lunes, diciembre 6, 2021
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Ahora los desplazados… por la Marina

Marina en tamazula

 

Si el problema no se detiene puede provocar una crisis humanitaria. No es exageración. Son cientos las comunidades en la sierra, pertenecientes a Sonora, Chihuahua, Durango y Sinaloa, que están en peligro de ser evacuadas por el temor a la pesada bota de los elementos de la Marina que han desplegado operativos en la supuesta búsqueda de Joaquín Guzmán Loera, el villano favorito del gobierno encabezado por Enrique Peña Nieto. Decenas de miles de pobladores.

Solo con ver las imágenes de las casas atacadas por la Marina desde sus helicópteros puede uno imaginar el terror que han despertado en la población esos operativos. ¿Son de inteligencia? Porque eso es lo que presumen. Pues no, no son de inteligencia y más bien lo que la Armada de México está aplicando en esas zonas, con la asesoría del gobierno norteamericano (DEA, CIA, ICE), es una estrategia semejante a la conocida como “tierra arrasada”.

Se usa desde la antigüedad y consiste en desproveer al enemigo de apoyos logísticos. En las guerras convencionales se destruyen pueblos completos. Se aplicó en parte por el Ejército Mexicano en la lucha contra la guerrilla en Guerrero, en los años sesenta y setenta, y más recientemente, luego del levantamiento zapatista, se denunciaron atropellos similares.

En el caso que nos ocupa los pueblos no son destruidos, pero la intención de fondo parece ser la misma: aislar al enemigo, que en este caso se concentra en la figura de Guzmán Loera, el Chapo. No es un ejército, sino un hombre lo que el gobierno tiene enfrente, pero con una capacidad de evadir los operativos que solo mostraron en América Latina algunos focos guerrilleros, con la diferencia que en este caso el Chapo no ataca, sino que se encuentra solo en papel de perseguido.

Es verdad que el jefe del Cártel de Sinaloa se mueve en los altos como pez en el agua. Y no hay, se piensa, lugar más seguro para él que algunas zonas de la Sierra Madre Occidental. Y esto se debe a que, por el interés de las propias comunidades que viven de la siembra y trasiego de mariguana y amapola, los tiburones del narcotráfico han creado en esas zonas sólidas bases de apoyo. No solo conocen el territorio como las palmas de sus manos, sino que se protegen en una red de complicidades obvias e históricas. Nadie va a traicionar al Chapo allá, lo sabe bien el gobierno, y por eso el único recurso que le queda es “quemar” pueblos y comunidades, destruir esos tejidos para aislarlo y cercarlo.

Por eso han suspendido también los vuelos de las aeronaves livianas desde el valle de Culiacán y casi todo el centro de Sinaloa. Los elementos de la Marina tienen sitiadas pistas, legales y clandestinas en Navolato, La Palma, Culiacán, Mocorito, Guamúchil… porque pretenden con ellos cortar la comunicación del capo con sus apoyos logísticos.

Esta es la guerra de Enrique Peña Nieto por recapturar al Chapo. Las consecuencias las empezamos a ver con el desplazamiento de cientos de pobladores de Tamazula y Cosalá (por lo pronto) hacia esas cabeceras municipales.

Ocurrió lo mismo hace cuatro meses cuando, en Tamazula, fuerzas de la Marina atacaron pueblos e incendiaron vehículos en la búsqueda de los cabecillas del Cártel de Sinaloa que salieron de esos pueblos. Se trataba, a luces vistas, de imponer el terror, de socavar las bases sociales de apoyo de los narcos, de aislarlos.

Y si la Marina creó fama de llevar a cabo operativos precisos de inteligencia, aquí parece estar dando palos de ciego. Sus ataques son dispersos, sus resultados nulos. Por el contrario: por donde pasa va dejando la imagen de ser una institución gorila que violenta como por sistema las garantías individuales. Malo para un país que necesita fuerzas armadas limpias. Para un gobierno tan desprestigiado cuando de derechos humanos se habla.

Pero peor para la población, que es la que está sufriendo los estragos de la frustración de un Gobierno que, además de cómplice del narcotráfico, se ha mostrado incapaz de imponer sus reglas.

 

Bola y cadena

¿Y REALMENTE LO BUSCAN? Fue la pregunta a bocajarro de alguien en la Redacción de Ríodoce, cuando hablábamos de la nota de la NBC, donde afirman que se han encontrado evidencias de que el Chapo fue herido en una pierna en uno de los ataques de la Marina. Y es muy pertinente la pregunta. ¿De veras después de lo que ha estado surgiendo en las investigaciones de la segunda fuga de Joaquín Guzmán debemos creer que lo están buscando? Pues si realmente lo están haciendo es solo cuestión de tiempo, poco o mucho. Pero la duda está ahí, plenamente justificada.

 

Sentido contrario

Y EN EL MARCO DE LAS DENUNCIAS en contra de la Marina y el Ejército Mexicano por los atropellos cometidos, el gobernador devela en el Muro de Honor del Congreso del Estado las letras doradas para homenajear el Centenario de la Fuerza Aérea Mexicana. Acto, claro, que aprovechó para ofrecer su respaldo absoluto a las fuerzas armadas. No se esperaba menos.

 

Humo negro

NO SE RESUELVE TODAVÍA el problema de los hospitales de Culiacán y Mazatlán, cuya construcción está planeada bajo el esquema de las Asociaciones Público-Privadas, y el gobernador ya anunció que enviará iniciativa al Congreso del Estado para que le permitan licitar la construcción de un parque solar de energía. Bueno, lo primero que habrá que ver aquí, es a quién se le compraría el terreno. Y no es burla.

 

 

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