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Fideicomiso fallido 

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UAS. En la encrucijada.

 

 

 

Cancelación del Fideicomiso pone en riesgo jubilación dinámica y viabilidad financiera de la UAS

 

 

Cancelar el Fideicomiso para la Jubilación de los Trabajadores Activos y Jubilados, como propone el rector Juan Eulogio Guerra Liera, colocaría a la UAS en insolvencia financiera y pondría en riesgo la continuación de la prestación en los próximos años, advirtieron especialistas.

“¿Qué explicación va a dar el Rector cuando dentro de tres años volvamos a la situación de insolvencia y de falta de liquidez de la universidad?, porque para dos años se van a acabar los mil 100 millones que la UAS obtendrá del fondo, y entonces el rector va tener que valorar qué hacer, pagarle o no pagarle a los jubilados”, cuestionó Gerardo López Cervantes, integrante del Comité Técnico que administra el fondo.

“Hay una enorme contradicción en los juicios, porque por un lado dice que él va a tener capacidad para obtener recursos y pagarla, pero ¿por qué no tiene ahorita para pagarla?, y si no la tiene ahorita, ¿qué seguridad tiene de que va a tener capacidad de gestionar recursos en los próximos años?”

Guerra Liera ha mencionado en diversos foros que aun cuando desaparezca el fondo, la jubilación dinámica se mantendrá para los empleados que gozan del derecho, y que se pagará como se ha venido haciendo desde la década de los 70, es decir, con recursos del gasto corriente etiquetados para otros fines, y cuyo monto depende del presupuesto anual que aprueban el estado y la federación.

En 2008, el entonces Rector Héctor Melesio Cuen Ojeda aseguró que dicho esquema de pago era insostenible para la institución, por lo que debía crearse un fideicomiso que absorbiera dicha prestación.

En ese momento, pagar la nómina de 2 mil 850 jubilados representaba un gasto anual de 648 millones de pesos.

La cifra hoy podría duplicarse, debido a que hay 4 mil 974 empleados retirados, sin contar a los más de mil que tienen derecho a jubilarse.

Pese al problema financiero que significará para la UAS sufragar la jubilación, Guerra Liera sostiene que es posible.

Para López Cervantes, otra dificultad que implicará sujetar dicha prestación a la disponibilidad de recursos, es la incapacidad del Rector para gestionar fondos.

“La capacidad de gestión de recursos adicionales por parte del Rector no se ve que sea muy exitosa, porque simplemente no ha podido conseguir los 100 millones que se había comprometido la Secretaría de Hacienda a pagar desde diciembre del año pasado”, criticó López Cervantes.

“Él (Rector) se siente seguramente impotente también para poder conseguir los 500 millones que se necesitan para cerrar el año, y en este escenario lo que resulta más cómodo, más fácil es, cancelo el Fideicomiso y con eso logro solventar la falta de liquidez financiera de la Universidad en uno o dos años, y me parece que ese es el punto central”.

De finiquitarse el Fideicomiso, que tiene un ahorro de 2 mil 187 millones de pesos a agosto de 2015, la UAS obtendría el 50 por ciento del recurso, y el resto sería para los trabajadores.

Elba Rosa Sánchez, dirigenta del Suntuas Académicos, dijo que las dos secciones sindicales apoyarán los mecanismos que permitan la viabilidad financiera de la casa rosalina.

“La jubilación dinámica es un derecho irrenunciable, que no es un tema de institución, la jubilación es una prestación que nosotros ganamos históricamente, que está contractuada y que por ningún motivo se va a negociar, pero también estamos apoyando la viabilidad financiera de la UAS, nosotros queremos simplemente no poner en tela de juicio ese tipo de cosas, creo que nos merecemos los trabajadores tener estabilidad laboral”, dijo.

Ese fideicomiso, agregó, ya cumplió, “porque de alguna u otra manera nosotros hemos estado aportando, aportando la parte de la universidad, pero el compromiso estatal y federal pues nunca llegó”.

Condenado al fracaso

En abril de 2008, el entonces Rector Héctor Melesio Cuén Ojeda y los líderes sindicales Rodrigo Lucas Lizárraga y Joaquín Loaiza crean el Fideicomiso a partir de la modificación de la cláusula 86 punto ocho del Contrato Colectivo de Trabajo.

