Los grandes ganadores de la guerra

Los grandes ganadores de la guerra

En las semanas posteriores a la guerra de Irán-Estados Unidos, los precios del petróleo, energéticos, commodities, alimentos y muchos otros bienes han sufrido una escalada de incrementos en precios. Pero, los efectos no frenarán ahí, sino que se asoma una aceleración hacia una nueva reconfiguración de las matrices energéticas de los países que vean a la crisis como oportunidad. Por ejemplo, México, ante la acumulación de pérdidas de rentabilidad del petróleo, en la coyuntura abre la puerta a otras formas de energía como el fracking.

 

Crisis y cambio en el sector de transporte

La crisis que se ha generado por la guerra no es menor, pues no solo ha generado incrementos en los precios en el mundo. Los efectos se observan en cadenas de suministro y disponibilidad energética; provocando ya cambios en la demanda de bienes y servicios a manera de protección, como es el caso de los autos eléctricos.  Hace apenas un año, la demanda de autos eléctricos se proyectaba menos próspera derivado de la decisión de Donald Trump de romper los acuerdos que velaban por el ambiente y decidir abiertamente que el mundo debe seguir utilizando el petróleo como fuente energética preponderante. Además, los precios de los vehículos fueron afectados por el proteccionismo emprendido por Europa, Estados Unidos e incluso México. Sin embargo, el temor de que se reduzca considerablemente la disponibilidad de combustible y su abrupto crecimiento en precio, ha hecho voltear a ver de nuevo los autos eléctricos como una opción viable.

El incremento de los precios de los combustibles y su disponibilidad afecta a todo el transporte de carga y pasajeros, mientras que las aerolíneas sufren ya desabasto de turbosina, poniendo en grave riesgo su operación. Afectando cadenas de suministro, empleos directos e indirectos vinculados a la aviación y a otros medios de transporte, inclusive.

 

Energía en México

A pesar de todos los esfuerzos realizados y la gran inversión en Pemex, la empresa continua sin mostrar rendimientos positivos en su operación y además ha dejado de ser una fuente de ingresos para el sector público pues se le condonan impuestos y se le otorgan subsidios. El 2025 cerró con una pérdida de 45 mil millones de pesos. Pemex redujo sus exportaciones en 47 por ciento al cierre del 2025, por lo que también el nuevo precio del petróleo, ha reportado pocas ganancias adicionales para la petrolera. Aunado a continuos accidentes, que conllevan pérdidas millonarias.

En esta perspectiva, la presidenta emprende una estrategia audaz para reducir la dependencia energética del gas de Estados Unidos, que podría ser clave para el impulso al crecimiento industrial que se quiere lograr en este sexenio. Sin embargo, también en este año ha quedado en claro que el gobierno mexicano no puede emprender grandes proyectos de inversión, por lo que está buscando que privados lo hagan. Así, esta apuesta podría ser algo positivo que nos lleve a una producción eficiente de gas, con oportunidad de recaudación, mientras que se fortalecen nuestras fuentes de energía.

En suma, países como China ha ganado de la guerra, por la mayor demanda de sus autos, otros tienen en crisis a su sector de transporte, y el mundo en general revive el monstruo de la inflación. En México el balance es aún negativo, ya que, aunque ha ganado con mayores precios de petróleo, no se compensa la pérdida en otras áreas, pero podría resultar ganador solo si la estrategia funciona.

Artículo publicado el 12 de abril de 2026 en la edición 1211 del semanario Ríodoce.

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