El pelotero nativo de Veracruz, fue el primer campeón bateador de MLB en la historia de América Latina, luego de que en 1954 finalizó con .341 para los Indios de Cleveland.
Sin embargo, en la Serie Mundial de ese año, solo pegó dos sencillos en 15 turnos y los Indios fueron barridos en 4 juegos por los Gigantes de Nueva York.
Casi 50 años después, en el año 2001 –en una entrevista en un hotel en Culiacán, donde el Club Tomateros lo invitó a lanzar la primera bola en la inauguración de la Serie del Caribe –, le hice esa observación a don Beto Ávila y luego me reviró con ese acento cubano de muchos peloteros veracruzanos.
“Oye chico, un gran bateador se conoce a través de una temporada completa, no de una serie corta”.







