Turismo y fútbol

Turismo y fútbol

Antes de 1968, México ya figuraba como un destino turístico relevante, aunque todavía con un alcance limitado en el contexto internacional. Sin embargo, la designación de México como sede de los Juegos Olímpicos de 1968, marcó un punto de inflexión.

Los juegos olímpicos inauguraron una nueva etapa en la relación entre deporte, turismo y desarrollo económico en el país, etapa que se consolidaría definitivamente con la celebración de la Copa Mundial de Fútbol de 1970.

Los juegos olímpicos de 1968 fueron los primeros transmitidos en vivo a nivel mundial, mientras que México 70 se convirtió en el primer mundial de fútbol difundido globalmente en televisión a color. Este hecho transformó de manera radical la relación entre el espectador y el deporte.

Todo mega evento deportivo es, antes que nada, una prueba de estrés para la ciudad. Más allá del espectáculo, el Mundial de Fútbol obliga a poner a funcionar —de manera simultánea y bajo observación global— sistemas complejos de seguridad, movilidad, hospedaje e infraestructura urbana. En este sentido, la Copa Mundial de 2026 representa para México no solo una oportunidad turística, sino un desafío logístico de enorme escala.

En la Ciudad de México, una de las medidas más visibles será el fortalecimiento del sistema de video vigilancia. La Jefatura del Gobierno de la Ciudad de México anunció durante enero de 2025 la instalación de 40 mil nuevas cámaras, lo que elevará el total a más de 123 mil dispositivos y que convertirá a la capital en la más vigilada de América Latina. Junto a ello, se contempla la capacitación de más de 500 mil personas en áreas como hospitalidad, idioma, protección civil y atención al visitante, reforzando la dimensión humana del dispositivo de seguridad.

La Copa Mundial de 2026 será histórica por múltiples razones: contará con 48 selecciones, y será organizada por primera vez de manera conjunta por tres países: México, Estados Unidos y Canadá. El partido inaugural, se disputará el 11 de junio en la Ciudad de México, convirtiendo al Estadio Azteca en el único recinto del mundo en albergar tres inauguraciones de Copas del Mundo (1970, 1986 y 2026).

La Copa Mundial de 2026 aparece como mucho más que un torneo de fútbol. Es una operación social compleja que articula voluntariado, trabajo efectivo, economía global, cultura local y ciudad vivida. El verdadero legado del Mundial no se medirá solo en cifras de visitantes o ingresos, sino en cómo estas experiencias reconfiguran la relación de las personas con su ciudad, con el deporte y con la idea misma de pertenencia.

El fútbol es el deporte más masivo del planeta. Las estimaciones hablan de cerca de 1 mil millones de practicantes habituales y hasta 3 mil 500 millones de seguidores. Uno de cada dos habitantes del mundo tiene algún vínculo con el fútbol.

A diferencia de ediciones anteriores, el discurso oficial no se limita a las ciudades sede, sino que plantea un aprovechamiento territorial ampliado, bajo la premisa de que el Mundial puede convertirse en un catalizador de desarrollo turístico, económico y simbólico para todo el país.

El impacto económico esperado es cercano a los 3 mil millones de dólares, con alrededor de 1 mil millones directamente vinculados al sector turístico. Se prevé la llegada de 5.5 millones de turistas adicionales y la creación aproximada de 24 mil empleos.

Turismo y Fútbol 2026 es el título del libro más reciente de Arturo Santamaría y Eduardo Sáinz Díaz, el cual es ampliamente recomendado.

 

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 Artículo publicado el 31 de mayo de 2026 en la edición 1218 del semanario Ríodoce.

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