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Grupos vulnerables por Covid-19 en México y Sinaloa; las pistas del asesino

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Tras los primeros casos de muertes en México hay una tendencia clara: obesidad y diabetes detonan mortandad en nuestro país

 

No es casualidad. No lo parece, al menos. Las primeras cuatro víctimas del coronavirus en México están relacionadas a la otra pandemia, la doméstica. Tres de ellos tenían diabetes, uno más hipertensión arterial, las dos principales causas de muerte en México.

Lea: Coronavirus y obesidad: cuando dos pandemias se encuentran https://bit.ly/2Uz9Jkc

Se estima que en nuestro país alrededor de 97 millones de personas tienen problemas de sobrepeso y obesidad, promotores principales de que cada año mueran en México más de 250 mil personas por enfermedad cardiaca y diabetes mellitus, unas 685 por día.

El drama del coronavirus ha abierto la conversación sobre la relación entre nuestra pandemia y la que recién llega, y lo que se puede venir en un ambiente en el que, aun sin ayuda de patógenos externos, ya nos moríamos demasiado.

Las condiciones de la salud nacional son una amenaza de caos; un brote masivo podría exhibir la realidad de nuestro México dominado por la chatarra y los vicios; por la enfermedad y la codicia, y podría quebrantar el sistema de salud que ya sabía de la magnitud de nuestra pandemia, de sus costos insostenibles y de las camas insuficientes.

 

La vulnerabilidad autoadquirida

Ahora, Covid-19, el virus que se ha destacado por su nivel de letalidad en adultos mayores y en pacientes con enfermedades crónicas preexistentes nos amenaza.

Datos presentados por el Ministerio de Salud de Italia en base a una muestra de los primeros 2 mil 8 fallecidos en aquel país arrojaron que 99 por ciento tenían más de 50 años, los menores de 50 que perdieron la vida tenían entre 31-49 años. Solo cinco de ellos menores a 40 años, todos con enfermedades preexistentes como diabetes, hipertensión e insuficiencia respiratoria.

Los 97 millones de personas en riesgo componen una gran parte de la generación que hace apenas unos meses se estimaba tendría una esperanza de vida de cuatro años menor a la anterior, todo esto promovido por la obesidad y lo que se le deriva.

Hoy esa esperanza de vida se compromete aún más. Nuestro México es víctima de sí mismo, la autoridad permisiva y la imprudencia con la que nos alimentamos nos ha puesto un blanco en la espalda.

Si nos llevamos los datos extraídos de las experiencias europeas y los comparamos contra nuestro estado de salud actual, además del riesgo natural que presenta en pacientes de edad avanzada, el factor diabetes puede incrementar el número decesos en el grupo de 20-50 años, algo que no ha sido tan evidente en otros países.

 

Sinaloa por debajo de la media nacional

Aunque México no es el primer lugar en prevalencia en el mapa mundial de diabetes, sí está posicionado como el primero dentro de los países que componen el G-20. Por encima de nosotros solo están naciones de tercer mundo.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018 (ENSANUT) Sinaloa presenta el 10.7 por ciento de casos diagnosticados de diabetes en adultos mayores a 20 años, cifra que apenas lo coloca por debajo de la media en este padecimiento.

En cuanto a hipertensión, tomando el mismo rango de edad como referencia tiene un 16.2 por ciento de casos diagnosticados, lo que lo coloca tranquilamente en el tercer grupo, una posición nada despreciable si tomamos en cuenta que Campeche es el más alto con 26.1 por ciento y Tlaxcala el más bajo con 13 por ciento.

En cuanto a obesidad, Sinaloa se encuentra en el segundo grupo, apenas por encima de la media, es decir, tiene mayor prevalencia en este rubro que en los dos anteriores con un 15.8 por ciento. La lista la encabezan estados como Colima, Veracruz y Sonora, entre otros.

 

Acelerar normas, no aplazarlas

En medio de la turbulencia, y en modo buitre, la Confederación Nacional de Cámaras Industriales (Concamín) presentó al gobierno una seria de propuestas dentro de las cuales se encontraba la de aplazar la implementación de la norma del etiquetado de advertencia. Su argumento es que el sector industrial, no solo el de la chatarra, sino en general, fue el que recibió primero los efectos del coronavirus.

Dentro de las propuestas presentadas, además del intento de aplazar el nuevo etiquetado, estaban algunas sobre temas fiscales, monetarios, de inversión y gasto público.

La amenaza latente es y será prueba suficiente de la necesidad de regular a la industria y de reeducar a la población en lo alimenticio. Posponer las regulaciones en el México de hoy es igual a mantener expuesta a la población, a negarle la opción a muchos de librar la batalla contra una pandemia y no dos.

Artículo publicado el 29 de marzo de 2020 en la edición 896 del semanario Ríodoce.

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