Los Mochis se volverá a inundar, peor que en el 2018, debido a que se redujo el desagüe natural por el estrangulamiento de drenes y la clausura del sistema de desagüe por empresarios que apostaron por la especulación inmobiliaria y por ayuntamientos que cedieron sus políticas proteccionistas del bien común a intereses mercantiles, sentenciaron dos investigadores de la orografía municipal y de las prácticas gubernamentales en desarrollo urbanístico.
Además, desde su concepción, la ciudad fue diseñada en el peor lugar: una planicie con manto freático elevado y sin un río cerca, que sirviera como un gran escurrimiento.
Por tales circunstancias, la inundación del 2018 es un mal menor, porque eso volverá a suceder en un futuro no muy lejano. “Ahorita no está lloviendo, y eso nos tiene a salvo, pero en algún tiempo, ese temporal se volverá a presentar, y dejará daños más grandes”.
Las afirmaciones las vertieron por separado Ciro de la Concepción Díaz Hernández, doctor en geodesia y el único investigador que tiene en su haber la cartografía puntual de la ciudad, metro a metro desde el mar hasta el cerro de la Memoria, y Luis Alfonso Cota Sánchez, arquitecto especializado en infraestructura municipal e imagen urbana.
Díaz Hernández dijo que Los Mochis tiene problemas severos que con el paso del tiempo se agravarán, desde un suelo inestable, de migajón arcilloso, un manto freático elevado, mareas de tormenta elevadas, infraestructura de desagüe severamente dañada, socavones en el subsuelo, taponamiento de drenes agravados con obras de drenaje pluvial y sanitario de ocurrencia. Un ejemplo, es lo que hicieron en el Cerro de la Memoria para evitar inundaciones en la colonia Magisterial, Benito Juárez, las Malvinas y fraccionamientos contiguos.
“A quién se le ocurre hacer un dren que recolecte el agua de una caída de 45 grados y de un terreno que se erosiona. El agua va a saltar y los desprendimientos lo van a taponar. Eso no sirve. Las colonias se volverán a inundar, además, ese nuevo dren se conectó a otro al que se le redujo 10 metros de conducción, y encima lo entubaron, y ahora, ya se construyó hasta un cerco. Eso genera un tapón hidráulico, que va a fallar”.
Dijo el profesor que por el desarrollo inmobiliario, en Los Mochis se formaron 576 albercas que acumulan en las lluvias cuatro hectáreas de agua, unos 40 mil metros cúbicos, con una profundidad promedio de un metro, y ésta no tiene posibilidades de salir por gravedad, porque no hay un río cerca, y porque el sistema de drenes que se construyó, ahora no existe o está estrangulado.
La única forma de sacar el agua de Los Mochis, es bombeándola, pero no existe nada para hacer esas obras. “El gobierno culpa que la basura taponea los drenes, lo que es una mentira parcial; se taponan porque redujeron la capacidad de conducción, y porque los puentes sobre estos, en realidad, fueron reducidos”.
Cota Sánchez, por su parte, comentó que ejemplo de esas obras dañadas hay en cualquier parte de la ciudad. Pero en especial sobre Centenario y Rosendo Castro y colonias adyacentes que tienen problemas de drenaje.
Esos problemas se presentan porque en las obras realizadas desde la fundación de la ciudad hasta ahora no se previeron obras de cabeza, con tubería de diámetro reducido, con cálculos erróneos de las descargas al no considerar el crecimiento de la población. “Por eso, las tuberías revientan, nuevas o viejas, porque la carga hidráulica no la soportan, y los vertidos terminan socavando el terreno, peor aún, en la actualizada, que estas se colocan sobre amortiguamiento arenoso y rocoso.
Hay complicidad de notarios públicos, no se puede utilizar la infraestructura de aguas nacionales, ni drenes ni canales, la ley agraria dice que los ejidatarios son dueños de la tierra, más no de la infraestructura, pero ellos han provocado un gran disturbio, porque creyéndose dueños han vendido drenes y canales que después son borrados, reducidos, tapados, anexándolos a la propiedad los desarrolladores inmobiliarios. “La ley es clara, y toda obra que esté sobre esa infraestructura es ilegal”, dijo.
Esas obras, contribuyen a evitar el desagüe de lluvias, y al igual que todo Mochis, también se inundará con una lluvia importantes.
Para Cota, los responsables del daño a la ciudad son también los ayuntamientos, quienes incumplen las leyes del 2004 y actuales, que ya señalan la infraestructura municipal y sus objeciones. “Pero no se fajan, y ceden ante los acaparadores”.
El municipio y el estado realizan obras de retazos, pero sin visión de lo que puede servir o no, con el tiempo, esas obras serán inservibles, por sus fallas en los cálculos.
Ambos profesionistas coincidieron en señalar que los gobiernos presumen que Los Mochis es próspero y la mejor ciudad para vivir, y ocultan, deliberadamente, que sus entrañas se desmoronan, algo que la naturaleza sabe de sobra. Tarde o temprano se va inundar y no habrá forma de sacar el agua, excepto bombeándola, pero esas obras son inexistentes. Por todo ello, concluyeron, la suerte sobre Los Mochis y sus habitantes, ya fue echada.
Artículo publicado el 19 de abril de 2026 en la edición 1212 del semanario Ríodoce.







