abril 10, 2020 3:41 am

Váyase por la izquierda, Sr. Presidente

mujeres

“La izquierda, incapaz de empatizar con la emergencia nacional que representa la violencia machista y actuar en consecuencia, está traicionando su propio compromiso de estar siempre del lado de los grupos de personas que han sido históricamente excluidos”.

Esta es una de las conclusiones de las mujeres del grupo “Democracia deliberada” que participa al interior del gobierno federal con miembros como la secretaría de economía, Graciela Márquez. Subrayo y sintetizo sus tesis a continuación, por coincidir con ellas.

La política de género no puede reducirse a listados de buenas intenciones ni decálogos: necesita la implementación de herramientas que permitan la protección de las mujeres en el espacio público y el privado. Esto precisa necesariamente de una revisión crítica sobre las políticas públicas que hoy se encuentran en marcha a nivel nacional, en los estados y en los municipios, las que hacen falta, y la definición de presupuestos de carácter extraordinario, que sean suficientes y no estén sujetos al ambiente de restricción presupuestal.

Necesitamos un Estado fuerte para brindar protección, para paliar la desigualdad. Necesitamos un gobierno que no actúe como sus antecesores, que deje de normalizar la exclusión y que empiece a llamar a los hechos por su nombre: violencias machistas.

Este país que queremos recuperar y transformar tiene cimientos machistas y donde hay machismo nada florece, nada se transforma. La espiral de violencias en la que estamos sumidos todos, hombres y mujeres, estará condenada a seguir girando.

Basta ya del populismo penal que nos vuelve a vulnerar al transferir a nosotras la carga económica y familiar mientras nuestras parejas, hijos o familiares enfrentan procesos en reclusión; basta ya de un poder judicial que, en aras de la eficiencia (por austeridad), sacrifique las pocas victorias que hemos logrado.

Un país, una economía, necesita de un sistema de cuidados: exigimos más servicios públicos que permitan socializar ese tipo de trabajo para las personas dependientes, como son los niños, enfermos y ancianos. Mientras no se reestructure el sistema de cuidados y sigan siendo responsabilidad de las mujeres porque la norma social así lo dicta, no alcanzaremos la autonomía y la seguridad que nos permita vivir vidas más seguras, plenas y libres. Más Estado, menos decálogos.

La sororidad —la alianza existente entre las mujeres como clase— trasciende las lógicas partidistas tradicionales. Nuestra forma de participar en la política, un espacio que nos había sido tradicionalmente negado, no tiene por qué ajustarse a los modelos y dicotomías tradicionales. Quienes busquen, por conveniencia, acomodarla a su propio beneficio deben ser exhibidos.

Un cambio en el statu quo necesariamente exige que la mitad de su población no sea violentada, violada o asesinada. Para ello, es imprescindible ser oídos y prestar las manos hoy en el poder a quienes están luchando para ser escuchadas. Por ello, le hacemos un llamado especial a las mujeres en el gabinete del ejecutivo federal, a las gobernadoras, a las presidentas municipales y a todas las mujeres que forman parte de nuestros parlamentos: necesitamos acciones, no comunicación social. La evasión de la emergencia nacional que estamos viviendo las mujeres no es una solución, ni la indolencia el camino.

Por eso, además de trabajar hacia la desmantelación del estado patriarcal, urge que HOY este gobierno utilice todos los recursos del Estado, toda la voluntad política de la que son capaces las autoridades, para proteger a las mujeres. La justicia histórica pierde significado si no incluye a las mujeres. La cuarta transformación será feminista o no será.

Me parece claro que la política social que se basa en entregar dinero en efectivo sin focalizar tiene como deficiencia que no crea bienes públicos, infraestructura de apoyo a los más pobres como estancias infantiles y escuelas de tiempo completo.

Creo que el gobierno tendría una guía clara de actuación ante el feminicidio y el infanticidio sí hace propia la agenda de la izquierda que ha construido instituciones, infraestructura y conocimientos efectivos sobre estos puntos que significan vida.

Artículo publicado el 23 de febrero de 2019 en la edición 891 del semanario Ríodoce.

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