El pasado 3 de marzo se publicó la aprobación de la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales. Aunque esto se irá implementando de forma gradual, el impacto económico será diferenciado por actividades económicas, tamaño de empresas, empresas formales e informales y entidades federativas. Según los datos del último Censo Económico del INEGI, en México, son las empresas medianas y las grandes las que tienen las jornadas más largas por semana, mientras que son las actividades de servicios como salud, hotelería y comercio al por menor las que muestran promedios semanales de hasta 57 horas laboradas. Por entidades federativas son Quintana Roo (48), Coahuila (45) y Nuevo León (45) las entidades con mayor promedio.
Diversidad de los efectos
La reducción de la jornada laboral podría tener efectos inflacionarios, pero no en toda la economía, por lo que es fundamental analizar sus efectos diferenciados, especialmente en el actual entorno en el que la inflación se ha acelerado.
Primero, solamente el 46 por ciento de la población ocupada estaría dentro del universo de este posible beneficio, ya que son quienes reciben prestaciones de ley y cuyos patrones estarían sujetos a los cambios contractuales.
También, es importante señalar que el promedio de horas trabajado por el personal ocupado se redujo de 46 a 43 horas semanales entre el 2018 y 2023, según los datos del último Censo Económico del INEGI. La mayor reducción la tuvieron las microempresas de entre 0 y 10 empleados, ya que su promedio semanal laborado pasó de 45 a 40 horas, mientras que el resto de las empresas también redujeron el número de horas entre dos y tres a la semana, para terminar el 2023 con un promedio semanal de 46 horas laboradas. Así, en promedio, las empresas mexicanas pagarían solamente tres horas adicionales a la semana, pero las empresas más grandes tendrían mayores incrementos en costos pues tendrán que pagar seis horas como horas extras.
Por actividades económicas
La realidad es que no todas las actividades se llevan a cabo en jornadas de ocho horas diarias, algunas tienen picos de intensidad, pero el promedio anual es muy bajo, como en las actividades primarias, cuyo promedio semanal laborado fue de cuatro horas, mientras que las actividades de transportes y almacenamiento, y minería, alcanzaron un promedio de 50 horas. Esto es muy significativo ya que la actividad de transporte tendría incrementos en el costo laboral, pues al menos 10 horas tendrían que pagarlas al doble, lo que representaría un incremento aproximado de 20 por ciento en costos. Esta actividad en particular es importante porque el transporte de mercancías afecta a todas las cadenas de valor. También, al interior de las clasificaciones revisando por tamaños de empresas, hay actividades como los servicios de salud en empresas de entre 11 y 50 empleados que alcanzan semanas de 57 horas laboradas, éstas actualmente debieran pagar nueve horas extras, después de 48 horas; con la nueva jornada, se pagarán 17 horas como extras, casi 90 por ciento más.
Por entidades federativas
Son Quintana Roo, Coahuila y Nuevo León las entidades con mayor promedio de horas trabajadas, mientras que al revisar sus actividades económicas en Quintana Roo son servicios y salud y los servicios de alojamiento temporal los que tienen el mayor número de horas trabajadas, hasta 55 y 56, en Coahuila también, pero con promedios incluso mayores, de 62 y 56 horas, respectivamente, y en Nuevo León la Minería con hasta 55.
Artículo publicado el 15 de marzo de 2026 en la edición 1207 del semanario Ríodoce.






