Ser periodista en México es caminar en terreno minado, pero ser mujer periodista es hacerlo con un blanco extra en la espalda, porque además de la violencia de género, se suman las agresiones relacionadas con su trabajo, desigualdad salarial y una carga de cuidados no remunerados.
Las mujeres periodistas cubren violencia, corrupción o crimen y pocas veces son visibilizados los problemas a los que se enfrentan. Al igual que otras, sufren agresiones por el simple hecho de ser mujeres.
Según el monitoreo de la organización Comunicación e Información de la Mujer A.C. (CIMAC), entre septiembre y noviembre de 2025 se registraron 65 agresiones contra mujeres periodistas vinculadas directamente con su labor informativa, con funcionarios públicos entre los principales agresores.
Además, menos del 30 por ciento de las mujeres que solicitan mecanismos de protección reciben el apoyo necesario, según reportes de Artículo 19. Esto deja en evidencia que incluso al acudir a las autoridades, las comunicadoras enfrentan barreras para garantizar su seguridad.






