Yessenia tenía apenas 25 años, recientemente se había recibido de la licenciatura de psicología, e incluso había formado parte de la plantilla docente de Conafe. Al día de su muerte, laboraba en Los Mochis y cursaba el cuarto mes de embarazo.
Era 1 de junio, el día en que se realizaron las elecciones del Poder Judicial, cuando se encontraba visitando a familiares en la comunidad de El Aguajito, perteneciente al municipio de Sinaloa, junto a su pareja Néstor, de 48 años. Según testimonios, él se desempeñaba como comerciante, además, era dueño de dos pollerías y un negocio de pollos asados.
Sin embargo, ese no sería un típico domingo familiar, ya que elementos pertenecientes a la Guardia Nacional realizaban operativos en la región. De acuerdo con relatos de los pobladores de la zona, se ejecutó una persecución sin precedentes en la que supuestamente habrían participado tres unidades de la Guardia Nacional en contra de la pareja, dicha persecución dio paso a una aprehensión. Extraoficialmente, había trascendido que Néstor disparó contra los agentes y estos repelieron la agresión.
En ese momento apareció Daniel, primo de Néstor, que al ver la escena confrontó a los agentes federales diciéndoles “Quiero saber por qué lo están deteniendo”, entonces los uniformados le respondieron que si no tenían problemas para qué habían corrido. Daniel se limitó a decir un “no sé”, pero se quedó mirando la escena de su primo siendo arrestado por la Guardia Nacional; después de un momento, en un intento de defender a Néstor, Daniel insistió en que su primo era un comerciante de la zona, que tenía pollerías y no debía nada.
“A chingar a tu madre, pícale”, fue la respuesta de los elementos. Daniel se fue en ese instante, pero regresó al mismo punto a bordo de una motocicleta acompañado de una tía. La escena ya no sería la misma, pues antes de llegar a la zona, se escucharon disparos, pese a ello, Daniel continuó acercándose.
“Yo lo miré, a él lo tenían hincado con las manos en la cabeza. Y él me gritó que lo ayudara. Pues yo me regresé a pedir ayuda, a decir que ahí lo tenían”, contó el familiar de Néstor.
En ese momento, Daniel se convirtió en la última persona que vio a la pareja con vida, arrodillados frente a elementos de la Guardia Nacional.
De Yessenia no vio nada. Ni siquiera la dejaron voltear. No supo si estaba esposada, si gritó, si lloró; solo supo después que también había muerto a causa de las balas.
“Me da coraje, Porque eran inocentes. Él trabajaba. Ella también. Ella era maestra, licenciada. ¿Por qué así?”, dice Daniel, con rabia atorada.
Asegura que vio llegar más patrullas; los elementos nunca los dejaron acercarse a la camioneta que minutos antes conducía Néstor, ni mucho menos a donde habían quedado los cuerpos de la pareja.
Operativo oficial coincide con ataque denunciado por familiares
Elementos de la Guardia Nacional aseguraron armamento y un vehículo durante un operativo realizado el 1 de junio en el poblado El Aguajito, mismo día y mismo lugar en el que la pareja habría sido abatida.
De acuerdo con información proporcionada por agentes federales, en el lugar fue localizada una ametralladora, 150 cartuchos útiles, una cinta metálica para cartuchos y un vehículo, los cuales fueron puestos a disposición de las autoridades correspondientes.
Aunque las autoridades no reportaron personas detenidas, durante una manifestación llevada a cabo al exterior de la compañía de la Guardia Nacional Guasave, familiares de Néstor y Yessenia señalaron que se trató del mismo hecho en el que ambos fueron masacrados por elementos de la corporación federal.
La protesta que reunió a 30 personas gritando “señor gobernador, queremos justicia” y “no más abuso de poder”, se realizó el 2 de junio, un día después del presunto ataque. En la manifestación no hubo más respuesta que la de un hombre asomándose por la ventanilla y diciendo un “no los podemos atender”, en volumen bajo.
Amnistía Internacional condena
Por medio de redes sociales, Amnistía Internacional condenó los hechos en los que supuestamente Yessenia y Néstor fueron asesinados; denunciando el posible uso desproporcionado de la fuerza por parte de integrantes de la Guardia Nacional.
La organización de derechos humanos calificó lo ocurrido como un “presunto ataque” cometido por efectivos de la Guardia Nacional y exigió que se haga justicia en este caso.
“No puede permitirse que las fuerzas de seguridad actúen con base en suposiciones o sin investigaciones rigurosas. Es fundamental que se respete el derecho a la vida, el principio de legalidad y la obligación de rendir cuentas”, expresó Amnistía Internacional.
La organización también llamó a la Fiscalía General de la República a llevar a cabo una investigación “independiente, pronta y efectiva”, que permita esclarecer los hechos. Asimismo, solicitó a la Guardia Nacional colaborar plenamente con las diligencias.
Hasta el cierre de esta edición seguía sin haber una explicación por parte de la Guardia Nacional sobre lo ocurrido en El Aguajito. Lo único claro es que aquella tarde, una pareja terminó arrodillada frente a hombres armados, y que minutos después, ambos fueron acribillados.
Artículo publicado el 08 de junio de 2025 en la edición 1167 del semanario Ríodoce.








