Nada es lo que parece: Día Mundial del Libro, San Jorge y Gonzalo Celorio

Nada es lo que parece: Día Mundial del Libro, San Jorge y Gonzalo Celorio

Como cada 23 de abril, desde hace 30 años, conmemoramos el Día Mundial del Libro y el Derecho de Autor, efeméride marcada por la UNESCO en el almanaque para reconocer “el poder de los libros como puente entre generaciones y culturas”.

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La fecha fue motivada por los aniversarios luctuosos de William Shakespeare y Miguel de Cervantes Saavedra, las dos figuras más importantes de las letras inglesas y españolas, quienes murieron el 22 y 23 de abril de 1616, respectivamente.

En algunas ciudades del mundo, el 23 de abril también se conmemora el Día de San Jorge (Sant Jordi, en Barcelona), un joven soldado romano martirizado en el año 303 de nuestra era por negarse al mandato del emperador Dioclesiano de renunciar al cristianismo.

¿Y qué relación guarda con el Día del Libro? Una leyenda del siglo IX cuenta que en una villa del Montblanc había un dragón que condicionaba a los habitantes el acceso al agua a cambio de ovejas para devorar. Cuando los rebaños diezmaron hubo que ofrecerle a jóvenes vírgenes elegidas por sorteo.

Un día el azar se posó sobre la princesa del lugar. El rey, angustiado, hizo un llamado a la valentía de los caballeros para salvar a su hija de la bestia. San Jorge logró la hazaña, y cuentan que de la sangre del dragón brotó un rosal, y el joven regaló una rosa a la princesa.

La Fiesta de San Jorge, que ha trascendido la tradición cristiana, se ha extendido a lugares tan distantes como Nueva York, Berlín, Londres, Tokio, Singapur, Montevideo y Ciudad de México, en donde los amigos y los amantes ese día se intercambian libros y rosas.

 

Gonzalo Celorio, Premio Cervantes

Un motivo más de celebración es que ese día también se entrega en la Universidad de Alcalá de Henares, el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes y este año lo recibe de manos del rey Felipe VI el escritor mexicano Gonzalo Celorio, por “la excepcional obra literaria y labor intelectual con la que ha contribuido de manera profunda y sostenida al enriquecimiento del idioma y de la cultura hispánica”, sentenció el jurado que lo eligió.

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“Su obra es al mismo tiempo una memoria del México moderno y un espejo de la condición humana”, resumió el ministro español de Cultura, Ernest Urtasun, al anunciar al ganador del galardón, en noviembre del año pasado.

Gonzalo Celorio ha desarrollado desde 1974 una extensa labor académica y docente y es actualmente el presidente de la Academia Mexicana de la Lengua. Entre sus obras más reconocidas se encuentran las novelas Amor propio, El viaje sedentario, Y retiemble en sus centros la tierra, El metal y la escoria y Mentideros de la memoria, así como los ensayos Los subrayados son míos y Cánones subversivos.

El Premio Cervantes, con una dotación de 125 mil euros (144 mil dólares), empezó a otorgarse en 1976, y entre los casi 50 galardonados lo han recibido seis escritores y una escritora mexicanos: Octavio Paz, 1981; Carlos Fuentes, 1987; Sergio Pitol, 2005; José Emilio Pacheco, 2009; Elena Poniatowska, 2013; Fernando del Paso, 2015, y Gonzalo Celorio, 2025.

 

Colofón

Como colofón, permítanme regalar a los lectores de este Barco de Papel si no un libro al menos una recomendación bibliográfica: El infinito en un junco (Siruela, 2019), de Irene Vallejo, todo un fenómeno editorial, con más de 40 reimpresiones y traducido a más de 30 lenguas. Es una declaración de amor a los libros y también un recorrido erudito por su historia, desde Alejandro Magno y la Biblioteca de Alejandría hasta nuestro siglo XXI, incluyendo a extraordinarias mujeres escritoras que fueron borradas del canon literario.

Artículo publicado el 19 de abril de 2026 en la edición número 23 del suplemento cultural Barco de Papel.

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