A partir de la primera quincena de enero, la Universidad aplicó descuentos al personal activo y jubilado; los primeros aportarán para un fideicomiso y los segundos como contribución a la economía universitaria
Tras la aplicación de descuentos en la primera quincena de enero, trabajadores jubilados de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) calificaron la medida como un atropello a sus derechos laborales y comenzaron a organizarse para interponer demandas legales contra la institución, en el marco del proceso de reingeniería financiera impulsada por las autoridades universitarias.
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Los descuentos, aplicados directamente a las percepciones de jubilados, han generado inconformidad por los montos, la forma en que se implementaron y la falta de información previa clara, de acuerdo con los testimonios recabados.
Florina García, presidenta de la Asociación de Jubilados de la UAS A.C., confirmó que ya se están organizando para acompañar jurídicamente a quienes decidan demandar a la Universidad.
“Ya nos estamos organizando en la asociación y tendremos mesas para recibir a todas las personas que estén interesadas en demandar a la Universidad por este abuso que están haciendo. Los jubilados están muy enojados, esto es algo inaudito”, señaló.
De acuerdo con García, desde el momento en que se reflejaron los descuentos en los depósitos quincenales comenzaron las quejas.
“Desde que depositaron la quincena nos han estado manifestando su indignación por los descuentos, que van desde los 600 pesos hasta los 12 mil pesos al mes. Tenemos casos de todo tipo”, explicó.
‘Es un robo’: jubilados denuncian afectaciones directas
Entre los testimonios de los jubilados inconformes, Rosa Carmen Luna, quien trabajó 28 años en la UAS y fue la primera mujer veladora de la institución, calificó la medida como un abuso.
“Es un robo lo que nos están haciendo. Esto está muy mal porque no sabemos a dónde se va ese dinero que nos quitan, y hasta el Sindicato está de acuerdo en esa robadera. No tenemos apoyo de nadie. Yo voy a demandar”, afirmó.
Gloria Reynaga, jubilada tras 35 años de servicio, advirtió que el descuento impacta de manera severa a quienes no cuentan con otros ingresos, y a quienes se jubilaron jóvenes.
Recordó que ya existió un fideicomiso que terminó en conflictos legales. “Al final de cuentas hubo muchos que demandaron. Ahora yo voy a demandar también. No es justo”.
Miguel Alapizco, quien laboró 26 años en la Universidad, detalló que en su caso el descuento supera los 4 mil pesos por quincena.
“Me están descontando 4 mil 100 pesos a la quincena, es un desfalco. En el talón de cheque no dice fideicomiso, dice jubilación, como una aportación. ¿Cómo se va a auditar?”, cuestionó.
El trabajador jubilado dijo no confiar en las autoridades universitarias y anticipó acciones legales.
Sofía Zazueta, con 28 años de servicio en la UAS, aseguró que el descuento afecta de forma directa su economía familiar.
“A mí me descontaron mil 700 pesos de mi quincena, se me hace mucho y me afecta demasiado. Esto está muy mal, debieron buscar otra manera de resolver el problema”.
Criticó que aun cuando el gobernador dijo que se iba a dar “un año para ver cómo le hacíamos, pero no hizo nada. Ya nos metieron los descuentos a chaleco. Claro que voy a demandar, es un atropello y empezaron con los más vulnerables”.
La defensa de la reingeniería
Ante las acusaciones, el Secretario Académico de la UAS, Sergio Mario Arredondo, sostuvo que los descuentos forman parte de una estrategia necesaria para garantizar la viabilidad financiera de la Universidad.
“Este es un planteamiento que cambia sin lugar a dudas el acuerdo de orden laboral que la Universidad ha tenido con sus trabajadores y con sus jubilados, y por eso es aún más importante hacerlo con transparencia”, afirmó.
El funcionario explicó que existen dos tipos de aportaciones: las de los trabajadores activos, que contribuyen a un fideicomiso para su retiro, y las de los jubilados, que ahora realizan un descuento como contribución directa a la economía universitaria.
“En ambos escenarios habrá un manejo transparente. Se va a estar informando de manera cotidiana, se está estableciendo el proceso y la frecuencia. Cada peso y cada centavo que se aporte se manejará con total transparencia”, aseguró.
Recordó que la UAS ha atravesado por una situación financiera compleja, particularmente visible al cierre del año pasado, y que era necesario tomar decisiones de fondo.
“La Universidad ya ha tenido capítulos que han dejado ver que estamos en una situación compleja financieramente. Debemos establecer rutas de salida, y la reingeniería es una de ellas”, señaló.
“Es incómoda, pero es la menos lesiva”, dice la UAS
Arredondo rechazó que se trate de un abuso, aunque reconoció que la decisión genera molestia. Indicó que se analizaron alternativas más severas.
“Nos habían propuesto un esquema que implicaba un descuento mucho mayor, de hasta el 40 por ciento, pero el Doctor Madueña tuvo la seriedad de entrarle al asunto porque la Universidad se estaba quedando sin opciones, y se buscó que fuera lo menos lesiva posible”, afirmó.
Sostuvo que, aunque hay jubilados inconformes, una parte importante de la comunidad universitaria comprende la medida.
“Yo no sé cuántas personas son las que no están de acuerdo o se sienten afectadas, pero no olvidemos que un gran porcentaje de los trabajadores están de acuerdo y entienden que de nada sirve tener una prestación en un contrato colectivo de trabajo si la institución no puede hacerle frente financieramente”, dijo.
El secretario Académico aseguró que la UAS respetará el derecho de los jubilados a demandar y negó que existan represalias.
“Somos una comunidad que puede transformarse, que puede ponerse de acuerdo y cambiar a partir de ese acuerdo. El propósito es hacer de este proceso un proceso ejemplar en términos de transparencia. Ese es el compromiso”, concluyó.
Artículo publicado el 25 de enero de 2026 en la edición 1200 del semanario Ríodoce.







