CFE: El costo de la soberanía en el recibo de la luz

CFE: El costo de la soberanía en el recibo de la luz

En las últimas semanas conforme las temperaturas subieron y con ello la demanda de energía, los recibos de electricidad subieron considerablemente en todo el país. En el caso particular de Sinaloa, la situación ha llevado a múltiples protestas de consumidores buscando explicaciones que la CFE no da. La realidad es que, dado su poder oligopólico y la falta de competencia, CFE entrega una energía muy cara a los hogares y consumidores en general, aún y que la adquiere a bajísimos precios gracias a la reforma energética del 2013. Pero para el consumidor no se ve la diferencia, por lo que más allá de la queja, debemos plantearnos qué haremos con la paraestatal.

 

Generación de energía y la reforma

La reforma energética de Peña Nieto ayudó a que muchos generadores de energía entraran al mercado y con ello, empresas grandes y CFE acceden a precios más bajos. En el caso de la zona noroeste, según la información de la Secretaría de Energía, incluso en algunas horas el costo puede ser negativo, ¡Sí, menor a cero!

El crecimiento en la oferta permite que no haya mayores problemas de acceso aún con los fuertes cambios tecnológicos en los últimos años. Recordemos que hace apenas 20 años la mayoría de las viviendas no tenían aires acondicionados, ni las escuelas, ni todas las plazas, etc. Hoy la demanda de energía creció mucho, y ha sido posible responder, aún con algunas fallas, gracias a la entrada de productores privados. Asimismo, creció la generación de energías limpias, que uno de los participantes más importantes fue Iberdrola, recién comprada por CFE.

 

La soberanía, el gran problema en el recibo de la luz

No obstante lo anterior, uno de los paradigmas más inamovibles en México es que las empresas paraestatales como CFE y Pemex deben mantener el control de sus mercados, en mayor o menor medida. En las gasolinas, la reforma ha permitido la distribución y venta por parte de privados, sin los cuales, definitivamente habría desabasto. Pero en la energía eléctrica para hogares y consumidores pequeños, CFE sigue siendo el único proveedor en nombre de la “soberanía”. Así, aunque CFE compre la energía muy barata, la sigue vendiendo cara. Y no solo eso, sino que su cambio de régimen de Empresa productiva del Estado a Empresa Pública del Estado, implica el traslado de deuda de CFE hacia las finanzas públicas.

El pasivo de CFE es de más de 489 mil millones de pesos, a marzo del 2026, del cual el 31 por ciento es externo y el resto interno. Pero preocupa, según las calificadoras, el alto nivel de pasivos de corto plazo, con compromisos de más de 63 mil millones de pesos.

Así, a pesar de la reforma de Peña y los cambios posteriores, el resultado es el mismo: un endeudamiento que crece rápidamente. Por ejemplo, comparado con el 2013, la deuda actual es cuatro veces mayor. Lo cual carece de sentido porque CFE compra la energía más barata y en teoría invierte menos. La realidad es que opera con alta ineficiencia y los consumidores no tenemos opción, ni negociación, hasta los ayuntamientos y las juntas de agua potable, pagan o les cortan la luz.

En suma, vincular la soberanía a la ineficiencia y corrupción interna deberían ser puestos sobre la mesa, los mexicanos merecemos una empresa con mejor servicio, e incluso opciones de elección.

Artículo publicado el 24 de mayo de 2026 en la edición 1217 del semanario Ríodoce.

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