Su abuela fue quien lo bautizó con su nombre: Yoshi por las letras iniciales de su mamá, y Nobu, por las de su padre.
Nació el 17 de agosto de 1998 en Bizen, Okayama, donde comenzó a jugar beisbol a los 6 años al ingresar a la escuela, pero se inició como catcher y segunda base.
“Lloraba por todo”, recuerda Yamamoto. “Un día lloré mucho porque no pude encontrar mi lonchera en la mochila. Pero también odiaba perder, lloraba cada vez que perdíamos al beisbol”.
Yoshi creció en el mismo barrio con Yuma Tongu, un niño 2 años mayor que él y mucho más fuerte físicamente, lo cual le permitió figurar desde sus inicios hasta llegar a la Liga Japonesa –donde luego sería el cuarto bate de los Búfalos de Orix y compañero de su amigo–, mientras Yamamoto siempre quedó fuera de la selección de la escuela por ser muy pequeño y delgado.
Las cosas comenzaron a cambiar cuando sus padres lo inscribieron en la escuela secundaria de Miyakonojo –en la ciudad de Miyasaki–, reconocida por su programa de beisbol y de pitcheo.
Los dos primeros años pasó desapercibido, pero estaba aprendiendo el arte de lanzar y para su tercer año de secundaria, a sus 14, en el último juego de una ronda eliminatoria para clasificar a un nacional, Yamamoto fue llamado a relevar en un juego clave para tirar las últimas dos entradas con un cierre épico.
“Nunca olvidaremos ese último lanzamiento”, recuerda uno de los entrenadores, los cuales se quedaron perplejos junto con los aficionados por la perfección de la recta y un strike que terminó el juego.
Y esa fue justamente la chispa que encendió la llama.
Yoshi se graduó con honores en la secundaria y fue a la preparatoria, donde fue firmado por los Búfalos de Orix a sus casi 17 años en la cuarta ronda del Draft de la Liga Japonesa.
EL DESTINO LOS UNIÓ DE NUEVO
Tan solo un año después, los Búfalos lo debutaron en el equipo grande y entonces se dio el reencuentro “milagroso de los dos amigos” junto a Yuma Tongu, aquel niño grande que lo defendía ante todos cuando se burlaban de Yoshi por ser muy flaco.
Solo que esta vez, Yuma estaba listo para hacer una gran carrera con los Búfalos, pero Yamamoto venía a romper la Liga porque su mente estaba puesta en las Grandes Ligas y traía el coraje de muchos años en los que fue subestimado.
“(MLB) Es la mejor liga del mundo y mi objetivo es destacar allí”, dijo Yamamoto a los medios.
En su primer año con los Búfalos, el derecho tuvo record de 3-1 y 2.34 de efectividad en 13 apariciones, con 9 bases y 48 ponches en 57 innings….Nada mal para un jovencito de 18 años.
Y un año después, Yamamoto se enfrentó los Luchadores de Nippon Ham, de Shohei Ohtani, quien le conectó un imparable en su primer turno y luego se llevó dos ponches de Yamamoto.
“Es el mejor pitcher al que me he enfrentado hasta ahora”, expresó Ohtani, de acuerdo a los medios japoneses.
Yoshi y Tongu llevaron a los Búfalos a la Final de 2023 contra los Tigres de Hanshin, una serie que perdieron en 7 juegos aún y cuando Yamamoto impuso un récord en el sexto encuentro al lanzar un juego completo con 14 ponches y 138 lanzamientos en su última apertura en Japón, mientras su eterno amigo Yuma lo apoyó, una vez más, como en la primaria, con un jonrón.
Los Búfalos ya le habían concedido permiso a Yamamoto para negociar su traspaso a MLB, por lo cual en ese séptimo juego había nostalgia pura entre Yoshi y Togu, ya que el destino una vez más los iba separar y esta vez sería ¡Para siempre!
Solo que esta vez, Yamamoto ya no necesitaba que Tongu lo defendiera de los monstruos a los que iba a enfrentar en el mejor beisbol del mundo.
“Creo que él está listo para defenderse solo”, bromeó Tongu ante los medios previo al juego 7, en referencia a los 14 ponches de Yamamoto la noche anterior.
“Nadie sabe qué pasará, pero estoy seguro de que tendrá éxito en las Grandes Ligas”, finalizó el slugger nipón.
Yuma Tongu conectó 13 jonrones y produjo 54 carreras este año con los Búfalos, mientras Yamamoto ganó su segundo anillo de Serie Mundial consecutivo y fue el MVP con récord de 3-0 y 1.02 de efectividad.
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