La fiebre futbolera ha inundado a México y con especial alegría celebramos los mexicanos en todo el mundo el excelente papel hecho por la selección en este mundial. Contrasta que, a pesar de ello, su derrama económica apenas se sentirá en la economía y este será otro año con bajo crecimiento debido a la fuerte incertidumbre comercial y la clara baja en inversión privada. El mundial vino a dar un respiro, que terminó cayendo en una excelente temporada, pues a pesar de todos los grupos de manifestantes y problemas sociales la gente se siente feliz y que quede claro, para eso es el futbol, si no, que le pregunten a Pelé.
Según las estimaciones del INEGI, el primer trimestre del 2026 México habría crecido alrededor de 0.4 por ciento de forma anual, mientras que la estimación para mayo sería de alrededor del 1.1 por ciento. Por otra parte, las empresas siguen invirtiendo menos, con una caída anual de 3.1 por ciento. La confianza del consumidor cayó también en 3.4 por ciento comparado con el 2025 y el empleo formal apenas creció 1.55 por ciento hasta junio de este año.
Los indicadores son fríos y nos relatan que a pesar de que algunas cifras como las exportaciones o la inversión extranjera directa parecen alcanzar récords históricos, la realidad es que la economía mexicana tiene al momento muy poca generación de empleos, que es el indicador más importante para el bienestar.
Los negritos en el arroz
Días antes de la fiesta mundialista hubo muchos intentos de manifestación y claro, un justo momento para llamar la atención de quienes toman decisiones, pues los grupos han sido poco o nada atendidos, y entiéndase por atender a resolver, no a tomarse un café. Así, los agricultores, transportistas, maestros, madres buscadoras y muchas familias que claman justicia sin recibirla decidieron manifestarse intentando apagar el brío. Pero, no, nada ocurrió, ni siquiera la poderosa CNTE.
Cabe decir, que incluso, los hechos ocurridos en Jalisco habían generado incertidumbre y cancelaciones, pero todo se fue planchando para llegar llenos a los estadios.
También, antes del mundial, las noticias sobre los funcionarios y el gobernador solicitado por la justicia de Estados Unidos, dominaban los titulares y la conversación pública. Hoy por mucho que se esfuercen, la fiebre futbolera ha tomado las calles.
Nadie sabe para quién trabaja
Los empresarios y políticos que en su momento se la jugaron para ofrecerse como sede de forma conjunta con nuestros grandes amigos y socios comerciales de América del Norte, con presidentes amigos y abiertos al trabajo común, no se imaginaban que les tocaría el evento a presidentes, al menos en México y Estados Unidos, en condiciones totalmente distintas. Incluso me atrevo a decir, que, dada la tendencia de López Obrador, ni siquiera habría buscado una gestión de este tamaño. Sin embargo, esta justa ha servido en gran medida como escape a la olla de presión que ya se sentía, no solo en lo político, sino también en lo económico y social.
Ojalá que al término de la fiebre, se haya confirmado el TMEC y la perspectiva de mediano y largo plazo para nuestra economía mejore. Al tiempo que la inseguridad que azota a muchas regiones no deje más familias llorando, comunidades enteras enterrando jovencitos y jovencitas inocentes.
Por lo pronto, aunque cuando se escribe esta opinión no sabemos aún el próximo rival, mi quiniela es 2 a 1 ganando.
Artículo publicado el 28 de junio de 2026 en la edición 1222 del semanario Ríodoce







