“Guasave es un lugar donde confluyen dos mundos: el norte y el sur. Es una frontera cultural viva, en la que no se impone una tradición sobre otra, sino que conviven. La gente de aquí mantuvo su identidad, pero adoptó elementos que enriquecieron su estructura social y religiosa”, explicó el investigador de la Universidad de Oklahoma, José Rodrigo Vivero Miranda, quien desde el 2024 ha realizado estudios arqueológicos en el municipio.
Recientemente Vivero Miranda, inició la segunda etapa de excavaciones en los 18 sitios arqueológicos localizados en Guasave, dichos descubrimientos que revelan elementos vinculados con el norte del país y del suroeste de Estados Unidos con tradiciones mesoamericanas comienzan a perfilar a esta región como una zona de transición cultural y de alta complejidad social.
El investigador reveló que uno de los descubrimientos más significativos fue el de un crematorio, el cual se presume que era específicamente para incinerar cuerpos de infantes de entre cero y un año de edad, ubicado cerca de la comunidad de Palos Verdes
“Los primeros resultados que tenemos de excavaciones nos hacen ver que tenemos unas poblaciones que están compuestas por elementos culturales que no son nada más mesoamericanos, son también elementos culturales que son característicos de más al norte de la región, por ejemplo, de trincheras en Sonora…esto está conectado con las tradiciones de más al norte de México y suroeste de Estados Unidos”, indicó el arqueólogo.
También señaló que el crematorio consiste en una especie de caja funeraria de aproximadamente un metro y medio de largo por un metro de ancho, que además de contener cenizas y fragmentos óseos de infantes, contenía restos cerámicos y otros materiales, los cuales han permitido que el investigador determine un fechado estimado de este uso ritual entre los años 700 y 1400 D.C.
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“Lo más relevante es que este espacio era utilizado exclusivamente para cremar niños. Nos habla de una diferenciación social basada en la edad y quizá en el rol del individuo dentro de la comunidad”, expresó.
Además de este hallazgo que evidencia influencia del norte del país, también hay evidencias que implican que las culturas provenientes de Mesoamérica también convergieron en algún momento de la historia en Guasave, tales como fragmentos de obsidiana provenientes de Jalisco, cascabeles de cobre probablemente originarios de Michoacán, así como cerámica decorada con iconografía religiosa.
También se encontró una pieza única que representa al dios mesoamericano Quetzalcóatl, identificando elementos de intercambio comercial que sugieren una red de intermediarios entre Guasave y regiones del sur como Culiacán, Chametla y Mazatlán.
El investigador de la Universidad de Oklahoma refirió que los pobladores prehispánicos de la región practicaban una religión animista, en la cual consistía en otorgarles poder a elementos de la naturaleza, como ríos, montañas o fauna, sin necesidad de construir edificaciones en su honor; pese a ello, poseen significados espirituales fuertes, y son sagrados por sí mismos.
En este contexto, el sitio de Macapule, revelado en el verano del 2024, podría haber funcionado como centro ceremonial y como punto de reunión, donde se reforzaban identidades comunitarias, se organizaban actividades productivas y se establecían lazos sociales y familiares; este sitio, de acuerdo con Vivero Miranda, podría tratarse del más grande del noroeste del país. “El sitio de Macapule, junto con todos los manglares que hay detrás en el sistema lagunar, podría tratarse del sitio arqueológico más grande del noroeste de México, pero eso más adelante se podrá verificar con más investigación”, detalló.
La segunda etapa de proyecto arqueológico está prevista para extenderse durante cinco semanas, con la recolección de muestras de cerámica y carbón que serán analizadas en Estados Unidos para establecer cronologías precisas. En el futuro se espera retomar trabajos de campo anualmente.
Aunque aún no se define el destino de las piezas recuperadas, el equipo expresó su deseo de que parte del patrimonio pueda permanecer en Guasave. “Este proyecto no viene a pedir nada, viene a regalar conocimiento. La gente de Guasave merece saber quiénes fueron sus primeros habitantes”, concluyó el investigador.



