agosto 3, 2021 10:16 AM

La trampa estadística sobre los resultados del ‘Chuytoño’

El GOBERNADOR Y EL POLICÍA. Pacto… indisoluble.
El GOBERNADOR Y EL POLICÍA. Pacto… indisoluble.

La realidad de la seguridad pública en Sinaloa viaja por dos carreteras diferentes. Una, la de los datos duros y otra la de los discursos. En la primera están los números de delitos y la posición del estado a nivel nacional; en la otra las afirmaciones públicas de autoridades, desde el Gobernador y Alcaldes hasta los jefes de policía.

Es el discurso contra los números.

La última afirmación contundente es la de Mario López Valdez. Dijo el 19 de febrero en la ceremonia del día del Ejército: “Tenemos cuatro años, dos meses, con todos los índices delictivos hacia abajo.” Si se refirió a los llamados de alto impacto —homicidios, secuestros, robo de autos, extorsión— es verdad que sostenidamente han disminuido en número desde que asumieron el cargo, pero en todos ellos supera en número de casos a los sumados en los primeros cuatro años de los tres gobernadores que le precedieron en el cargo. Es más, en cada año de su mandato se han presentado más secuestros y más extorsiones que en cualquier año de los dos anteriores gobernadores.

Secuestros y robo de autos

Ese mismo 19 de febrero, sosteniendo el discurso desde que asumió el cargo, dijo Malova: “Descendimos en el promedio de robo de autos. Cuando nosotros estábamos en el 2011 se robaban 28 carros diarios, el mes pasado se robaron 12 carros diarios. Se disminuyó el asalto a comercio, secuestros no hubo, creo que hubo uno en Mochis, pero se resolvió.”

Pero en la estadística de secuestros, se han presentado 119 casos en el periodo 2011-2014. Se superan los 77 ocurridos en todo el sexenio de Jesús Aguilar (2005-2010). El año que menos se presentaron con Malova es en 2014, con 20 casos. En ningún año del anterior gobierno llegaron a 20 casos, cuando más se presentaron fueron 18 en 2009.

En cuanto al robo de autos, es verdad como señala el gobernador en su discurso, que el promedio de robos del mes de enero quedó en 12 por día en promedio —12.45 en realidad, pero redondeó—. Sin embargo, durante todo el 2014 el promedio diario fue de 15.81 vehículos robados por día.

Y otro dato duro que contrasta con las afirmaciones: es en el periodo de Malova donde está el año con más autos robados con violencia y sin violencia en los últimos 18 años: en 2011, 5 mil 949 coches robados con violencia y 4 mil 357 robados sin violencia.

Es justamente en el robo de vehículos con violencia en el que López Valdez no puede empatar su discurso con los datos. Sinaloa estuvo en 2013 y 2014 con la segunda tasa más alta del país en robo de vehículos con violencia por cada 100 mil habitantes. El Estado de México presentó la tasa más alta. Y los dos primeros años del actual gobierno, 2011-2012, estuvo en primer lugar.

En números absolutos en ese delito, en el periodo 2011-2014 se han robado con violencia 17 mil 694 autos, más que todos los vehículos robados con violencia en los dos sexenio anteriores. Es decir, en los últimos cuatro años se han robado con violencia más autos que en los 12 años anteriores (2005-2010: 12,005. 1999-2004: 3,196).

HUMBERTO MILLÁN. Caso abierto.
HUMBERTO MILLÁN. Caso abierto.

Homicidios y extorsión

En muchos foros, especialmente después de la desaparición de los 43 estudiantes en Ayotzinapa, Guerrero, el gobernador Mario López Valdez ha venido repitiendo que gracias a las acciones en seguridad de los últimos años Sinaloa no se parece a Guerrero, a Michoacán, al Distrito Federal.

La última vez que repitió su argumentación fue en la defensa del jefe de la Policía Ministerial, Jesús Antonio Aguilar Íñiguez: “Creo que Chuy Toño está reconocido por propios y extraños, por organismos empresariales, por la sociedad, como un hombre al cual en mucho se debe que no estemos como Michoacán, Guerrero o Tamaulipas”.

Otra afirmación que no respaldan los datos duros: en 2014 Sinaloa quedó con la segunda tasa más alta del país en homicidios por cada 100 mil habitantes, 33.33. Después justamente de Guerrero, con 42.69 asesinatos en un año por cada 100 mil habitantes. Y muy por encima Sinaloa de Michoacán o Tamaulipas, ejemplos que suele citar el gobernador.

