Red de sobornos en la USE: empleados y el coyotaje, el engranaje de complicidad

Red de sobornos en la USE: empleados y el coyotaje, el engranaje de complicidad

Ríodoce constató que en la Unidad de Servicios Estatales es posible realizar un trámite sin hacer exámenes y filas a través de los “coyotes”

 

 

 

No hace falta caminar mucho por las instalaciones de la Unidad de Servicios Estatales (USE) en Culiacán, para ser abordado por los “coyotes”. Se hallan repartidos entre las escaleras, esquinas y el estacionamiento, siempre parando oreja cerca de los módulos de servicios. Su labor consiste en escuchar y detectar necesidades: “¿Necesita seguro?”, “¿necesita licencia?”, “¿cambio de placas?”. Observan con detenimiento al potencial cliente; si el ciudadano deambula con carpeta en mano, el “coyote” se apresura a acercarse para preguntar y ofrecer resolver los trámites por una módica cantidad de dinero.

El coyote es un gestor de trámites engorrosos. La mayoría son hombres que no visten uniforme y caminan como cualquier otro civil entre la bruma diaria del gentío. Otros son menos discretos y anuncian su labor con una leyenda bordada en la espalda: “Trámites”. Sin embargo, el coyote no actúa solo. Para que su gestión surta efecto, requiere de la complicidad de los trabajadores de la USE: aquellos que se atrincheran tras sus escritorios y teclean, durante toda la jornada laboral, las necesidades de la ciudadanía.

En un ejercicio realizado por Ríodoce, se logró documentar que al menos 60 “coyotes” operan en complicidad con empleados de la USE para facilitar la obtención de licencias de conducir, permisos para circular sin placas, canje de placas, seguros de automóviles, dar de alta o baja un vehículo e incluso pasaportes. En una conversación sostenida con uno de ellos, este aseguró que lleva cerca de 10 años operando, pero que la figura del coyote ha estado presente desde hace dos décadas.

Sus injerencias son variadas; por ejemplo, para tramitar de manera oficial un permiso de un mes para circular sin placas, el proceso tiene un costo aproximado de mil 900 pesos. Con la gestión de los coyotes, el precio se reduce a mil 300 pesos. Sin embargo, si el solicitante no cuenta con un seguro de automóvil vigente que ampare, por lo menos, daños a terceros, el trabajador de la USE ignora esta carencia por 200 pesos más. Así, el permiso se obtiene por mil 500 pesos, omitiendo los requisitos legales.

“Sí, es lo mismo, nosotros tenemos el coyotaje adentro pues, ellos mismos nos hacen el trabajo a nosotros. (…) Le pagaría al cliente (empleado de la USE) de adentro del permiso para que no te agarre el seguro, es que no te iban a poner un seguro (con los 200 pesos), es que se le sobornó al de adentro porque tú no traías seguro, para que tú no compraras y ese dinero se le paga al de adentro; le queda a él el dinero… todo es un coyotaje ahí adentro”.

El coyote se encarga de llevar y traer el documento, cuya validez está respaldada por el sello de la Dirección de Vialidad y Transportes y la firma de Pedro Luis Ibarra Ibarra, jefe del Departamento de Placas y Licencias de la Dirección de Vialidad y Transportes del Estado de Sinaloa.

 

VIALIDAD Y TRANSPORTE. Licencias sin exámenes ni peritajes.

 

Ante estos hallazgos, Marco Antonio Osuna Moreno, director de Vialidad y Transportes, respondió que la dependencia no mantiene vínculos con ningún coyote ni con algún “prestador de servicio” que no sea trabajador de la dirección y que la institución mantiene una vigilancia constante: “cada jefe de departamento tiene una responsabilidad y bajo esas responsabilidades él tiene que brindar un informe, ya sea a los subdirectores y a mí, por su puesto, y en función de eso ya lo vamos viendo”.

