Penal de Aguaruto, en su segundo aire de muerte

Penal de Aguaruto, en su segundo aire de muerte

El domingo pasado, dos reos atacaron con armas blancas a un grupo rival logrando asesinar a seis; un agresor murió en la riña

 

 

 

El Centro Penitenciario Aguaruto sigue incontrolable. A pesar de los reforzamientos en la vigilancia y los continuos operativos en el interior, la semana pasada ocurrió una masacre.

En octubre del año pasado el entonces gobernador Rubén Rocha Moya aseguró que el penal estaba “controlado definitivamente, mejor que en cualquier otro tiempo, controlado está el penal”, sin embargo, con el último multihomicidio, en la actual administración suman 17 asesinatos al interior.

La cifra de homicidios en el reclusorio de Culiacán es la más alta después del sexenio de Jesús Aguilar Padilla cuando se cometieron 54; con Mario López Valdez fueron nueve y con Quirino Ordaz Coppel, cinco.

Los asesinatos dentro del penal se recrudecieron igual que en las calles, tras el inicio el pleito entre Chapos y Mayos en 2024.

Durante 2023 en el penal de Aguaruto no hubo asesinatos, pero en 2024 se registraron tres, en 2025 fueron cinco y en este 2026 suman siete en un solo hecho. Durante este año también localizaron a dos internos fallecidos, pero según la Secretaría de Seguridad Pública se trató de suicidios.

Los siete internos fueron asesinados con arma blanca y uno quedó herido durante la madrugada del domingo 31 de mayo.

El multihomicidio ocurrió en el módulo 7, donde dos internos atacaron a sus compañeros con armas blancas hechizas, logrando asesinar a seis; uno de los atacantes también murió.

Inicialmente la Fiscalía General del Estado clasificó como homicidio en riña y no incluyó la masacre en la estadística de homicidios dolosos de mayo y después reclasificó a homicidio doloso.

Tras el multihomicidio implementaron un operativo en el penal y elementos del Grupo Interinstitucional aseguraron siete teléfonos celulares, 10 cargadores para teléfono celular, siete⁠ puntas y cuatro cajas de navajas para afeitar.

La Fiscal General del Estado, Claudia Zulema Sánchez Kondo, dijo que fueron dos agresores los que cometieron la masacre.

Comentó que en las investigaciones se logró establecer que uno de los responsables es uno de los siete fallecidos, y el otro está con vida.

Señaló que aseguraron las armas blancas con las que fueron asesinados los internos y se trata de armas hechizas.

“Los objetos punzocortantes que se aseguraron como indicios son hechizos, son objetos que estamos investigando la parte del probable ingreso, pero eso va a resultar de lo que derive la investigación”, manifestó.

Mencionó que como parte de las investigaciones buscan establecer cómo ingresaron los objetos con los que hicieron las armas punzocortantes utilizadas para asesinar a los reos.

Sánchez Kondo indicó que tras la masacre abrieron la carpeta de investigación por homicidio en riña debido a que la información que tenían en ese momento era que se trató de un pleito al interior del módulo, pero conforme avanzaron las investigaciones obtuvieron datos para reclasificar a homicidio doloso.

“Inicialmente recibimos el reporte que fue a propósito de una riña, sin embargo, nosotros derivado de las investigaciones, lo que se ha estado trabajando el personal en este hecho, lamentable que fueron siete personas localizadas sin vida, estamos trabajando la investigación por el delito de homicidio doloso”, expresó.

El coordinador del Consejo Estatal de Seguridad Pública, Miguel Calderón Quevedo, señaló que estos hechos dejan la percepción de que el sistema penitenciario ha sido rebasado por las dinámicas criminales externas.

“Que en un penal tengamos la apariencia de que en realidad el gobierno no es el del Estado mexicano, es una mala señal”, dijo

Calderón Quevedo señaló que, pese a los recursos adicionales destinados al sistema penitenciario y a los operativos implementados para reducir riesgos, los hechos recientes evidencian que persisten deficiencias estructurales que permiten el ingreso y uso de armamento al interior del penal.

Detalló que para este año al sistema penitenciario le etiquetaron recursos por poco más de 100 millones de pesos.

Consideró que el sistema penitenciario de Sinaloa es un sistema que ya está obsoleto, porque opera con un esquema diseñado hace décadas.

Manifestó que desde el CESP han planteado en diversas ocasiones que el penal de Aguaruto sea cerrado y se construya uno nuevo con criterios modernos de seguridad.

Indicó que en algunos lugares del mundo y también de México han decidido cerrar penales porque el esquema ya fue rebasado y en Sinaloa esa es una valoración que se tiene que hacer.

“Lo hemos propuesto anteriormente, hemos dicho que una valoración que se tiene que hacer es esa, cerrar este penal y construir uno nuevo con nuevos parámetros y nuevos criterios”, indicó.

Lamentó que, a pesar de los operativos frecuentes en el interior y el decomiso de armas u objetos prohibidos, los internos siguen buscando la forma de introducir o fabricar sus armas.

“Habían estado haciendo operativos para disminuir esta posibilidad de ese riesgo, han decomisado armas de alto calibre ahí, pero el delincuente busca la forma, y en este caso entendemos por lo que se ha dado a conocer públicamente que fueron armas punzocortantes, y bueno, pues muchas de esas armas a veces provienen de una cocina”, expresó.

En el último informe de Supervisión Penitenciaria de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el organismo señaló que en el Centro Penitenciario Aguaruto había insuficiencia de personal de seguridad y custodia y presencia de actividades ilícitas.

Actualmente el penal de Aguaruto tiene sobrepoblación al rebasar su capacidad.

Estadísticas de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado indican que en centro penitenciario tiene capacidad para albergar a mil 885 internos y tiene una población de 2 mil 295, de los cuales mil 494 son por el fuero común y 801 por el fuero federal.

El de Aguaruto es el único penal que tiene sobrepoblación, ya que el de El Castillo, en Mazatlán, está al 70 por ciento de su capacidad; el de Goros II, en Los Mochis, al 66 por ciento; y el del Évora, en Angostura, al 90 por ciento.

Artículo publicado el 07 de junio de 2026 en la edición 1219 del semanario Ríodoce.

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