La llegada de Gabriel Leyva Velázquez al poder en Sinaloa comenzó con una serie de modificaciones y de intentos por modernizar al estado. Se inició con la pavimentación de calles, la construcción de presas, plazas y parques públicos, para el recreo de la población y junto con éstas, las primeras obras plásticas se inauguran; a través de una plástica nacionalista, con el objetivo de justificar el poder político y económico de quienes dirigían el estado.
Pero, ¿cuál es la relación de todo lo anterior con la creación de un mural que narre a través de la plástica la historia de Sinaloa, mediante un escudo?
En nuestro estado la cuestión plástica se desarrolló de diversas maneras, ya que cuenta con abundantes manifestaciones de la cultura, entre ellas, se encuentra una rica exhibición de murales, monumentos cívicos y artísticos. Desde diversos ángulos, encuadres y detalles se aprecian estas obras en los distintos municipios del estado.
El oficio técnico y calidad artística de los creadores se manifiesta en esta diversidad de obras. Monumentos sobre personajes representativos de la cultura, del deporte, de la política y de las gestas revolucionarias. Alegorías de la naturaleza y de la vida humana, la heráldica del estado y los municipios también están presentes, los murales y vitrales, con todo su simbolismo y formalidad, recorren la geografía del estado y cobran presencia en los espacios públicos.
Fue a través del mural Escudo de armas del estado de Sinaloa que rodea al Museo de Historia Regional, en el Centro Cívico Constitución de la ciudad de Culiacán en el año de 1958, que Rolando Arjona Amábilis nos mostró los cuatro municipios más representativos o fundacionales, Culiacán, El Fuerte, El Rosario y Mazatlán, mediante cuarteles, de acuerdo a una heráldica, es decir, el estudio de los escudos de armas.
La obra, está compuesta a base de mosaico de vidrio veneciano que cubre el lado exterior al Museo de Culiacán de 1958, cumple con estas funciones, funciones que durante esa época en particular eran necesarias para afianzar la identidad de los sinaloenses, porque nos está diciendo a través de imágenes quiénes somos.
Es importante mencionar, que el mural está dividido en dos segmentos generales. El primero, es el preámbulo, una especie de introducción pues, de lo que nos espera a la vuelta, una suerte de enredadera que nos dirige hacia el escudo del estado de Sinaloa, quienes han visitado el mural saben de lo que hablamos. El segundo segmento, da inicio con la deconstrucción y el desglose de dicho escudo.
La primera parte inicia con el letrero que dice: Museo de Culiacán 1958, acompañado de la imagen del dios Coltzin, seguido de un conjunto de guías con hojas color verde —como si fueran brotes tiernos— acompañadas de zarcillos con un fondo de color rojizo, que rodea una especie de claro de agua, haciendo alusión a los tres ríos que cruzan la ciudad, señalando a la capital del estado.
Para el siglo XX, con la llegada del Muralismo Mexicano, no era necesario un “traductor” para estas grandes obras, el espectador podía disfrutar de estos grandes murales porque también se sentía identificado y se veía en ellos, no tenía que saber leer ni escribir, las imágenes le contaban su historia, el muralismo servía y sirve todavía como un medio didáctico para la creación de conciencia nacional y en nuestro caso, para conocer la historia de Sinaloa.
La obra del Escudo de armas del estado de Sinaloa, fue el primero de otros que le siguieron como el mural Constitución de 1958, a sólo unos cuantos pasos del primero, es un mural escultórico cóncavo, que como su nombre lo indica, alude a las tres constituciones de México, la de 1824, 1857 y 1917, que reúne a sus principales representantes.
También tenemos el mural Germinación, que hace alusión a la época del porfiriato, esta obra se encuentra en el Parque Revolución y nos muestra un recorrido de lo que identifica a este periodo, la lucha armada y una referencia a la educación y a los avances tecnológicos de la modernidad, fechado en 1960. Con los trazos geométricos, impresionistas y llenos de color que caracterizan la obra de Arjona Amábilis.
Estas manifestaciones estaban influenciadas por la Escuela Mexicana de Pintura, movimiento enarbolado por Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Todo esto derivado de la Revolución Mexicana —la primera del siglo XX en todo el mundo— los movimientos sociales, forman pues, las identidades para una nación.
Al terminar el movimiento armado, los dirigentes que salieron triunfantes en la entidad, se plantearon la necesidad de que su lugar en el poder resultara justificado para sus habitantes. Para los murales y la estatuaria en Culiacán, este fue el pretexto de su nacimiento, en una modernidad para el contexto, en el cual vivía Sinaloa.
*La autora es Doctora en Historia por la UAS, licenciada en Artes Plásticas por la UNAM y UAS. Miembro del Colegio de Historiadores A.C. y del Seminario de Cultura Mexicana, corresponsalía Culiacán, directora del Archivo Histórico de la UAdeO. Es docente, investigadora, conferencista y ha participado en diversas exposiciones plásticas.
Artículo publicado el 15 de junio de 2025 en la edición 13 del suplemento cultural Barco de Papel.



