La Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió una recomendación a la Semar por el doble asesinato ocurrido en 2023
Alrededor de las 3:30 de la madrugada del 23 de mayo de 2023, Alejandro Guadalupe Castro Urías, de 22 años de edad, y Jorge Alfredo Espinosa, de 28 años, fueron localizados asesinados a balazos, con golpes y signos de violencia. Uno estaba desnudo y el otro vestía un short. Los cadáveres fueron abandonados a espaldas de un expendio de cerveza ubicado en la carretera que conduce a la playa Las Glorias en Guasave, entre la calle 700 y la comunidad de Palos Verdes, sindicatura de Tamazula.
Una de las víctimas había hablado por teléfono con una amiga alrededor de las 22:25 horas del 22 de mayo de 2023. Conducía por la carretera a la playa Las Glorias de regreso del poblado Palos Verdes con rumbo a Boca del Río. Le dijo a su amiga que cortaría la llamada porque había un retén de la Marina. Luego se perdió comunicación con él.
Unas horas más tarde localizaron su cuerpo y el de otro joven. La familia de Jorge Alfredo acusó del doble asesinato a la Marina, y durante los siguientes días realizaron manifestaciones y se reunieron en Culiacán con la entonces fiscal Sara Bruna Quiñónez Estrada. Exigieron que se investigara y castigara a los responsables.
Seis días después, el 29 de mayo, por petición de un familiar de las víctimas, la Comisión Estatal de Derechos Humanos inició una queja y el 13 de junio la remitió por razón de competencia a la CNDH, la cual abrió el expediente CNDH/2/2023/10368/Q/VG, para documentar las presuntas violaciones a derechos humanos contra las víctimas y solicitó información a la Marina, que fue señalada como presunta responsable.
La Fiscalía General del Estado de Sinaloa abrió una carpeta de investigación por homicidio doloso, que está actualmente en trámite.
El 13 de junio de ese mismo año, mediante un oficio, la Marina rindió su informe sobre el caso, y negó que en el lugar de los hechos haya habido presencia de sus elementos. Como prueba presentó una copia de la relación del personal y los vehículos que se encontraban comisionados a la Estación Naval Boca del Río, Guasave, así como copia de las bitácoras, roles de guardia, partes de novedades e informes correspondientes del 22 y 23 de mayo.
El 9 de febrero de 2024 la CNDH tuvo acceso a la carpeta de investigación de la Fiscalía, la cual incluía la investigación pericial de las llantas de los vehículos utilizados, la aplicación de la prueba preliminar BLUESTAR (reactivo químico de alta sensibilidad utilizado para detectar rastros de sangre, incluso si han sido lavados, borrados o son muy antiguos) en los vehículos, pruebas de balística a los indicios localizados en el lugar donde se encontraron los cadáveres, inspección de videos de cámaras ubicadas frente al Cuartel de la Marina Boca del Río, en Guasave y el informe de un agente investigador que describió las grabaciones de cámaras cercanas a las instalaciones de la Semar. La Comisión también revisó los videos.
Tortura dentro del cuartel
Durante la investigación, la Comisión Nacional de Derechos Humanos entrevistó a cuatro testigos que se encontraban en la zona del expendio donde fueron localizados los cuerpos, así como en los alrededores de la Estación Naval de Boca del Río, en Guasave, y uno más que estaba frente a las instalaciones de la Marina, durante la noche del 22 y madrugada del 23 de mayo de 2023. También habló con familiares de las víctimas.
Los testigos dijeron haber observado alrededor de las 22:00 horas del 22 de mayo de 2023, dos patrullas con las luces apagadas, saliendo del cuartel de la Marina ubicado en Boca del Río, Guasave, con rumbo a la playa Las Glorias. Uno de ellos dijo además que observó cuando las mismas dos patrullas regresaron al cuartel, con las luces apagadas, alrededor de las 23:00 horas. Los videos obtenidos de las cámaras, que se integraron a la carpeta de investigación, señala la Comisión, coinciden con lo narrado sobre los vehículos.
Otro testigo identificado como T4, quien estaba frente al cuartel, dijo que a bordo de las unidades oficiales iban elementos vestidos de color verde; que sólo uno de ellos vestía de color negro, con chaleco y en su espalda traía unas letras blancas que decía “Marina”, y que bajaron a dos muchachos.
“Veo que de la camioneta (…) bajan de la puerta de atrás a un muchacho a trancazos porque se movía mucho y les pedía que lo soltaran por favor y que lo dejaran ir. Al mismo tiempo, bajan de la otra camioneta, de la puerta de atrás, a otro muchacho pero estaba inconsciente, veo que no se mueve, veo que traía la cara llena de sangre, y lo bajan cargando entre dos marinos, (…) A este muchacho lo avientan a una silla donde ahí queda sentado sin moverse (…). Al otro muchacho también lo sientan en una de las sillas y lo siguen golpeando marinos. También veo que del carro blanco se baja un marino vestido de negro y en su espalda traía unas letras blancas que decía ‘Marina’. Ese marino es como el que mandaba porque fue el que empezó a hacerle preguntas al muchacho que habían bajado a trancazos”, relató T4.

