del virus, asegurando el proceso protector.

 

Es posible contraer el virus aun vacunados 

Ha habido casos de personas que recibieron la vacuna y resultaron positivos por COVID-19 unos días después. Esto se debe a que el efecto de la vacuna no es inmediato, puede pasar una o incluso dos semanas antes de que se dé el efecto preventivo que se busca.

Otra posibilidad es que se reciba la vacuna estando infectado sin saberlo, ya que una persona puede presentar síntomas de coronavirus hasta dos semanas después de haber estado expuesto o simplemente no mostrar ningún síntoma.

No se sabe el alcance que tendrá la vacuna para frenar la capacidad de propagación en la población, por lo que las medidas de distanciamiento, la sanitización de espacios y lavado de manos constante, así como el uso de cubrebocas seguirán siendo primordiales, sobre todo en los siguientes meses que el enfoque del aparato de salud estará, sí atendiendo pacientes COVID, pero también aplicando vacunas.

Artículo publicado el 10 de enero de 2021 en la edición 937 del semanario Ríodoce.

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