Fue comprada vía WhatsApp en 800 pesos y entregada directamente a la diputada en su casa, casi en sus manos. Después presentó denuncias ante la FGE y la FGR.
No pasó mucho tiempo para que la Policía de Investigación, que depende de la Fiscalía General de Sinaloa, diera con la persona que entregó la corona fúnebre en la casa de la diputada local, Paola Gárate.
Se llama Francisco. La florería le solicitó la entrega y cobró 150 pesos por el trabajo. Llegó al domicilio a las 18:20 horas, aproximadamente, ubicado en la colonia Emiliano Zapata, al sur de Culiacán. Contó a su patrón que tocó y no había nadie en la casa. Espérate un rato, le dijeron. Quedé de entregarla a las 6:30.
Mientras esperaba, llegaron tres mujeres a la casa, una de ellas metió el vehículo a la cochera.
Habló con las otras dos y les dijo que llevaba una corona. Las mujeres “extrañadas” le preguntaron por qué y él no supo qué contestar. Les dijo que alguien la había solicitado y que él solo estaba dando el servicio de llevarla.
Tiene muchos años trabajando para la florería haciendo entregas. Si quieren me la llevo, les dijo. Las mujeres deliberaron, entraron a la casa y al salir le dijeron, “no, pues bájela, déjela por ahí”. La bajó, la recargó en la pared y se fue.
La historia de Paola
La diputada cuenta la historia de otro modo. En la denuncia ante la Fiscalía General del Estado y en entrevistas a medios afirma que llegó a su casa en su camioneta, que salió de la cochera y que cuando iba a ingresar a la vivienda se dio cuenta que estaba la corona. También que estaba esperando a parte de su equipo. Nunca que las mujeres fueron informadas por don Pancho que llevaba una corona. Y mucho menos que le dijeron que, aunque ahí nadie la había solicitado, la dejara.
Y aquí el misterio y las contradicciones. La diputada entró a la cochera y bajó el portón, pero para entrar a la vivienda no ocupaba salir a la calle, pues la puerta queda en el interior, así que no pudo ver la corona a menos que haya salido. Hay una puerta exterior que da a la cochera pero es de metal y totalmente cubierta, no se ve nada en ningún sentido.
Poco antes de las siete de la tarde de ese miércoles 10 de junio —es decir, media hora después—, Paola llamó a las autoridades para reportar el hecho, se acomodó a un lado de la corona y permaneció más de una hora afuera de la casa, sentada en una jardinera, mientras se hacían las primeras diligencias. Videos y fotografías la muestran allí cabizbaja.
Al día siguiente, el dueño de la florería fue visitado por la Policía de Investigación. Les dijo lo que sabía. Que aproximadamente a las tres de la tarde del miércoles 10, una persona —no sabe si hombre o mujer— le mandó un mensaje por WhatsApp y le solicitó una corona. Le dijo que como de 800 pesos. Le dio el domicilio y le pidió que la llevara como entre seis y siete de la tarde. El florista le dijo que le enviara comprobante del depósito. Tardó en recibirlo y le envió un recordatorio. Al rato recibió un mensaje con fotografía de un comprobante de depósito de 900 —100 pesos por el envío— desde una tienda OXXO. Le dijo al comprador o compradora que le precisara la hora porque iba a cerrar el changarro y del otro lado le dijeron que a las 6:30 de la tarde. El comprador le aclaró al florista que al llegar al domicilio no esperaran encontrar un funeral, porque la corona la quería para llevarla a un rancho al día siguiente.
Los policías le pidieron copia de la conversación, pero la había borrado. Cuando se dio cuenta del escándalo y que la corona había sido enviada a la casa de una persona importante, se asustó. Miró la conversación con el comprador o la compradora y se dio cuenta que los mensajes habían sido borrados. También la foto del ticket del depósito. Todo lo demás se los contó de viva voz.
Las denuncias
Al día siguiente, el 11 de junio, Paola Gárate se presentó ante el Ministerio Público para presentar la denuncia de los hechos. Ante la fiscalía estatal no ha culpado a nadie de la amenaza pero ha destacado en infinidad de entrevistas a medios locales y nacionales su postura crítica ante la situación de violencia que priva en Sinaloa. Ha recordado que solicitó la renuncia del entonces secretario de Seguridad, Gerardo Mérida, por su falta de resultados —el mismo general que se entregó a los Estados Unidos después de que lo acusaron de estar coludido con los Chapitos; ha reiterado que solicitó protección porque teme por su vida y que no se la han proporcionado y ha dicho que no parará, que seguirá sacando la cara por los sinaloenses.
También ha recordado en todos los foros que, en 2021, horas previas a la elección, fue secuestrada por un grupo armado junto a “miles” —en realidad fueron decenas—, con el fin de inmovilizarlos y favorecer con esto al partido Morena. Y ha culpado anticipadamente al gobierno estatal, si es víctima de algún atentado.
El 18 de junio, a través de tres representantes legales, presentó otra denuncia, ahora ante la FGR, donde relata los hechos y rememora lo ocurrido en el 2021. Y afirma que esa vez no presentó denuncia porque el entonces gobernador, Quirino Ordaz Coppel, le advirtió que si la presentaba podía enfrentar represalias.
Sobre la corona fúnebre, la denuncia llama a la FGR a que tome en cuenta los señalamientos que Paola Gárate ha hecho sobre la colusión de funcionarios del gobierno estatal con el crimen organizado y que podría ser una advertencia para coartar su libertad de expresión.
Artículo publicado el 21 de junio de 2026 en la edición 1221 del semanario Ríodoce.







