La expedición liderada por la experimentada Zora Bennett (Scarlett Johansson), con la colaboración de su compañero Duncan Kincaid (Mahershala Ali) y el doctor Henry Loomis (Jonathan Bailey), financiados por el ambicioso millonario Martin Krebs (Rupert Friend), intenta llegar al Ecuador para dar con tres dinosaurios y crear una vacuna de gran ayuda a la humanidad. Sin embargo, en el camino se topan con Reuben Delgado (Manuel Garcia-Rulfo), sus hijas Teresa (Luna Blaise) e Isabella (Audrina Miranda), y su yerno Xavier (David Iacono), con su barco volteado en medio del mar, lo que, junto con el ataque de una majestuosa criatura marina, complica la misión. Ahora, el objetivo no sólo es conseguir las sustancias para el antídoto, sino también salvar la vida.
Desde Parque Jurásico en 1993, bajo las órdenes de Steven Spielberg, la locura por estos extintos animales, lejos de acabarse, creció descomunalmente: con la intervención de más realizadores (Joe Johnston, Colin Trevorrow, J.A. Bayona, Colin Trevorrow) en El mundo perdido: Parque jurásico (1997), Parque Jurásico III (2001), Jurassic World: Mundo Jurásico (2015), Jurassic World: El reino caído (2018), Jurassic World: Dominio (2022), se creó una franquicia muy exitosa, al menos en taquilla, ya que las seis juntas han recaudado 6 mil millones de dólares.
Con el estreno de Jurassic World: Renace (Jurassic World Rebirth/EU/2025), dirigida por Gareth Edwards, seguramente las ganancias se incrementarán por mucho, ya que sólo en su primer día de proyección consiguió la cifra de 30.5 millones de dólares. A ese ritmo, en una semana recupera los 180 millones de dólares de inversión. No obstante, a pesar de que el tema de los dinosaurios sea muy atrayente para todos, la cinta con guion de Michael Crichton y David Koepp entrega una historia similar a lo ya visto en el resto de versiones: el hambre voraz de las gigantescas criaturas, que deriva en aventura, escenas de riesgo, subir, bajar, correr y brincar con tal de huir y mantenerse a salvo.
Las mayores ventajas de la película están en lo visual y los efectos especiales (aunque con los avances tecnológicos desde hace años, esto no sea tan interesante): los escenarios creados para el desarrollo de la historia, tanto en el agua como en la selva, y los enormes reptiles son impactantes, majestuosos, sorprendentes y realistas, pero flaquea, también en grandes proporciones, en lo relacionado a su relato. Es verdad que se puede aguantar fácilmente el metraje de 134 minutos, pero es, precisamente, porque no tiene desperdicio en lo que se ve, y que algunas secuencias de acción funcionan muy bien, más para los pequeños de la casa.
Así se trate de una producción muy decente, sobre todo si se compara con Jurassic Park III y Jurassic World: El Reino Caído, con algunos momentos disfrutables, el filme que acapara las marquesinas de las salas de cine no presenta nada nuevo: su trama es demasiado predecible; las interpretaciones del elenco son muy planas y sin emociones; y algunos personajes no tienen nada qué hacer en la expedición y sólo están ahí para alargar la historia. Sí, es entretenida, pero nada más. Véala… bajo su propia responsabilidad, como siempre.