“El marino de negro le preguntaba al muchacho si era puntero, si era halcón, si era el mitotero del lugar donde lo habían agarrado, el morro contestaba que lo soltaran y que el otro morro tenía esposa y también hijos, que lo soltaran, que él era el de la bronca, pero el marino de negro lo sigue golpeando con sus manos en la cara. También le pega con la pistola chica, veo que le pegan también los otros marinos. El morro les gritaba que lo soltaran […], el morro se les ponía picudo y eso hacía que los marinos se enojaran más y más, y le daban más golpes. A este morro lo golpearon tres marinos, el de negro y los otros dos de verde (…) . Miré que el morro que golpeaban [Características de la persona agredida 1]. El otro morro era [Características de la persona agredida 1], pero nunca se movió, para mí que ya estaba muerto”.
Personal de la CNDH acudió al inmueble donde el testigo T4 dijo haber presenciado los actos de tortura, y constató que “desde esa posición se podía observar el lugar en el que sucedieron los eventos que relató”. De igual manera corroboró que la vestimenta de los elementos navales y la de las víctimas es coincidente con lo descrito.
Otro de los testigos identificado como T3, que estaba frente al cuartel, dijo que escuchó golpes y quejidos dentro de las instalaciones de la Marina, durante más de 20 minutos y otro más que conducía por la carretera Guasave a Las Glorias, señaló que pasada la medianoche del 22 de mayo de 2023 observó un vehículo particular con las puertas abiertas, estacionado en la parte trasera del expendio de cerveza donde fueron localizados los cadáveres de las víctimas, y unos metros adelante junto a un árbol de Nim, una camioneta tipo pick up que tenía una “burrera” como las de la Marina, estacionada frente a la carretera.
Fueron marinos, dice la CNDH
El 16 de mayo de 2025 nuevamente la Semar entregó a la CNDH información sobre su participación en la carpeta de investigación, de los vehículos y las pruebas de balística realizadas por la Fiscalía de Sinaloa y un informe de un Vicealmirante que estuvo presente el 22 y 23 de mayo de 2023. Este detalló la entrada y salida de cinco unidades, tres más que en la primera versión, y agregó en el parte del 23 de mayo, que un cabo de la Marina había detonado su armamento.
La Comisión señala que la Marina no proporcionó más información relacionada con otras unidades que ese día registraron su tránsito en las inmediaciones y su ingreso en esa instalación naval; tampoco acreditó la información relativa a la posesión completa del armamento y municiones por parte de los elementos navales, ni las condiciones o número de casquillos percutidos por parte de un elemento, y no desvirtuó la detención e ingreso al cuartel de las dos víctimas.
Luego de la investigación que llevó cerca de tres años, el 27 de febrero de 2026, la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió la recomendación 206VG /2026 a la Secretaría de la Marina, por la desaparición forzada y privación de la vida de Alejandro Guadalupe Castro Urías y Jorge Alfredo Espinosa, así como por violaciones al derecho humano a la integridad personal de otras tres que fueron reconocidas como víctimas indirectas.
“A pesar de que la MARINA, en sus informes a esta Comisión Nacional, negó el registro de la participación de sus agentes en los hechos, existen testimonios y registros integrados a los expedientes de queja que, contrario a lo informado por la MARINA, dan cuenta que, vehículos oficiales entraron y salieron de las instalaciones navales en horarios coincidentes a la detención de V1 y V2, tal como se encuentra registrado en las videograbaciones recuperadas y que forman parte de la Carpeta de Investigación 1. Ello permite acreditar, de manera indiciaria, la participación de la MARINA en la detención, desaparición y posterior localización sin vida de V1 y V2”.
“En el presente caso, los derechos humanos de V1 y V2 (víctimas) se vulneraron desde el momento en el que fueron presunta y arbitrariamente detenidos en el retén conformado por personal de la MARINA y fueron ingresados a la fuerza a las instalaciones navales; estas afectaciones continuaron durante todo el tiempo en el que estuvieron retenidos ilegalmente y fueron agredidos, hasta que finalmente fueron localizados sus cuerpos sin vida”, concluyó.
Apenas en diciembre pasado, la CNDH emitió otra recomendación a la Sedena, por el asesinato a manos de militares de las primas Alexa y Leidy el 6 de mayo en Badiraguato.
Artículo publicado el 15 de marzo de 2026 en la edición 1207 del semanario Ríodoce.







