Cifras oficiales contrastan con un ‘subregistro’, que las redes de acompañamiento, advierten es mucho mayor
El secretario de Salud de Sinaloa, Cuitláhuac González Galindo, adelantó que se proyecta terminar el 2025 con 800 procedimientos de abortos legales, la cifra más alta desde la aprobación de la reforma que despenalizó el aborto en 2022. A la par, redes de acompañamiento feministas advierten que se trata de un subregistro y que el número de mujeres que deciden interrumpir sus embarazos es mucho mayor.
El Congreso del Estado aprobó la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en marzo de 2022. Desde entonces, el número de procedimientos en el Hospital de la Mujer ha ido en aumento año con año. Pese a ello, activistas y acompañantes en procesos de aborto critican que solo tres hospitales ofrezcan el servicio para los 20 municipios del estado y que el tema no ha sido socializado debidamente para informar a las mujeres de las zonas marginadas sobre sus derechos.
El subregistro y el rol de las redes de ayuda
De acuerdo con la activista Heidy Mares, cientos de mujeres interrumpen su embarazo fuera del sistema de salud público por falta de medicamentos y desconfianza en la atención institucional. Asegura que en 2025 la cifra real podría superar por más del doble la cantidad que refiere el secretario de Salud.
Korina Cervantes Muro, también activista y acompañante en procesos de aborto en redes como Mujeres apoyando Mujeres, Bisibles y Pitaya Árida, ratificó que la proyección oficial se queda corta:
“Esa es sólo su cifra, son muy pocos. Yo creo que fácilmente acompañamos al doble de mujeres. No llevamos un registro de manera formal, pero en mi experiencia llegamos a acompañar hasta 10 mujeres en una semana, en ciertas temporadas principalmente a inicios de año y poco después del mes de febrero, tenemos muchos abortos, en marzo y primavera es cuando más estamos acompañando”, comentó.
Heidy Mares Landeros, de la red de acompañamiento “Las Cuidanderas”, declaró que atienden aproximadamente a 100 mujeres al mes, enfocándose primordialmente en aquellas que viven en las periferias de la ciudad y no tienen acceso a los servicios del sistema de salud.
“Específicamente, esta red en la que yo estoy, hacemos acompañamientos de edad gestacional avanzada, o sea que ya salen de la legalidad. Entre colectivas feministas autogestivas estimamos un cierre de más de 100 acompañamientos al mes”, aseguró Mares.
La activista añadió que “No somos la única red de colectivas, en Sinaloa, hay aproximadamente 15 que se dedican al acompañamiento de aborto seguro”.
Cervantes confirmó que las autoridades están manejando un subregistro:
“Las que acompañamos somos nosotras, a nosotras nos buscan, e incluso somos nosotras quienes las mandamos al Hospital de la Mujer. Hay muchas mujeres que abortan y el estado no lo puede registrar porque ni se entera, yo tengo 10 años como acompañante y el aborto se legalizó en 2022, las mujeres han abortado y seguirán abortando, con el estado o sin él”, aseguró.
Críticas a la operación institucional: insumos y acceso
Ambas activistas coincidieron en que el Hospital de la Mujer tiene faltantes importantes, lo que lleva a muchas mujeres a comprar sus medicamentos y a recurrir a las redes de acompañamiento.
“El lineamiento técnico para un aborto seguro establece que se deben usar dos medicamentos: mifepristona y misoprostol. El Hospital de la Mujer no da mifepristona, y es un medicamento de uso exclusivo hospitalario que no puedes comprar en farmacias ni con receta. Entonces, si van ahí solo por misoprostol, pues es más fácil para ellas acudir a una farmacia y comprarlo”, denunció Heidy Mares.
Añadió que si se toma en cuenta que solo hay tres hospitales en todo el Estado que dan el servicio, para quienes viven en las periferias es un reto trasladarse. “Nuestro acompañamiento principalmente está ahí”.
Las activistas señalaron también que han buscado reuniones tanto con el director del hospital como con el propio secretario de Salud, pero se han negado a recibirlas.
El compromiso de revisión
Cuitláhuac González Galindo comentó que el Hospital de la Mujer es la institución de referencia en los procesos de interrupción del embarazo y confirmó la proyección de 800 casos para el 2025.
