Golpes a los Chapos no los debilitan, dicen expertos

Golpes a los Chapos no los debilitan, dicen expertos

Asesinato del Panu y detenciones de los Lindoro, solo llevan a una reestructuración de la facción

 

 

 

Los arrestos de Mario Lindoro Elenes y Mario Alberto Lindoro Navidad, en Zapopan, Jalisco; de Carlos Gabriel Reynoso García, el Pollo, en Mazatlán, el asesinato de Óscar Noé Medina González, el Panu, en Ciudad de México y la muerte de Alán Gabriel Núñez Herrera en Culiacán, son golpes que obligan momentáneamente a los Chapitos a recular para reacomodarse, pero no les quitan fuerza como muchos creen, observó una fuente de la embajada de Estados Unidos en México, con quien este semanario tuvo acceso.

“Durante meses hemos pensado que los Chapitos están debilitados, incluso, hubo un momento en que se acorraló a su líder, Iván Archivaldo Guzmán, pero logró escapar, y después creímos que el grupo estaba debilitado, pero de pronto regresaron con fuerza por todo el poder que tienen, y ya no se sabe qué tan debilitados realmente están”, dijo la fuente.

Sin embargo, los verdaderos embates contra los hijos del Chapo Guzmán no vienen de arrestos, muertes o decomisos, sino de operadores y grupos enteros que “se voltean”, como llaman a quienes cambian de bando, es decir que terminan uniéndose a la Mayiza, como llaman al grupo que comanda Ismael Zambada Sicairos el Mayito Flaco.

“En Navolato se les voltearon y por eso se calmó todo. Pero en Elota, por ejemplo, se siguen dando con todo. En Culiacán hay gente que se les ha volteado. Pero aun así la Chapiza sigue bien parada. Han perdido terreno, pero de pronto se reagrupan, vuelven a pelear y recuperan el terreno, y por eso nadie sabe cuánto más va a durar esto”, señaló un jefe de sicarios de una de las facciones, quien por motivos de seguridad solicitó que no se revelara su identidad.

En un cartel revelado por la DEA, no se identifica a Mario Alberto Lindoro Navidad ni a Mario Lindoro Elenes como parte del primer círculo de operadores financieros de Los Chapitos, pero sí reconoce a Medina González, como alguien de alto rango entre los lugartenientes de seguridad que protegen a la organización, mientras que Alán Gabriel Núñez Herrera, es señalado como un pilar para traficar fentanilo, que según expone la DEA, es uno de los principales ingresos que actualmente tiene la facción para financiar su guerra.

La agencia estadounidense identificaba hasta octubre del año pasado a 21 operadores que se encontraban libres, excluyendo a Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar. De esos operadores de alto rango, 16 se encontraban en Sinaloa o en algún lugar de la república, e incluía a jefes de sicarios encargados de la seguridad del grupo, coordinadores para la operatividad de laboratorios clandestinos, prestanombres y blanqueadores de dinero, y operadores para la producción y trasiego de fentanilo.

De ese grupo, todos ellos con fotos y nombres, sólo quedan cinco: Carlos Limón, Jesús Tirado Andrade, Juan Pablo Lozano, Liborio Núñez Aguirre, Noel Pérez López y Samuel León Alvarado. El resto han sido asesinados, o arrestados.

En opinión de Mike Vigil, analista de seguridad y ex jefe de operaciones de la DEA en México, aunque las muertes o arrestos de sus operadores desestabiliza a los Chapitos, no pierden poder ni control porque se trata de una organización que siempre tiene a otras personas listas para que tomen el cargo de sus antecesores, y de ese modo no se les dificulta reemplazar a la gente que es importante para ellos.

“Para nada los debilitan esos arrestos y muertes, pues se trata de un grupo que es demasiado astuto, y están preparados para eso, pues cuando pierden a alguien o uno de sus operadores es arrestado, ya tienen quién lo reemplace, sea para que los proteja a costa de lo que sea, o para que les mueva droga o lave dinero, incluso tienen a los reemplazos de los reemplazos ya listos”, explicó Vigil.

Esos señalamientos presagian que la guerra entre Chapos y Mayos va a continuar por tiempo indefinido, como observa gente ligada a ambos bandos, así como periodistas y pistoleros con quien se ha recogido o intercambiado información sobre la situación actual.

 

Cronología

El domingo 21 de diciembre, en un conocido restaurante de la Zona Rosa, en Ciudad de México, fue ejecutado Óscar Noé Medina González, supuesto jefe de seguridad de Los Chapitos. Al momento de su muerte se cree que era el principal lugarteniente que tenía Iván Archivaldo para hacerse cargo de la seguridad del grupo. Nadie sabe qué hacía en Ciudad de México, ni el porqué, teniendo un nivel tan alto en la organización, no tenía seguridad.

Apenas unas horas después del asesinato del Panu, otra pieza clave dentro del organigrama de Los Chapitos, fue encontrado muerto con las manos atadas en el sector Tres Ríos, en Culiacán. Se trataba de Alan Gabriel Núñez Herrera, por quien el Departamento de Justicia de Estados Unidos ofrecía una recompensa de un millón de dólares. Se presume que su tortura y ejecución fue realizada por gente ligada a La Mayiza.

Un día después, el martes 23 de diciembre, horas antes de Navidad, Carlos Gabriel Reynoso García, el Pollo, fue arrestado junto a Jesús Arturo Dávalos Valenzuela, quienes aparentemente estaban ligados a los Chapitos, en Mazatlán. Al momento de su captura les aseguraron equipo táctico, incluyendo armas de uso exclusivo del ejército y equipo de comunicación.

No terminaba ese mismo martes, cuando fueron detenidos Mario Lindoro Elenes, el Niño, y su hijo Mario Alfredo Lindoro Navidad el 7, suegro y cuñado de Iván Archivaldo Guzmán. El arresto se dio tras una serie de cateos hechos en distintos domicilios de Zapopan, Jalisco, donde se aseguró droga, armas, documentos, dinero, teléfonos, y vehículos de lujo.

Artículo publicado el 28 de diciembre de 2025 en la edición 1196 del semanario Ríodoce.

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