abril 10, 2020 7:06 am

Caso Sanalona: ‘Qué hicieron, son unos pendejos’, dice comandante a policías

Sanalona

El comandante Níquel dice que no supo que pasó el día que policías a su mando asesinaron a Andrea y Ana Carolina pero apenas escuchó los disparos bajó de su patrulla y recriminó a los agentes: “qué hicieron, son unos pendejos”.

Andrea quedó con vida y, según la Fiscalía General del Estado (FGE), el comandante tardó más de 20 minutos en auxiliarla. La joven murió desangrada.

La madrugada del 27 de enero él viajaba en la primera patrulla del convoy de cinco patrullas y un blindado que circulaba por el templete de la presa Sanalona.

La semana pasada se presentó ante la Jueza de Control, Dulce María Villegas, acusado de encubrimiento por favorecimiento agravado, abuso de autoridad y delitos cometidos por servidores públicos.

Luego de una audiencia de más de 14 horas, la Jueza determinó vincularlo a proceso penal.

Carlos Alberto “C”, es el coordinador del grupo Elite de la Policía Estatal Preventiva, tienen cinco años en la corporación y antes fue militar.

Después de escuchar la imputación de la Fiscalía, decidió rendir su declaración, aunque se negó a responder gran parte de las preguntas que hicieron los Fiscales.

“No estoy de acuerdo con lo que dice el Ministerio Público”, dijo apenas se sentó en la silla de los testigos.

Minutos antes los fiscales lo habían señalado de auxiliar a sus compañeros para encubrir el homicidio, falsear información ante el Ministerio Público por declarar que se había tratado de un enfrentamiento y afectar la procuración de justicia para evadir la responsabilidad.

También lo acusaron de no prestar auxilio inmediato a Andrea quien quedó lesionada y murió momentos después desangrada; de permitir que alteraran la escena del crimen, sembrar una pistola, dos casquillos y poner pólvora en las manos de las víctimas; y retener de manera arbitraria a los dos sobrevivientes.

Según la Fiscalía el comandante debió desarmar a los agentes que dispararon y ponerlos a disposición del Ministerio Público, sin embargo, no lo hizo y permitió que continuaran en la escena del crimen y que elaboraran el informe policial con la versión del enfrentamiento.

Como comandante del grupo, señalaron los fiscales, tenía la responsabilidad de resguardar la escena del crimen y auxiliar de manera inmediata a las víctimas.

En su declaración, el comandante Níquel dijo que él no ordenó que dispararan, solo escuchó los balazos y cuando preguntó a los agentes que había pasado ellos le dijeron que desde el Honda Accord les habían disparado.

Aseguró que no se dio cuenta si habían disparado desde el Honda.

Mencionó que en ese momento supo qué agentes habían disparado y no los desarmó ni los detuvo porque no tenía la certeza de lo que había pasado y él no es autoridad para determinar la posible comisión de un delito.

Cuando llegaron los peritos, dijo, le preguntó a uno de ellos qué hacía con los agentes y le contestó que se esperara un rato.

La Fiscalía respondió que aunque no supiera qué había pasado, como comandante tenía la obligación de retener a los agentes y ponerlos a disposición del Ministerio Público para que él definiera.

El comandante aseguró que a Andrea le dieron auxilio desde el primer momento y primero dijo que uno de sus compañeros fue quien habló a Cruz Roja y después señaló que fue él desde su celular, tres o cuatro minutos después de la agresión.

Según la Fiscalía, con los testimonios se estableció que la agresión fue alrededor de las 0:45 horas y la llamada a Cruz Roja se hizo a las 1:06 horas, 21 minutos después.

La joven murió cuando era trasladada a las instalaciones de Cruz Roja.

Sobre el arma que fue sembrada en el lugar manifestó que él la vio hasta que uno de los peritos ya la tenía embalada.

De los sobrevivientes, Dulce y Julio César, en una ocasión dijo que sí los habían detenido y en otra que solo los estaban resguardando.

Cuando el Fiscal preguntó sobre la tardanza de 9 horas para ponerlos a disposición del Ministerio Público, solo contestó que no recordaba la hora y que el representante social se negó a recibirlos.

Después de que el Ministerio Público no los recibió, fueron llevados a Barandilla por presuntamente ingerir bebidas alcohólicas y escandalizar en la vía pública.

El comandante dijo que desconocía porqué los habían llevado a Barandilla ya que él no estuvo ahí.

Una testigo que circulaba por el lugar cuando ocurrió el homicidio, declaró que las patrullas circulaban con las luces apagadas, a alta velocidad, y dispararon al Honda Accord sin motivo.

Mencionó que uno de los agentes, que según la FGE es Níquel, bajó de la patrulla y gritó “qué hicieron, son unos pendejos”.

Los sobrevivientes, Julio César y Dulce, declararon que desde el Honda no dispararon y las patrullas nunca les marcaron el alto ni con las torretas ni por altavoz.

Julio señaló que cuando los atacaron continuó la marcha pero cuando Andrea le dijo “me dieron”, puso el freno de mano y se detuvo.

El joven bajó del carro para auxiliar a su novia y los agentes lo agarraron del cuello, le pusieron la cabeza contra el cofre y le empezaron a preguntar de quién era hijo, dónde trabajaba, quiénes eran las muchachas y luego lo subieron a una patrulla.

Dulce también bajó del carro y empezó a gritarle a sus primas, pero los agentes la garraron y se la llevaron detrás de una patrulla donde le preguntaban lo mismo que a Julio.

Minutos más tarde los subieron a ambos al vehículo blindado, en el que nueve horas después los llevaron al Ministerio Público quien se negó a recibirlos por la detención arbitraria y la tardanza en ponerlos a disposición.

Alrededor de las 14:30 horas fueron llevados a Barandilla donde una hora después quedaron en libertad porque no se acreditaron que estuvieran escandalizando e ingiriendo alcohol como señalaron los policías.

El comandante Níquel tenía orden de aprehensión pero no fue detenido por una suspensión que obtuvo en un juicio de amparo y se presentó de manera voluntaria a declarar.

Después de que fue vinculado a proceso los fiscales pidieron a la Jueza dictara prisión preventiva ya que existía el riesgo de que obstaculizara la procuración de justicia como lo hizo el día del homicidio.

Además, indicaron, continúa trabajando en la policía y es superior jerárquico de alguno de los testigos por lo que podría influir en ellos.

La Jueza dijo que no estaba justificada la prisión preventiva y además tiene una suspensión de un Juez de Distrito.

Como medida cautelar deberá acudir a firmar cada 15 días.

Por el homicidio de las dos jóvenes, fue vinculado a proceso el agente Joel Noé, quien fue uno de los policías que disparó.

Otros tres elementos que también dispararon están prófugos, con orden de aprehensión.

Artículo publicado el 22 de marzo de 2020 en la edición 895 del semanario Ríodoce.

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