“El año pasado se registraron aproximadamente 650 interrupciones legales, y yo considero que podrían llegar a 800 este año, y eso es solamente en el Hospital de la Mujer, aunque se suma poco más con los casos del ISSSTE. Los que sí te puedo decir es que no hay un tema de falta de recursos”, aseguró el funcionario.
El funcionario puso en duda las cifras de los colectivos feministas, aunque aceptó que la situación “llama la atención”:
“Claro que es preocupante. Creo que hay que tener elementos para poder decir esas cifras, hay que ver dónde y quién las están atendiendo, además de los criterios que están tomando. Creo que debemos supervisar ese tema, va a ser necesaria una investigación más exhaustiva para saber de dónde viene ese número que comentan, porque es alarmante”, aseguró.
Ante el reclamo de no buscar contacto con los colectivos, el funcionario aseguró:
“Solamente me han invitado una vez a una mesa de diálogo en el tiempo que tengo como secretario, y estuve con ellas. Con mucho gusto las atendemos en el despacho”, dijo.
El Hospital de la Mujer: Prioridad y cifras
José Arturo Figueroa Camacho, director del Hospital de la Mujer, confirmó que los procedimientos han crecido de manera sostenida en la institución: 345 en 2022, 456 en 2023 y 657 en 2024.
En lo que va de 2025 —hasta septiembre— ya suman 521 interrupciones del embarazo, lo que equivale a cerca de 2 mil casos atendidos en tres años y medio. El directivo aseguró que se ha cubierto al 100 por ciento con los insumos para estas pacientes:
“Hasta hoy se ha logrado, y te puedo confirmar que tenemos insumos para cubrir lo que resta de 2025”, aseguró. “Sí, es posible. Creo que estaremos cerrando entre 700 y 800 casos. Tenemos los insumos cubiertos incluso para 900, y ya estamos haciendo análisis para 2026”.
El médico explicó la priorización del servicio:
“Claro que se prioriza, por la presión social. Porque es un tipo de paciente muy observado y delicado. Nuestras tres principales prioridades son: neonatología, donde atendemos a recién nacidos y prematuros; las madres complicadas que requieren terapia intensiva; y las pacientes de interrupción legal del embarazo. No es que una paciente embarazada no sea atendida, pero es una paciente sana, regularmente no presenta mayores complicaciones”, puntualizó.
No obstante, reconoció que los faltantes sí existen en otras áreas del nosocomio:
“Hablando en particular de la interrupción legal del embarazo, sí cuidamos que no falte nada. Pero decirte que no falta ningún insumo en todo el hospital no sería cierto. Si ahora mismo vas al área de urgencias, vas a encontrar familiares a quienes les hizo falta algo de alguna receta”, admitió.
¿Quién es Heidy Mares?
Heidy Mares es madre de una niña de 13 años con discapacidad. Nació cuando ella tenía 18. Hoy, a sus 31, es columnista, activista y acompañante en procesos de aborto. Explica que, debido a su educación en una familia conservadora, en aquel momento nunca se planteó la posibilidad de interrumpir su embarazo.
Fue a los 24 años cuando se involucró en el movimiento feminista, lo que la llevó a acompañar a mujeres que buscaban abortar de manera segura, incluso antes de la despenalización.
“Fue en la universidad, y honestamente no entendía muchas cosas. Pero creo que estar cerca de personas que hacían periodismo y activismo me fue cambiando la perspectiva, sobre todo porque siempre tuve la disposición de escuchar, y hasta ahora es así”, recordó.
“Fue un proceso doloroso, enfrentarse a todo un sistema de creencias, porque todo lo haces desde ahí y así eliges tu camino. De pronto darte cuenta que las cosas no son como creías es un impacto tremendo. Me cuestioné muchísimas cosas, y reconocerse como víctima de tus propias creencias es muy doloroso e incómodo”, admite.
Heidy consideró que si hubiera tenido la información que posee hoy, quizá habría tomado otras decisiones. Resume ese conflicto en una frase que mezcla reflexión y honestidad:
“Es una pregunta que siempre me hacía sentir muy incómoda, pero una vez que me enfrenté a esto, incluso sentí que me reconcilié con mi propia maternidad. Si yo hubiera sabido lo que sé ahora, cuando tenía 18 años, no habría continuado con ese embarazo; pero me alegra no haberlo sabido, porque amo a mi hija”.
En su historia se cruzan dos certezas contradictorias que atraviesan la conciencia de la sociedad moderna: la libertad de decidir y el derecho a la vida.







