diciembre 3, 2020 5:04 PM

Zafra camaronera a punto de la ruina en el norte de Sinaloa

PESCADORES DE BAHÍA. La miseria toca la puerta.

Cae 60 por ciento la pesca en 72 horas  en el norte e Sinaloa

 

 

 

La temporada de captura de camarón 2020-2021 en las bahías del norte de Sinaloa navega hacia un horizonte sombrío, con nubarrones que presagian un naufragio y el fondeo de una de las peores crisis de subsistencia en los campos pesqueros.

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La causa de un derrotero al fracaso: la nula inspección y vigilancia durante la veda al crustáceo, y el haber eliminado todo lo propuesto para tales labores.

Esto provocó que las bahías en donde se reproduce y engorda el camarón fueran saqueadas por pescadores furtivos. El producto ilegal se vendió a la vista de todos, en redes sociales, en puestos callejeros, mercados sobre ruedas, tianguis y hasta en locales comerciales. Sin pudor alguno se anunciaba camarón de bahía con o sin cabeza desde los 100 pesos el kilogramo.

En la víspera, el único ataque al furtivismo ocurrió en el ejido Ricardo Flores Magón, en donde fue cateada una planta congeladora denominada JALI. La Fiscalía General de la República incautó 11 toneladas de camarón ya envasado. En la operación no se realizaron captura de sospechosos.

Sin embargo, el furtivismo continuó.

Pese a ello, el optimismo en que Dios provee mantiene a los tripulantes de la flota menor con la fe de que todo mejorará, luego que el pasado sábado 26 de septiembre, saldrían a la mar.

José Alfonso Chaparro Bojórquez, fundador de la Federación de Cooperativas Ribereñas “Siglo 21” afirmó que la temporada no pinta nada bien, porque desde mayo se aceleró el saqueo de los criaderos que continuó sin detenerse hasta septiembre cuando se permitirá zarpar vía la pesca a los pescadores organizados.

Dijo que el antecedente para el desconsuelo pesquero son las capturas registradas en las bahías de El Jitzámuri y Bacorehuis que fueron aperturadas el 14 de septiembre por ser parte del sistema lagunas de Agiabampo, Sonora.

En 72 horas de actividad, la producción cayó 60 por ciento.

Las cooperativas pasaron de reportar arribos de 700 kilos a desembarques de 300 kilos.

Además, los pescadores de Bacorehuis emigraron a El Jitzámuri porque la producción se agotó en el mismo periodo.

Las tallas reportadas hasta el momento son pequeñas, 41-50.

Y será hasta el 29 de septiembre cuando se lancen sobre aguas profundas para poder capturar las tallas redituables.

“El camarón de bahía ya salió, emigró hacia aguas profundas. En las bahías sólo hay tallas pequeñas, apenas suficientes para abastecer el mercado nacional, pero irredituables para el pescador porque el precio de venta es apenas de 140 pesos el kilo y con tendencia a descender”, dijo.

Junto al saqueo, está el nulo apoyo a las capturas porque el gobierno federal canceló el subsidio al combustible, motores marinos y embarcaciones más eficientes, comentó.

Chaparro Bojórquez consideró que la Comisión Nacional de Acuicultura y Pesca (Conapesca) y el Instituto Nacional de Pesca tendrán mucha responsabilidad en la debacle gremial por arribar porque no defendieron una actividad que año tras año produce divisas y genera empleos en zonas marginadas.

Leonel Sánchez Cota, dirigente de la Federación de Cooperativas Pesqueras del Norte de Sinaloa y Sur de Sonora, afirmó que en el ciclo pesquero, el año 2020 será el inicio de la ruina porque el ejecutivo y el legislativo fueron insensibles con un sector primario entregado a los capitalistas, como los armadores, y olvidándose del social.

“Es evidente que nosotros no interesamos al gobierno, porque hicieron todo lo posible para desmantelar una actividad prioritaria, la pesca. Aunque el gremio se aferre a navegar y pescar, innegable que los costos de operación serán mayores a la producción y por tanto hay una ruina en puerta”.

Vaticinó que si más de 3 mil familias de pescadores se quedan sin sustento por causa de la política neoliberal disfrazada de populismo, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador tendrá un problema severo de desempleo no en un punto en específico, sino en muchos lugares en donde las especies marinas son el pan de cada día de los pescadores.

Sánchez Cota, el decano de los dirigente pesqueros, aseguró que las cosas están peor de lo que se vislumbra, porque no hay poder humano que concientice a la burocracia.

“Ni movilizaciones ni advertencias hicieron que se cambiara la fecha, de ese tamaño en el cierre de la mentalidad de los nuevos burócratas”, dijo.

Artículo publicado el 20 de septiembre de 2020 en la edición 921 del semanario Ríodoce.

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29 de noviembre del 2020
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