El esquema generó desacuerdos entre trabajadores, especialmente jubilados, quienes aseguraron que no fueron consultados, por lo que iniciaron un juicio para exigir el reintegro y cese de los descuentos del tres por ciento del salario y que aumentó cada año, hasta llegar al 10 por ciento en 2014.

Al litigio se sumaron 380 jubilados, a quienes el Tribunal Colegiado de Circuito, ubicado en Mazatlán, les otorgó el fallo favorable el año pasado, lo que obligó a la Universidad a reintegrarles alrededor de 28 millones de pesos y a suspender los descuentos.

Jorge Delgado, dirigente de la Asociación de Jubilados, señaló que el fideicomiso no era viable desde un inicio, porque no obtuvo el aval por escrito de las bases, como lo estipula el inciso “g” del Contrato signado con el banco, y por no lograr que participaran en el mismo, el estado y la federación.

“Nosotros simplemente reclamamos que lo que se haga sea legal, y como fue ilegal el descuento y todo lo que se ha hecho de las modificaciones al Contrato, por eso ganamos. Y en una reunión con el ahora diputado Héctor Melesio Cuen, él admitió que el Fideicomiso había estado mal hecho porque carecía de la voluntad de los trabajadores, que se necesitaba el aval por escrito de cada uno de los integrantes, y no se hizo”, comentó.

Los gobiernos federal y estatal debían participar, lo que tampoco pasó, y eso condenó al fracaso al fideicomiso.

Actualmente, además de los jubilados que ganaron el juicio, hay mil 500 trabajadores más que fueron incluidos en el proceso, que busca también la nulidad de la modificación de la cláusula 86 del Contrato Colectivo de Trabajo que creó el Fideicomiso y que estableció que los empleados se jubilarían a los 35 años de antigüedad laboral y a los 62 años de edad biológica.

Otra falla del fondo es que aun cuando podía multiplicar el monto ahorrado, reinvirtiéndolo, como establece el contrato signado con Bancomer, institución que ganó la licitación para administrarlo, no se hizo.

Gerardo López Cervantes señaló que el Comité Técnico responsable de definir los esquemas de inversión, no se ha reunido en seis años.

“El Fideicomiso pudiera tener una suma mayor si se hubiera invertido, pero como el Comité Técnico tiene seis años sin reunirse, el dinero sólo se depositó en el banco, como un ahorro, pero otras alternativas para lograr hacerlo más rentable, nunca se valoraron”, informó.

Las omisiones que han llevado a que el Fondo pueda desaparecer, de acuerdo con José Antonio Ríos Rojo, ex secretario del Suntuas Académicos, sí pone en riesgo que la prestación se siga manteniendo para los jubilados.

“Cancelar el fideicomiso es una medida que va a poner en riesgo la jubilación dinámica de los jubilados que ya están y de los trabajadores que están en funciones, porque el derecho se mantiene como tuvieron el derecho a la jubilación, los trabajadores jubilados del Ingenio Azucarero de Costa Rica, pero no había dinero”, expresó.

“Como tienen su derecho a la jubilación los de Mexicana de Aviación, pero no hay dinero, entonces el hecho de que se desaparezca el fideicomiso, coloca a los trabajadores ya jubilados en una situación vulnerable, aunque el Rector diga que no, eso no es cierto”.

María Teresa Guerra Ochoa, especialista en derecho laboral, manifestó que antes de avalar la propuesta del Rector, los trabajadores deben analizar la afectación que tendrán al dejar de existir el fondo.

“Yo creo que la mayoría de la gente lo está viendo desde la perspectiva de lo que van a recibir, bueno cuánto nos van a devolver, pero lo que no se está pensando, es que quienes no se han jubilado puede ser que ya no lo reciban, porque se supone que esta prestación era para hacer menos pesada la carga de la nómina de jubilados”.

Para cancelar el fondo, se deberá convocar a un Congreso sindical, donde las bases votarán por la modificación o adición al Contrato Colectivo de Trabajo.

 

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