mayo 15, 2021 8:36 PM

El periodismo y el inalienable derecho a elucubrar

alcalde baleado

David López se viene a Sinaloa. David López se queda. Jesús Vizcarra y Heriberto Félix vuelven por una segunda oportunidad por la gubernatura. Jesús Vizcarra y Heriberto Félix siguen esperando. Juan Millán destapará a su tercer gobernador. Juan Millán sigue comiendo botete en su restaurante, como un consejero honorario.

El periodismo como un gran valle para la invención. El lugar donde se puede decir y escribir de todo, y alguien más dirá exactamente lo contrario y ambos serán válidos. Si la literatura es ante todo convertir la realidad en invención, el periodismo se volvió justo lo contrario de su esencia: el arte de transformar la invención en realidad.

Diría la entrañable amiga: es donde se defiende el inalienable derecho a elucubrar.

Y elucubrar es el verbo preciso. Es una divagación complicada y que aparenta profundidad, es imaginar sin mucho fundamento. Un simple dato, un barrunto, se pueden convertir en un artículo, en un reportaje a fondo, incluso en un libro.

En un país donde se pretende sembrar la “verdad histórica”, en un país donde sí robé “pero poquito”, en un país donde “hay cosas que se presupuestan y no se hacen, y hay cosas que no se presupuestan y se hacen”. Qué más da elucubrar.

No es que se trate de algo nuevo, el periodismo como la vida misma es sencillo fingirlo. Basta escribir unos 5 mil caracteres, al fin que todos tenemos alguna opinión de todo. Qué mejor que esas palabras no se opongan a nada, no molesten, no muestren resistencia. Más aun, tomar de lema la frase de García Márquez, “escribo para que mis amigos me quieran más”.

Si la clase política actual se muestra encapsulada, montada en una carroza, en filosofía José Alfredo En un mundo raro… del otro lado, en el periodismo, la autocrítica provoca urticaria.

Las campañas que están por llegar y aun peor la sucesión en la gubernatura de Sinaloa, con el poder que representa para apropiarse del estado por seis años, potenciara todos los males. El inalienable derecho a elucubrar se defenderá como un perro a un hueso.

La inyección de dinero en las contiendas electorales es ofensivamente escandalosa. El expresidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, acaba de publicar los cálculos reales de gastos de campaña, no los topes que establece la autoridad y menos los registros que llevan los partidos:

“…el costo promedio de una campaña de diputado federal en zonas urbanas es superior a los seis millones y en ocasiones puede llegar a los 10 o 12 millones. El tope de campaña de senador varía en el rango de 2.2 a 22.4 millones (según el tamaño de la entidad). Sin embargo, su costo real es superior a los 20 millones, en un estado de tamaño mediano. Las de gobernador varían según la entidad. En Colima o Tlaxcala el tope ronda los cinco millones de pesos; en el Estado de México fue de 203 millones en 2011. El tope promedio ronda los 40-50 millones de pesos. Según toda la evidencia anecdótica recopilada, incluido el testimonio de ex gobernadores, una campaña ganadora requiere un rango de gasto de entre 400 y 700 millones, con casos que se salen de esa norma hacia abajo y hacia arriba.”

Con ese dinero a carretadas es que se tejen muchas elucubraciones.

MARGEN DE ERROR

(Tetamboca) El ataque al alcalde de Choix, Juan Raúl Acosta Salas, y a su comitiva, es de esos casos que requiere una escrupulosa investigación ministerial. Hasta ahora los presidentes de esas zonas del estado se han mantenido milagrosamente a salvo, a pesar del desamparo y el abandono en que se encuentran.

De sobra es sabido que toda la franja de sierra: Badiraguato, Sinaloa, Mocorito, El Fuerte, Choix, Cosalá, San Ignacio, Concordia, tienen puntos inaccesibles por la ocupación delictiva —ahí están los cientos y miles de desplazados que abandonaron sus comunidades—.

La muestra de las dificultades y peligros de la movilidad en la sierra es justamente el punto del ataque al alcalde Acosta Salas. En Tetamboca, en julio del 2012, emboscaron a policías ministeriales y mataron a siete de ellos. El ataque lo hicieron los Mazatlecos, la prueba era que ahí murió también Juan Pablo Osuna, El Cien.

Hay un par de antecedentes para equiparar el ataque al Alcalde de Choix. El asesinato de Saúl Rubio, diputado local en funciones en 2005, pero antes Alcalde de Sinaloa. Y el atentado contra el Alcalde de Navolato, Fernando García, en 2008, donde murieron tres personas, dos de ellos regidores. Ambos casos, especialmente este último, quedaron sin resolver. Por eso la obligación de una investigación clara, detallada, del grupo que puede enfrentarse así a una autoridad de ese nivel.

MIRILLA

(El regalo) El gobernador Mario López regalaba boletos para ver a Julión Álvarez, un cantante, y alguien le preguntó por qué no regalaba boletos para escuchar a Denise Dresser, la analista, que presentaba la conferencia “¿Y yo qué puedo hacer? 10 propuestas para cambiar a México”, invitada por el periódico Noroeste. No escuchó, y siguió en los saludos después de inaugurar la conexión del eje federalismo con Insurgentes, y regalando boletos a quienes aceptaron su propuesta.

Sobra decir que Malova no fue a escuchar a Denise Dresser, conocida por la fuerza en su crítica. Menos a la periodista Anabel Hernández, con “Narcotráfico: Las cuentas de Peña”, invitada por el periódico Ríodoce.

PRIMERA CITA

(Jackson) El sinaloense Enrique Jackson será diputado plurinominal por el PRI, va en la lista con David López y Martha Tamayo. Por cinco años formó parte de Debatitlán, cada viernes en El mañanero, el noticiario matutino que conduce Brozo. Ahí defendía la postura priista en el debate público. Ahí habló muchas veces de la necesidad del diálogo, de transparencia y de la nueva forma de hacer política. El miércoles 4 de marzo tomó protesta como candidato, y al terminar se negó a hablar con el corresponsal de Ríodoce en la ciudad de México. Luego hablamos, dijo, no es el momento, llámame, éste es mi número celular. Ya no contestó.

DEATRASALANTE

(1879) En febrero de 1879 mataron al periodista Cayetano Valadés. En La tarántula había escrito unas semanas antes: “Sabemos de una manera fidedigna, que ha dicho que él no soportará a La Tarántula y que él es mal enemigo. Lo que ponemos en conocimiento de las autoridades y de la prensa, para que si algún día nos sucede algo ilegal, se tenga en cuenta este precedente.”

Cayetano Valadés hablaba del entonces gobernador Francisco Cañedo, siempre señalado como el autor intelectual del asesinato. Eran otros tiempos, era otra la política, era otro el periodismo(PUNTO)

 

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