Eduardo Clark, subsecretario de integración y desarrollo del Sector Salud, informó que se prevé recaudar 41 mil millones de pesos y reducir en 7 por ciento el consumo de refrescos con el incremento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, aplicado a bebidas azucaradas, contemplado en el Paquete Económico 2026.
Durante su participación en la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum, habló sobre la estrategia “Vive Saludable, Vive Feliz”.
Lo que se busca, dijo, reducir el consumo de los productos dañinos, como es el caso de refresco y otras bebidas azucaradas, eso hace que mejore la salud individual y poblacional.
Y generan, finalmente —aunque no es el punto central— como mecanismo secundario, recursos que se destinan a la salud, a la prevención y a la educación.
“Todo esto no lo decimos nosotros, lo dicen centenares, sino miles de médicos, científicos, organizaciones civiles, organizaciones internacionales y organismos multilaterales en México y en el mundo”, destacó.
En México el refresco sigue siendo más barato que en muchas partes del mundo y mucho más barato que en muchos países y se ha convertido, desafortunadamente, en el país con el mayor consumo de refresco por persona en todo el mundo.
En promedio, detalló el funcionario, cada mexicano toma 166 litros cada año. Y cada refresco de 600 son 15 cucharadas de azúcar, imagínenselo cuando lo vemos por 166 litros por promedio persona al año.
Y aunque el costo de un litro de refresco es bajo relativamente, el consumo prolongado sale caro en lo individual, en lo personal y también en lo colectivo en nuestro país.
Tienen cero valor nutricional, no aportan vitaminas, minerales, ni fibra, y tienen un alto riesgo al incrementar muertes prevenibles y prevalencia de síndrome metabólico como diabetes, hipertensión, obesidad, entre otras.
El refresco y los edulcorantes, el refresco azucarado y el que tiene edulcorantes no solo causa obesidad, que luego parece ser la principal preocupación para muchas personas, también mutilan, enferman y matan.
En México, por ejemplo, hoy ya 1 de cada 3 niños mexicanos tiene sobrepeso u obesidad; muchos viven con hipertensión, muchos viven con prediabetes. Y si esa prediabetes se convierte en diabetes, nunca se curará. Una consecuencia de una mala conducta en la infancia puede volverse una sentencia de enfermedad el resto de sus vidas.
En México más de 100 mil personas al año están ya en diálisis o hemodiálisis, terapia de sustitución renal.
¿Qué significa esto?
Que prácticamente todos ellos pasan tres veces a la semana 4 horas de su vida conectados a una máquina para seguir con vida.
Además, hay más de 27 mil amputaciones cada año; cada hora 75 mexicanos pierden una pierna, un pie, asociado a enfermedades como la diabetes.
Una de cada 3 muertes de nuestro país está asociada a muertes por infarto, muy vinculadas a hipertensión y diabetes.
Y el refresco, si bien no es la única causa, es un motor silencioso de estas enfermedades, que han hecho que en los últimos años la diabetes ya sea la segunda causa de muerte más grande en el país, con casi 100 mil muertes al año.
Estas tragedias no son casualidad, están vinculadas al consumo excesivo de bebidas azucaradas.
Enfermedades podrían colapsar al sector salud
La epidemia de estas porque no hay otra manera de llamarlo podría colapsar en el mediano y largo plazo al sistema de salud.
Ya hoy en México se destinan, entre el IMSS, el ISSSTE, el IMSS Bienestar, todos los sistemas de salud, cerca de 180 mil millones de pesos a atender las consecuencias médicas del sobrepeso y la obesidad: diabetes, hipertensión, falla renal crónica.
Cada paciente, de esos 100 mil pacientes que les comentamos, tienen diálisis, no solo tienen que conectarse 3 horas tres veces a la semana para seguir con vida, pero cuestan al sector salud 415 mil pesos por paciente al año, una cifra que claramente no es sostenible.
Y hoy ya, en las Unidades de Medicina Familiar del IMSS, el 40 por ciento de las atenciones que se dan están asociadas a diabetes, hipertensión u obesidad.
Si seguimos bajo esta senda de crecimiento que les mostrábamos, nuestro país no será capaz de soportar la carga que esto involucra en la salud de las personas.
Por esa razón es que estamos implementando medidas saludables como las que se anunciaron en el Paquete Económico 2026, que lo que espera es, precisamente, poder reducir el consumo de bebidas azucaradas y doblar la curva hacia mediano plazo para reducir la carga de enfermedades en nuestro país y mejorar el bienestar y la salud de todos los mexicanos.
Dijo que no es incrementar el costo el objetivo, sino reducir el consumo.
“Esperamos, y de acuerdo a las estimaciones económicas, que esto pueda impactar en el primer y segundo año en una reducción de cerca del 7 por ciento en el consumo de refresco que nos ayude a mejorar la salud de los mexicanos”.