“Nosotros estamos permanentemente evaluando, permanentemente poniendo promociones, etcétera. La gente no ocupa a un tercero para hacer un trámite. Además, los trámites son personales y cuando se sorprende a alguien del interior haciendo alguna situación o una mala práctica, pues si está sindicalizado lo ponemos a disposición del sindicato mediante un informe, para que haga el proceso correspondiente y si es de confianza, pues por pérdida de confianza pierde su trabajo”, detalló.

Osuna Moreno mencionó que, hasta el momento, no cuenta con pruebas fehacientes ni denuncias formales para proceder legalmente contra individuos específicos, aunque se declaró abierto a recibirlas. Además, enfatizó que ocupa el cargo desde noviembre de 2024 y que, en poco más de un año de gestión, no ha recibido un reporte directo sobre esta situación.

Quienes ganan más —conversó el coyote— son los de adentro; ellos cobran caro. Para el coyote quedan las “migajitas”; los empleados tienen un sueldo, prestaciones y seguro, y él, no. Las ganancias se van en las comisiones de los seguros que ofrecen, permisos y licencias. Al día, entre esos trámites, idas y vueltas por copias y firmas, pueden sacar unos 2 mil pesos.

 

¿Es tu primera vez?

“Sí es todo el proceso aquí adentro (USE), la licencia igual yo la hago sin hacer examen ni peritaje y es aquí adentro (…) nada más te toman la foto”.

Para sacar una licencia de conducción por primera vez y evitar hacer los exámenes teóricos y de manejo, el coyote se encarga de conectarse con empleados de la USE. Lo primero, llevar los papeles; él los revisa para cerciorarse de que todo está en orden y, si hace falta, sacar algunas copias. Sí está en orden el coyote guía la ruta hasta el estacionamiento de las instalaciones, donde un empleado espera sentado entre los automóviles. Revisa nuevamente los papeles y excluye algunos si hace falta.

Así estará la cosa, como esto es una “picarada” —dice el empleado— no hay que llamar la atención. Se dispone a explicar los siguientes pasos donde el coyote deja de figurar, y ahora es turno de los trabajadores:

“De esto no se platica ahí adentro (…) vamos a entrar, ustedes van a tomar asiento ahí en el área de recepción, yo voy a entregar la documentación por ustedes. Cuando yo entrego la documentación pues ellos ya saben que son personas que no van hacer nada, sale. Entonces, toman asiento y cuando les toque su turno (…) les van hacer cinco preguntas individuales a cada uno, son personales (…) cuando hayan contestado esas preguntas vuelven a tomar asiento, a partir de ahí es que ya los registraron y ellos se van a poner a trabajar en los exámenes”.

Uno de ellos acompaña hasta el módulo donde se realiza la entrega de los papeles para emitir la licencia; ahí otros solicitantes esperan su turno, los solicitantes que prefieren la vía legal se empeñan en leer la guía proporcionada para el examen teórico, los que no, solamente se sientan en la sala de espera, mientras un trabajador que ya está detrás de una computadora, contesta las preguntas por él.

Los papeles: acta de nacimiento, comprobante de domicilio, copia de la INE y estudio de grupo sanguíneo y factor RH, son entregados al personal del módulo que registra los datos y puestos hasta arriba, dando prioridad al ciudadano apoyado por el coyotaje. Exámenes terminados. Lo siguiente: pagar la licencia con expediente en mano; 600 pesos por una vigencia de dos años, y 750 para el coyote y sus secuaces: mil 350 pesos en total. Solo resta tomarse la fotografía y, en cuestión de minutos, la licencia sale calientita de la impresora. El proceso duró 30 minutos, un viacrucis que por vía formal se extiende hasta por más de dos horas.

Con licencia nueva en la cartera, y el coyote con 750 pesos que tendrá que repartir más tarde, se extienden las manos: “Aquí estamos para cualquier otro trámite que quieras realizar”. A la vista un cliente más: “¿Necesita seguro?”, “¿necesita licencia?”, “¿cambio de placas?”.

Artículo publicado el 01 de febrero de 2026 en la edición 1201 del semanario Ríodoce.

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