Cuando se habla de obesidad mórbida, se habla de una condición médica difícil. Difícil para quien la padece, difícil para la familia, y difícil para quien o quienes la tratan.
Cuando se habla de procedimientos quirúrgicos para bajar de peso, son muchas las historias de éxito. Los cirujanos tuvieron que especializarse en cirugía bariátrica para entender y conocer la fisiopatología de la obesidad, para saber cómo es que se acumula tanta grasa en el cuerpo a tal grado de impedir la vida laboral y social de quien padece obesidad mórbida.
El éxito quirúrgico es alto: alrededor del 98 por ciento de los pacientes operados terminan bien, algunos con sufrimientos transitorios que son superados por la suplementación, la educación nutricional y el ejercicio. Hablar de los obesos operados a quienes les fue bien, es publicidad para la cirugía bariátrica, pero hablar de los pacientes complicados, aquellos de larga estancia hospitalaria, donde la vida estuvo en riesgo y la economía sufrió un deterioro significativo, es otra cosa.
Las complicaciones inherentes al procedimiento son diferentes a las complicaciones secundarias a una comorbilidad o condiciones propias del paciente. Una cosa es la posible negligencia del cirujano, sobre todo al inicio de su curva de aprendizaje, y otra cosa son las condiciones de salud del paciente obeso sometido al procedimiento quirúrgico, o la suma de estas dos condiciones, a veces letales para el paciente.
Muertes inesperadas manchan la trayectoria quirúrgica de algunos bariatras y entristecen familias completas, ¿cómo es posible la muerte si se veía tan bien? Esta y muchas preguntas más se hacen los familiares del obeso operado y del médico que lo operó. Vivir para contar una complicación es muchísimo mejor que morir y llevarse la experiencia de una cirugía que tal vez no debió existir. No existe estadística confiable para saber cuántas de las personas operadas por el servicio de bariatría están arrepentidas de haberlo hecho y cuantas están contentas y ven la cirugía como lo mejor que les ha pasado.
La obesidad mórbida requiere generalmente de dos o más tiempos quirúrgicos, primero para resolver la absorción de la ingesta alimenticia y después para quitar los excedentes de piel y buscar recuperar la figura ideal. Muchos pacientes recuperaron su peso ideal, pero no han recuperado su figura esperada, en los segundos o terceros tiempos quirúrgicos, el tema del dinero es importante, la cirugía se convierte en un procedimiento estético a diferencia de la primera que fue un procedimiento funcional.
Los costos quirúrgicos para la obesidad mórbida rondan los 100 mil pesos, y otro tanto para la cirugía estética, si hay dinero suficiente qué bueno, si no, hay que pensarlo dos veces. Nada ni nadie puede asegurar la inocuidad de los procedimientos, las manos expertas son una cosa y las condiciones propias del enfermo son otras. A casi todos los operados les va bien, el tema se vuelve importante cuando entendemos que el “casi” puede ser el problema.
Artículo publicado el 29 de junio de 2025 en la edición 89 del suplemento Gula.



