Un pobre menos

Un pobre menos

En 2018, al finalizar el gobierno de Enrique Peña, cuatro de cada 10 mexicanos estaba en situación de pobreza. Según la última medición, en 2024 al concluir el sexenio de López Obrador eran tres de cada 10 mexicanos en pobreza.

Con los datos recientes, hasta los más férreos críticos de la 4T han tenido que admitir el avance en el combate a la pobreza durante el mandato de López Obrador. La medición del INEGI ante la desaparición del CONEVAL establece que 8.3 millones de mexicanos abandonaron su situación de pobreza entre 2022 y 2024, si se abarca el sexenio completo que inició en 2018 entonces la cifra de pobres disminuye en 13.4 millones de mexicanos.

Sí, salieron 13.4 millones pero aún quedan 38.5 millones de mexicanos que día con día enfrentan dificultades porque sus ingresos son insuficientes para adquirir los bienes y servicios que requieren. Es decir, tres de cada 10 mexicanos no tienen la garantía de que podrán comer, tener acceso a la salud si se enferman, ir a la escuela o contar con un techo.

Ser pobre es ser invisible. Nadie quiere verla. Es más fácil voltear a otro lado. Porque aunque se hable mucho del tema, se convierta en toda una frase de batalla política, la pobreza es olvido y forma parte de México.

Los siete de cada 10 que en México no se encuentran en situación de pobreza viven en un mundo aparte. Aunque enfrenten dificultades para llegar a la próxima quincena desconocen que pobreza significa vivir sin servicios como agua o electricidad, que no se come todos los días, que enfermarse es soportar, que no se va a la escuela o ir a ella es igual a un sacrificio de horas de caminata. Decir que los pobres se invisibilizan es poco, porque incluso muchos ni siquiera existen para el estado porque no tienen ni acta de nacimiento.

Los nuevos datos abren otro frente en la permanente disputa política en este país. Si los pobres sirven para algo es para pelearse políticamente por ellos. El dicho de AMLO de que Por el bien de todos primero los pobres, se repite como un mantra en uno de los lados, y se refuta permanentemente en el otro lado. Y aunque ahora se ha tenido que reconocer una reducción significativa de la pobreza por Tirios y Troyanos, prevalece de fondo la discusión sobre las políticas establecidas para combatir la pobreza.

Después de la inseguridad, Claudia Sheinbaum tiene en la política social el segundo gran problema del país. Otros han analizado a profundidad los derroteros de la 4T en materia social, entre ellos Omar Garfias aquí mismo en Ríodoce, pocos saben más que él de este tema en México.

 

Margen de error

(Bienestar) La política social sufre pocos cambios con el nuevo gobierno federal. Evidentemente la parte más conocida de ella son los muchos programas de entregas directas en efectivo a diversos sectores de la población, por la edad o por su condición. Pero algunos expertos insisten en que no fueron los programas la mayor contribución a la significativa reducción, sino las reformas laborales y particularmente el incremento del salario mínimo.

Un pobre menos de cada 10, que significan 13.4 millones de pobres menos podrían ser muchos según el gobierno, pero son significativamente pocos si pensamos que a este paso nos llevaría otros 18 años llegar a los niveles de países como Chile o Uruguay en América Latina. Eso si no se enfrenta una crisis mundial que siempre significa un pico de incremento en el índice, es decir, la crisis empuja a muchos a la pobreza.

Ninguna crisis peor para México como la de 1994, cuando llegó a ubicarse en seis de cada 10 mexicanos en la pobreza. Desde entonces es que hemos tenido esa reducción lenta pero sostenida, con picos en cada crisis.

 

Primera cita

(12) Hace una década un grupo de reporteros se lanzaron a localizar y contar las historias de Los doce mexicanos más pobres de México, e hicieron un libro con el subtítulo El lado B de la lista de millonarios. No hicieron un análisis de los datos de entonces, ni proyecciones, ni críticas a las erráticas y cambiantes políticas públicas para combatir la pobreza. Se fueron a las historias.

Así, Salvador Frausto va a San Juan Cancúc, el municipio con mayor pobreza extrema en el estado con mayor pobreza extrema, Chiapas. En ese “santuario de belleza bucólica”, lo describe, crece la miseria: 8 de cada 10 habitantes están en la pobreza extrema, es decir carece de todo: una vivienda digna, una comida regular y suficiente, atención médica, acceso a la escuela. Únicamente el 3 por ciento de la población vive por encima de la línea de bienestar.

En Los doce mexicanos más pobres se les pone nombre y apellido, se les toma una foto que busca la dignidad de cada uno de ellos. Dejan de ser esos millones de pobres para ser Antonio López Velasco (el mismo apellido del gobernador de ese estado en ese momento), campesino de 78 años y padre de 29 hijos.

También ahí está la historia de Lourdes Angelina Méndez Ramírez, la cuentan Zorayda Gallegos y Silber Meza. Vive en San Simón Zahuatlán, el municipio con mayor pobreza extrema de Oaxaca. Una de sus respuestas es un insulto para quienes nunca hemos conocido el hambre: Su medicina para el dolor de estómago que le provoca el hambre son sorbos de agua hirviendo.

 

Mirilla

(Hoy) Hoy puede ser igual que hace 10 años cuando se contaron esas historias de Los doce mexicanos más pobres. Ahí siguen Lourdes Angelina en Oaxaca y Antonio en Chiapas, posiblemente con esos mismos nombres o con otros (PUNTO)

Artículo publicado el 17 de agosto de 2025 en la edición 1177 del semanario Ríodoce.

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