Este martes 1 de julio, el gobierno federal inició el cobro de cinco dólares a las compañías navieras por concepto de Derecho de No Residente (DNR).
Por primera vez, México cobra este derecho a los turistas de crucero que llegan a los puertos. Aunque inicialmente la propuesta del gobierno mexicano era cobrar 42 dólares, quedó en cinco tras llevarse a cabo mesas de trabajo entre las empresas y funcionarios federales.
El nuevo impuesto fue publicado en diciembre del 2024, desde entonces hasta finales de marzo de 2025, algunas empresas navieras dieron indicios de rebelión a través de reprogramaciones de viajes, que implicarían una reducción en los arribos a puertos mexicanos.
Participó en las mesas de trabajo Michele Paige, cabeza de la Asociación de Cruceros de Florida y el Caribe, que agrupa a 14 líneas de cruceros, además de representantes de las empresas Norwegian Cruise, Royal Caribbean Group, Carnival Corporation y Arturo Musi Ganem, presidente de la Asociación de Empresas para la Atención a Cruceros Turísticos (AMEPACT).
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El 2 de abril, las partes firmaron un documento que establece el cobro de 5 dólares, con un incremento escalonado hasta 2027.
Así se cobrará el nuevo impuesto Cinco dólares por pasajero, a partir del 1 de julio de 2025 al 31 de julio de 2026 10 dólares por pasajero, del 1 de agosto al 31 de diciembre de 2026 15 dólares del 1 de enero al 31 de julio de 2027 21 dólares del 1 de agosto al 31 de diciembre de 2027 El 30 de junio, la federación publicó un decreto en el Diario Oficial de la Federación (DOF) por el que se otorgarán estímulos fiscales escalonados a los turistas que ingresen a puertos del país en buques de crucero.
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La publicación detalla que es necesaria la aplicación gradual del estímulo fiscal, por lo que irá aumentando cada año, a partir del 1 de julio de este año al 30 de septiembre de 2030.
“Se considera necesaria la aplicación escalonada del estímulo fiscal, lo que permitirá que los turistas de cruceros tengan la oportunidad de asimilar e internalizar el cobro del derecho”, se indica en el decreto. Para Arturo Musi Ganem, presidente de la Asociación de Empresas para la Atención a Cruceros Turísticos (AMEPACT) declaró anteriormente que la vía no es cobrarles más impuestos a los cruceristas, sino buscar la manera de hacer más cosas con las navieras.
A través de la Secretaría de Turismo Federal, se obtuvo una prórroga de seis meses para la entrada en vigor del nuevo impuesto, dijo entonces Musi Ganem, además de evitar que los boletos que ya habían sido vendidos no afectaran a los viajeros, pues tendría que pagar adicional por el impuesto.
Por lo pronto, las empresas absorben el pago de este impuesto, después deberán hacerlo los turistas. México es de los países que recibe el mayor número de cruceros, agregó, y anteriormente no se le cobraba nada a los turistas.
“Es que a un pasajero en tránsito no se le cobra en ningún lado, y esta ley migratoria, pues, se le quita. Ya no son pasajeros en tránsito, ya serían como turistas que vienen al país, entonces se les cobra sus derechos migratorios”, mencionó.
Los beneficios para el puerto varía y depende del tamaño del barco y los pasajeros que traiga a bordo, “deja un promedio de entre 600 mil a 1 millón de pesos, depende del tamaño del barco, eso es por arribo, aparte de eso, hay otros servicios que se pagan como los amarradores, los pilotos, hay lugares como Mazatlán que cargan agua, servicios de pilotaje, remolcadores, etcétera”.
Con relación a la derrama económica que deja cada turista en la ciudad, dijo que varía, ya que hay pasajeros que gastan más en unos puertos que en otros, pero el promedio oscila entre los 70 y 90 dólares.








