Corrupción salpica al CIP Playa Espíritu en Teacapán

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AMLO. ‘Vamos a ver que recuperamos de ese terreno abandonado’.

‘Aquí, alguien hizo un gran negocio’: FONATUR

Desde que Rogelio Jiménez Pons asumió el control de la Dirección del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) intuyó que enderezar el rumbo del organismo no era tarea fácil. Lidiar con los conflictos jurídicos que cargan a cuestas las expropiaciones y compras fraudulentas que dejan atrás los centros integralmente planeados (CIP) por todo el país, es una llaga que aún no sana y que puede complicarse cuando empiece a investigarse el historial de la paraestatal.

Lea: Fonatur, la inmobiliaria que enriquece a políticos en turno https://bit.ly/2Xr6xXj

El jueves pasado, el Presidente de México Andrés Manuel López Obrador destapó la olla al señalar que el proyecto del Centro Integralmente Planeado “CIP Playa Espíritu”, no tiene mucha viabilidad turística y se invirtieron 120 millones de pesos de dinero público para comprarle un rancho ganadero al ex gobernador Antonio Toledo Corro, compra venta que consideró una de las tantas “transas” que se cometieron para hacer negocios privados con dinero público.

ROGELIO JIMÉNEZ. Playa Espíritu es un “dolor de cabeza”.

“Se le invirtió todavía más dinero público y estamos viendo qué hacemos, porque no tiene mucha viabilidad para el desarrollo turístico. Pero no les importaba eso —dijo refiriéndose al ex titular del FONATUR, Migue Gómez Mont en el sexenio de Felipe Calderón—, lo que les importó fue la compra del terreno, porque si fuese para fomentar el turismo hubiesen desarrollado el área de Mazatlán al aeropuerto y hacer el ‘Nuevo Mazatlán’, que es lo que estamos pensando podría hacerse si logramos rescatar recursos de ese terreno abandonado que compraron”.

En una de las pocas entrevistas sobre el tema que dio el titular de FONATUR, Rogelio Jiménez Pons, en diciembre pasado al columnista Carlos Velázquez de Excelsior, reveló que pidió a los responsables del CIP Playa Espíritu traer propuestas viables para “aliviar este dolor de cabeza”.

“¿Qué hacemos con esto?”, les preguntó. Y entre broma y broma, les insinuó que lo único que se le ocurría era convertirlo en una playa nudista porque no le encontraba sentido invertir en un mega desarrollo que se encuentra a hora y media de Mazatlán, donde hay espacio suficiente para crecer.


Y señala que el primero en oponerse a inyectar inversiones al CIP Playa Espíritu es el Gobernador del Estado, el hotelero mazatleco Quirino Ordaz Coppel, quien ha reiterado que no tiene interés en crear otro destino turístico sin antes consolidar a Mazatlán.

“No sé qué vieron allí, dice Jiménez Pons al referirse al sitio paradisiaco ubicado al Sur de Sinaloa, entre los municipios de Rosario y Escuinapa. Y avienta enseguida el socavón: “Obviamente alguien hizo un gran negocio y generó una deuda que todavía estamos pagando”.

Y es que ese pago de 120 millones para adquirir la propiedad del exgobernador es una deuda que se sigue pagando con cargo al erario público de la Nación. Y todavía más, este CIP sigue recibiendo inversión pública para infraestructura porque apenas cuenta con solo un hotel y aunque parezca increíble, su principal ingreso proviene de la venta de cocos.

Para el funcionario es urgente encontrar una salida a este problema financiero que le heredaron los gobiernos anteriores a FONATUR porque encima de que no es rentable, tampoco es posible seguir invirtiéndole más.

Artículo publicado el 10 de marzo de 2019 en la edición 841 del semanario Ríodoce.

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