El 2013 fue la misma historia: Guerrero en primer lugar, Sinaloa en segundo. Y Michoacán, Tamaulipas, el Distrito Federal, con una tasa más baja. Esos tres estados, incluso, que siempre cita López Valdez, nunca han estado en los últimos cuatro años con una tasa superior de homicidios que Sinaloa. Nunca.

Sinaloa tiene una tasa de asesinatos por cada 100 mil habitantes más alta que países considerados violentos, como Brasil —26— o Panamá —19—. Y en los rangos de Colombia —36—.

Así como pasa con los delitos de secuestro, extorsión y robo de autos, que en números absolutos los primeros cuatro años de Malova superan a los primeros cuatro año de los gobernadores Aguilar Padilla, Millán Lizárraga y Vega Alvarado, igualmente pasa en homicidios. Sumando los primeros cuatro años de este mandato hay más crímenes que en los primeros cuatro años de esos gobernadores.

Con Juan Millán se cometieron 2 mil 101 asesinatos en sus primeros cuatro años. Con Jesús Aguilar Padilla 3 mil 108 en el periodo de esos dos tercios del mandato. Y con Mario López Valdez son 5 mil 568 crímenes en el lapso 2011-2014. Sumando los homicidios de los cuatro primeros años de Millán y los cuatro primeros años de Aguilar son menos que en solo cuatro años de la administración malovista.

Chuy Toño o el abismo

En las dos ocasiones que se ha ventilado que el director de la Policía Ministerial de Sinaloa y ahora cabeza del mando único, Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, resultó no apto en la evaluación de control y confianza, el gobernador Mario López Valdez no solo lo ha ratificado y mantenido en el cargo —aun cuando contravenga la ley en la materia y los acuerdos con la Federación— sino que lo apuntala con el mismo argumento de que los resultados de los índices a la baja en la violencia se deben en mucho al comandante Chuy Toño.

En 2013, documentos obtenidos vía ley de acceso por el portal de noticias La Pared, ratificaban que el principal mando de la policía no tenía acreditada su evaluación.

Esta semana, otra petición de información —ahora del periódico Noroeste— confirmó que el director policiaco seguía como “no apto” en la evaluación.

Malova dijo: “…acordamos que aquellos que tuvieran un compromiso, un liderazgo, un valor y un conocimiento y que estuvieran aportándole a Sinaloa (en) esa reducción de los índices delictivos, los íbamos a mantener”.

Y en otra entrevista: “Él tiene que enfrentar cosas muy complicadas, y creo que todos debemos valorar eso y cuidar a quienes nos cuidan. Hay momentos que tienen que luchar contra lo peor del país.”

VIOLENCIA IMPARABLE. Las cifras hablan.
VIOLENCIA IMPARABLE. Las cifras hablan.

La placa

El 25 de agosto de 2011, Jesús Antonio Aguilar Íñiguez quitó su placa de policía del cinturón y la colocó en la mesa del salón Gobernadores. Dijo a periodistas reunidos en el tercer piso del palacio de gobierno que si renunciando al cargo de director se solucionaba el asesinato de Humberto Millán ahí estaba su placa. Más aun, comprometió que habría resultados y respondía con su propio puesto.

El reclamo directo al comandante Chuy Toño iba en relación al operativo posterior a la privación de la libertad del periodista Humberto Millán, ocurrido la madrugada del miércoles 24 de agosto de 2011. El cerco policiaco que dijo que habían montado de inmediato falló: El periodista apareció muerto a menos de cinco kilómetros donde ocurrió el “levantón” y lo asesinaron menos de una hora después de que ocurriera.

Aguilar Íñiguez tenía apenas cuatro meses que había regresado a sus antiguas oficinas del bulevar Emiliano Zapata en Culiacán —y que había ocupado por cuatro años en el sexenio de Juan Millán—. Y el gobernador también comprometía resultados inmediatos en el asesinato. Cerca de cuatro años de aquel caso, no hay avances dados a conocer, ni personas detenidas o señaladas en la averiguación previa.

Igual resultado tienen casos de homicidios de personajes cercanos al gobernador y al comandante Chuy Toño, como el homicidio de Luis Pérez también en 2011, con quien el director de la policía armó la Unidad Especializada Antisecuestros. Y fungió como Director de Gobierno en el sexenio de Juan Millán.

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