Pecadores

Pecadores

Luego de una caótica estancia en Chicago, los gemelos Elijah/“Smoke” y Elias/“Stack” (Michael B. Jordan) regresan en 1932 a su pueblo en Mississippi, para convertir un viejo granero en una cantina exclusiva para afrodescendientes, con el apoyo de un especializado equipo: su primo guitarrista Sammie (Miles Caton), el pianista Delta Slim (Delroy Lindo) y la cantante Pearline (Jayme Lawson), a cargo de la música; Annie (Wunmi Mosaku), la enamorada de Smoke, de cocinera; los comerciantes chinos Grace (Li Jun Li) y Bo (Yao), para los insumos; y Cornbread (Omar Benson Miller) como portero. En la inauguración, con el lugar a reventar, Remmick (Jack O’Connell) y sus acompañantes (Lola Kirke y Peter Dreimanis) intentan unirse, pero no se les permite, y las consecuencias de eso hacen que la fiesta tome otro rumbo y los asistentes vivan el día más aterrador, a la vez que liberador de su vida.

Las primeras imágenes de Pecadores (EU/2025), dirigida y escrita por Ryan Coogler, sugieren una trama sangrienta, perturbadora y traumática. En cuanto aparecen Smoke y Stack, viene a la mente que el eje de la historia irá por un rumbo distinto al que se pensó. Después se desechan esas expectativas y se generan otras, que igualmente se eliminarán, porque si algo distingue a la cinta es que no deja de sorprender constantemente, en muchos de los aspectos que implican su realización, aunque destaca más en lo visual, sonoro e interpretativo.

Con una ambientación al estilo de los años treinta del siglo pasado, una de las principales virtudes del filme es su diseño de producción: escenografía, vestuario, peinados y cada uno de los objetos recrean de manera muy convincente la época. Aunado a eso, el maquillaje y los efectos especiales contribuyen a la estética que requiere una historia como tal, con lo que las escenas en donde se derrocha sangre, nunca se perciben grotescas ni desentonadas.

Casi como otro personaje más, en Pecadores la música de blues es sumamente relevante y significativa, y cada una de las veces que aparecen las canciones, no queda más que disfrutar: el piano y la armónica de Delta Slim son impresionantes; la guitarra de Sammie es extraordinaria, al igual que su impactante voz grave; la participación de Pearline es en el mismo nivel, tanto por como canta, por cómo se desempeña en su aparición artística, que es uno de los momentos claves del metraje.

Las interpretaciones es otro de los puntos a favor de la cinta disponible en HBO Max: Jordan es muy creíble de arrebatado o mesurado, dependiendo de si es Stack o Smoke; Caton está a la altura, pese a su poca presencia en la pantalla grande; Lindo es un deleite y una cátedra en actuación; Hailee Steinfeld, como amante de Stack y el eslabón que une a la fiesta con la desgracia, es estupenda; Mosaku es naturalmente tierna y leal; Lawson es enigmática y seductora; y O’Connell educadamente malintencionado.

Con una mezcla inusual de géneros (terror, drama, acción, musical, sobrenatural), Pecadores es creativa, original, crítica, entretenida y perdurable en la memoria. Se le pudiera reclamar su excesiva cantidad de ideas/subtramas (algunas sin desarrollar), con lo que luce como varias películas a la vez. Véala… bajo su propia responsabilidad, como siempre.

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