Ataque a escoltas, venganza o advertencia

Ataque a escoltas, venganza o advertencia

Todo hace pensar que el gobierno estatal mantendrá la narrativa de que el ataque del martes a escoltas de la familia Rocha se dio por un intento de despojo de la unidad donde también viajaba una nieta del gobernador. Con ello se pretende administrar la dimensión del caso, aunque hasta el sentido común sugiera que los sicarios no se querían llevar la camioneta sino, por lo menos, perpetrar un ataque más a personas ligadas al gobierno, como ha estado ocurriendo sobre todo con policías de distinto nivel y hasta con elementos de las fuerzas armadas.

Como hay —sobre todo en los últimos meses—, un hostigamiento al gobierno por parte de las fuerzas en guerra, la teoría del “despojo” se desvanece por sí sola. Si los atacantes sabían que en la camioneta Grand Cherokee viajaba una nieta del gobernador, eso no es posible establecerlo ahora —tal vez el gobierno sí—, pero que la joven haya quedado bajo la lluvia de balas que casi matan a uno de sus escoltas y a decenas de personas que viajaban en un autobús, redimensiona por sí mismo el tema de la violencia que nos aqueja desde hace más de un año.

Los dos bandos han estado demostrando que no tienen límites y el gobierno hasta ahora ha demostrado incapacidad para contenerlos. Ha detenido a cientos de ellos y abatido a otros tantos, pero su capacidad de fuego y de ataque parece inalterado. La presencia de miles de militares en las calles y en las zonas rurales no ha significado una disminución de los niveles de violencia. Hay una baja sensible en los homicidios, pero de pronto los números de disparan de nuevo; el robo de vehículos rebasa los 500 al mes y los hechos de alto impacto como la vandalización de casas y negocios mantiene su destructor ritmo dantesco. Si alguien pensó en algún momento que los mayos y chapos podían llegar a un acuerdo, se equivocó. Por el contrario, no hay tregua. Allí está Navolato, con enfrentamientos todos los días. Y Concordia, el Rosario, Elota, Cosalá…

En Badiraguato se ha estado fraguando un encontronazo del que nos enteraremos seguramente de manera remota, porque ni el gobierno sube a esa sierra, que en los últimos meses está siendo escenario de una guerra también a muerte. Es “la guerra del orgullo”, dicen algunos, porque de allá viene históricamente todo. Las fuerzas de Isidro Meza Flores, aliadas con los mayos pelean el territorio que ahora está en manos de Aureliano, el Guano Guzmán, aliado con sus sobrinos, los chapitos, y quieren poner su bandera en La Tuna, como territorio conquistado. Y todo indica, por su ausencia, que la “estrategia” del gobierno es dejar que se acaben entre ellos… o que dejen de enfrentarse —como dijo el general Jesús Leana Ojeda—, para lo cual no se ven condiciones ahora.

Hay demasiado odio en los grupos en pugna y, por lo menos, el que encabeza el hijo de Ismael Zambada García, culpa al gobernador de haber sido parte del complot para secuestrar al capo y entregarlo a los Estados Unidos. Y esto hizo que se convirtiera a Rubén Rocha en parte del conflicto. Por eso la tentación facilona de que el ataque del martes iba dirigido contra su familia como un acto de venganza o, por lo menos, de advertencia.

Que la agresión se haya dado justo cuando Omar García Harfuch se acababa de ir después de haberse reunido con el gabinete nacional de seguridad y el gobernador para ofrecerles a algunos medios (Ríodoce no fue invitado quién sabe por qué, no lo entiendo) los “avances” de la lucha contra los grupos, no debe ser visto como un dato anecdótico o una coincidencia. Ellos, los narcos, están al tanto de todo de algún modo. Si un ataque de esta dimensión se dio cuando Harfuch, los generales y los almirantes acababan de estar en Culiacán, significa un reto franco al gobierno, muestra de que esta guerra seguirá sin que tengamos señales, ni una señal por lo pronto, de cuándo podremos contemplar su fin.

Bola y cadena

QUE EL GOBERNADOR ROCHA DIGA que no reforzará las medidas de seguridad de su familia se entiende porque su obligación es infundirle confianza a sus gobernados. Pero no solo él debe reforzar su seguridad, debe hacerlo también con su familia y debemos hacerlo todos; es verdad que en medio de todo esto hay que seguir, pero si la gente se ha estado cuidando no debe bajar la guardia. Decir desde el gobierno aquí no pasa nada es una irresponsabilidad; decir desde el ciudadano aquí no pasa nada, es una imprudencia. Esto va a durar mucho todavía, y ha estado quedando claro que el gobierno no puede.

Sentido contrario

AL FINAL DE LA CONFERENCIA QUE DIO la semana pasada Luisa María Alcalde en Culiacán, a pregunta expresa dijo que el consejo de Morena aplicará filtros con el fin de evitar que para el 2027 lleguen a candidaturas personas que no deben ser. Y entre esos filtros dijo que averiguarían si alguien tiene alguna investigación (no dijo si en Sinaloa, en México o en los Estados Unidos). ¿Alguien se siente aludida o aludido?

Humo negro

EN EL NUEVO ACUARIO DE MAZATLÁN se puede estar gestando una tranza descomunal contra las finanzas de la comuna cuando los empresarios, Ernesto Coppel por delante, argumentan que no pueden pagar la renta porque no tienen dinero si lo que les sobra es eso con la afluencia de visitantes que registra. Y no tiene porque hablarse de mesa de negociación; que la alcaldesa aprenda de la presidenta Sheinbaum frente a Ricardo Salinas Pliego quien se niega a pagar impuestos. La ley y el patrimonio de los ciudadanos no se negocia.

Artículo publicado el 28 de septiembre de 2025 en la edición 1183 del semanario Ríodoce.

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