La sequía en el municipio de Sinaloa se agravó durante 2026 y comenzó a afectar a las comunidades desde los primeros meses del año, obligando a la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Sinaloa (JUMAPAS) a implementar tandeos, distribuir agua mediante pipas y buscar nuevas fuentes de abastecimiento para hacer frente a una crisis que, según declaran, arrastra al menos tres años consecutivos.
De acuerdo con el gerente general de la paramunicipal, Carlos Eduardo Bracho García, alrededor del 45 por ciento del municipio se encuentra actualmente en condiciones críticas respecto a la disponibilidad del recurso hídrico, mientras que el monitor de sequía de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), sólo lo resalta dentro del rango D0, que significa anormalmente seco.
“Venimos arrastrando este problema desde hace aproximadamente tres años. En temporada de lluvias se calma un poco, pero al no registrarse las precipitaciones esperadas la situación se ha ido agravando”, explicó.
Bracho detalló que la situación actual es consecuencia de varios ciclos consecutivos de escasas precipitaciones que han impedido la recuperación optima de los mantos acuíferos.
“Son varios años seguidos enfrentando la misma situación. Cuando termina una temporada de sequía no alcanzamos a recuperarnos completamente y ya estamos entrando a otra, pero empezamos este año más fuertes en el tema de sequía que en 2025”, afirmó.
El funcionario subrayó que normalmente las comunidades rurales suelen resentir los efectos más severos de la falta de agua durante junio; no obstante, este año el panorama cambió, ya que desde febrero y marzo comenzaron a presentarse problemas de abastecimiento en localidades que normalmente enfrentan escasez varios meses después.
“Este año empezó muy temprano. Entre febrero y marzo ya tenía comunidades con problemas de sequía cuando regularmente eso ocurría hasta junio”, señaló.
Entre las zonas más afectadas se encuentra la sindicatura de Ocoroni, donde desde principios de año fue necesario iniciar el suministro mediante pipas para llevar el recurso hídrico a más de mil 600 habitantes de dicha localidad.
Sin embargo, Bracho García aclaró que el problema ya no está concentrado en una sola región, sino que, debido al descenso detectado por la JUMAPAS de los mantos freáticos, se extiende de manera generalizada en todo el municipio, pero son alrededor de 20 comunidades las que están sufriendo mayores secuelas por la sequía.
Comienzan a aplicar tandeos
La disminución en la disponibilidad del recurso ha obligado a la Junta a modificar la distribución del servicio, operando con aproximadamente un 45 por ciento menos agua en comparación con condiciones normales, situación que ha derivado en la aplicación de tandeos en la cabecera municipal y diversas comunidades rurales.
“Ya no estamos suministrando el agua esperada. Tenemos que hacer tandeos por sectores y por horarios, ya no me alcanza el agua para suministrar todo el día”, manifestó.
En algunos puntos, explicó, se divide el servicio entre distintos sectores durante determinadas horas del día para garantizar que los usuarios reciban suficiente presión para llenar tinacos y cisternas.
Ante la reducción de los niveles de agua disponibles, la paramunicipal ha optado por emprender la búsqueda y perforación de pozos; este proyecto comenzó a aplicarse durante 2025, con el inicio de la detección de nuevas fuentes de abastecimiento en comunidades con mayores problemas, y durante este año se realizarán perforaciones respaldadas por estudios geofísicos.
Dos pipas para atender 20 comunidades
Uno de los mayores desafíos para la paramunicipal es el reparto de agua mediante pipas, ya que actualmente sólo cuentan con dos unidades para atender a todas las zonas que presentan problemas con el abastecimiento del recurso hídrico, y aunque aseguró que se llevan a cabo recorridos estratégicos, resulta imposible cubrir todas las necesidades existentes.
“Son muchas comunidades para dos pipas. Tratamos de hacer rutas que permitan atender al mayor número posible de habitantes, pero no alcanzamos a cubrir todo”, sentenció.
El gerente explicó además que el agua distribuida mediante estas unidades debe extraerse de comunidades que todavía cuentan con abastecimiento suficiente, lo que genera presión adicional sobre esos sistemas, corriendo el riesgo de que también se queden sin agua.
“Si llevamos dos pipas de 20 mil litros a una comunidad, estamos retirando 40 mil litros de otra que sí tiene agua. También terminamos afectando esos lugares”, reconoció.
Bracho García informó que, a diferencia de años anteriores, el programa emergente de atención a la sequía impulsado por la CONAGUA, aún no ha sido autorizado para el municipio.
Explicó que tradicionalmente comenzaban a llegar apoyos consistentes en pipas adicionales para reforzar el abastecimiento de agua en las comunidades afectadas entre marzo y abril; sin embargo, a mediados de junio de 2026 el programa federal todavía no ha sido activado.
“Otros años para estas fechas ya teníamos tres o cuatro pipas trabajando. Primero llegaba una y posteriormente se incorporaban más conforme avanzaba la temporada”, recordó.
El funcionario aseguró que a pesar de que existe comunicación constante con las autoridades responsables de la CONAGUA y que éstas tienen conocimiento de la gravedad de la situación, la ayuda sigue sin llegar.
“Ellos reciben reportes mensuales sobre la sequía y conocen perfectamente las condiciones que enfrenta el estado. Estamos en comunicación permanente solicitando apoyo”, afirmó.
Mientras tanto, el municipio opera únicamente con una pipa facilitada mediante gestiones de la Comisión Estatal de Agua Potable y Alcantarillado de Sinaloa (CEAPAS) ante el gobierno del estado y otra unidad disponible que es propiedad del mismo municipio.
Artículo publicado el 21 de junio de 2026 en la edición 1221 del semanario Ríodoce.







