Pablo Mauricio Amezcua Dorador, integrante de la Mafia Rumana, quien fue repatriado a México luego de purgar condena en EU, forma parte de una lista de narcotraficantes, entre los que se incluye al Minilic, capturados en operativos de agentes encubiertos, en los que se utilizan sustancias y dinero apócrifos
Pablo Mauricio Amezcua Dorador y Guillermo Barrera Lara, vinculados a la “Mafia Rumana”, encabezada por Florian Tudor, fueron capturados el 22 de agosto de 2019 en Miami, Florida, en una operación de agentes encubiertos de la Administración para el Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés), quienes utilizaron heroína y dinero falso como señuelo para detenerlos.
Un operativo similar, en el que se utilizó fentanilo falso, fue realizado por agentes del FBI para aprehender a Dámaso López Serrano, el Minilic, en diciembre de 2024 en Virginia.
Amezcua Dorador, exdirector de Fiscalización en Cancún, Quintana Roo, fue condenado a 130 meses de prisión por los delitos de conspiración para importar 5 kilogramos o más de heroína a EU y de blanqueo de capitales, pero aun cuando la condena concluía en 2030, fue repatriado a México y recluido en el penal número 8 nor-poniente de Guasave, en Sinaloa, donde actualmente se encuentra.
El empresario de Quintana Roo, Guillermo Barrera Lara, recibió una pena de 88 meses de prisión y tres años de libertad supervisada, hasta el momento se ignora su paradero.
Mike Vigil, exagente de la DEA, dijo que la utilización de droga falsa en operaciones encubiertas es una práctica común de agentes estadounidenses para detener a capos de mediano y alto rango.
“Es falsa (la droga) simplemente porque muchas veces adentro del narcotráfico hay gente que quiere hacer una trampa, robarse la mercancía. Entonces hacemos todo lo posible que si llega a eso, que no llegara droga real a las calles, si era una trampa o un robo, nada más se van a llevar a harina y azúcar”, dijo.
En dichos operativos añadió que los delincuentes que intentan comprar sustancias ilegales aun cuando son falsas, son acusados de conspiración para traficar drogas, porque existe una intención.
Durante los más de 30 años que Vigil fue agente de la Administración para el Control de Drogas, participó en diversos operativos donde se usó como señuelo droga falsa.
“Yo usé droga falsa para capturar a unos afroamericanos (…) yo les dije que iba a ir a Bolivia, que iba a importar la cocaína por la Florida. Cuando llegara a Florida me iba a comunicar con ellos para avisarles cuando iba a llegar al aeropuerto de Midway en Chicago. Y entonces ya nada más lo que hicimos en el día que nos pusimos de acuerdo, teníamos una avioneta de la DEA ahí en Chicago que nada más fuimos de un lado del aeropuerto al otro y ahí estaban dos de ellos, el líder y otro cómplice esperando cuando llegamos”, relató.
“Yo tenía maletas llenas de coca falsa (…) teníamos unas bolsitas adentro de la cocaína falsa para poder acusarlos de conspiración. Ellos tenían cheques para pagar por la mercancía, entonces ahí los detuvimos, detuvimos a toda la organización”.
Heroína apócrifa, el anzuelo para Pablo Mauricio Amezcua
A Pablo Mauricio Amezcua Dorador, la DEA le tendió una trampa durante al menos tres meses. En junio y julio de 2019, un socio colaborador de la agencia comenzó a reunirse con el funcionario mexicano, primero en Panamá y luego en Guatemala. Ahí el agente aseguró que trabajaba con traficantes de cocaína colombianos y necesitaba que los ingresos del tráfico de la droga se trasladaran fuera de EU. El mexicano le ofreció ayudarle a ingresar droga a EU y a lavar las ganancias en México.
De acuerdo a la declaración jurada de un agente que participó en el operativo, Amezcua Dorador y el socio colaborador se reunieron en dos ocasiones más en Miami, Florida, durante julio y agosto de 2019 y en una de ellas también asistió Guillermo Barrera Lara. El colaborador le dijo a ambos que tenía 17 millones de dólares de ganancias por drogas, por lo que acordaron ayudarle a blanquear dicha suma invirtiéndola en un desarrollo inmobiliario en Cancún y a introducir heroína de las Bahamas a Miami en un jet privado de Barrera Lara y un yate propiedad de Amezcua Dorador, a cambio de un porcentaje.
“Durante esa misma reunión, se ideó un plan para trasladar los aviones privados y el yate de los demandados desde México a las Bahamas y ser utilizados por el colaborador para mover 10 kilogramos de heroína de Nassau a Miami, con 5 kilogramos de heroína introducidos de contrabando en el yate de los demandados y 5 kilogramos de heroína falsa a bordo de un jet privado propiedad de los demandados”.
Una vez de vuelta en Estados Unidos, en el avión de Barrera se trasladarían los 17 millones de dólares en efectivo de las ganancias por el tráfico de drogas, y a cambio los mexicanos recibirían 300 mil dólares por el contrabando de la heroína, mientras que los 17 mdd se blanquearían en México en inversiones en bienes raíces.
Con ese acuerdo, el 19 de agosto de 2019, los tres socios se encontraron en las Bahamas, ahí el colaborador de la DEA les mostró 10 kilos de heroína falsa, la cual dividió y escondió en partes iguales en el avión y el yate.
Al día siguiente el yate Sea Ray Sundancer de 40 pies de Amezcua y el avión Cessna Citation 500 de Amezcua Dorador partieron de las Bahamas. El segundo aterrizó ese mismo día en el aeropuerto Opa Locka en Miami con la heroína falsa a bordo, y al día siguiente arribó el yate.
Ese mismo 21 de agosto, los mexicanos llegaron a Miami en un avión comercial y se reunieron en un hotel con el colaborador de la DEA, quien les propuso usar otro avión de Barrera para llevar 30 kilogramos de heroína a Nueva York, y estos aceptaron. Al día siguiente se reunieron en el aeropuerto Opa Locka para recibir el pago. Ahí el informante le dio a Barrera una bolsa con 100 mil dólares y les mostró otra bolsa en la que presuntamente había 300 mil dólares. El dinero era falso. Cuando tuvieron el dinero en su poder, fueron detenidos.
Artículo publicado el 14 de diciembre de 2025 en la edición 1194 del semanario Ríodoce.







