Luis Alonso Enamorado relata la odisea que fue crear las Jornadas por la Lectura que derivó en la Feria del Libro y las Artes de Mazatlán
Por el año de 1996 Luis Alonso Enamorado le preguntó a su amigo Pepe Franco: “¿qué quieres hacer en tu vida, algo que te marque?, yo fundé un periódico, pero ¿qué te gustaría a ti?”, la respuesta fue clara: una feria del libro.
Y entre copa y copa le insistió en el tema: “hazla, yo te voy a ayudar, ‘estás loco’, me respondió. ‘Eso no se puede hacer, porque se trata de traer escritores a presentar sus libros y eso cuesta mucho dinero, se necesitan boletos de avión, hotel, alimentos’”.
“Yo realmente no sabía de qué se trataba, pero en el plan de ayudarlo y animarlo, le dije que, si le conseguía todo eso, se animaba a hacerla. Me volvió a decir que estaba loco, porque habría otros gastos”.
Enamorado entonces trabajaba en El Sol del Pacífico y ahí consiguió con el director los boletos de avión, con los hoteleros, empresarios y restauranteros, los hospedajes y la alimentación. Le ‘armó’ todo el escenario.
Al reunirse de nuevo y pensando que ya no se acordaría del tema. Le dijo: “Ya está todo: te conseguí 10 boletos de avión. Y brindamos, ahí salió el primer nombre Jornadas por la Lectura que se realizaron en Los Portales de Canobbio, en 1997 con gran entusiasmo y éxito”.
Pepe, la mente maestra
Enamorado explicó que a partir de entonces Pepe se convirtió en la mente maestra para organizar y lograr que escritores de gran nivel como Juan Villoro, Elena Poniatowska, Paco Ignacio Taibo, Francisco Hinojosa, Rius, Naranjo, vinieran cada año a Mazatlán.

EDUARDO DEL RÍO, RIUS. El monero infaltable.
La edición posterior, contó, ya se llamó la Feria del Libro y las Artes y tomaron la Plazuela Machado de Mazatlán, cuando aún estaba en el abandono. Con este evento se sacó del olvido y se le dio vida de nuevo.
“La Machado era un fantasma, la rescatamos, de ahí en adelante volvió a revivir, solo estaba activo el Café del Pacífico, pero todo este tema de los libros fue muy impactante, porque no solo reuníamos a grandes escritores, sino que también se impulsaban actividades como el teatro, pintura y cine, posicionando a Mazatlán como un referente literario en el país”, recordó.
“Uno de nuestros principales objetivos fue acercar a los niños y jóvenes a la lectura. Siempre trabajamos para que las escuelas se involucraran. La feria tenía un carácter único, a diferencia de otras en el país, se realizaba al aire libre y en un ambiente de cercanía con los asistentes”.
Una feria con calor humano
La feria, mencionó que era especial, con gran calor humano y al aire libre. Ellos nunca buscaron el beneficio personal, sino dar a la gente un evento literario de alto nivel.
“Fuimos los primeros en Sinaloa en organizar una feria del libro, ya después nos pidieron asesoría para hacer la de Los Mochis. Después de la Feria del Libro de Guadalajara, estábamos nosotros, los escritores nunca nos dijeron que no, Juan Villoro, fue nuestro padrino”, recordó.

JUAN VILLORO. Padrino de la Feliart.
“Pepe Franco fue un visionario. Gracias a él Mazatlán vivió una de sus mejores épocas culturales, aunque con el tiempo, los celos, la política, ya no nos permitió realizarla en la Plazuela Machado, nosotros sabíamos que esto iba a pasar, y por eso habíamos creado un patronato, para que no nos quitaran la Feliart y finalmente terminaron haciéndolo”.
La feria finalmente fue bloqueada, durante la presidencia del alcalde panista Alejandro Higuera se perdieron los apoyos y cinco años de libros. En 2015, cuando Franco ya presentaba problemas de salud, realizaron una edición más en la Plazuela Zaragoza, pero ahí tuvo menor repercusión.
“La Feria del Libro y las Artes dejó un precedente en la historia cultural de Sinaloa, demostrando que, con pasión y perseverancia, la literatura puede transformar a una sociedad”, apuntó Enamorado.
“Para nosotros esto fue un sueño que creció más de lo que imaginamos, nos movíamos realmente con el corazón: libros, lectura, escritores, la playa, la bohemia. Mazatlán en el mapa de los escritores, cómo olvidar todo eso. No se puede”.
Artículo publicado el 13 de abril de 2025 en la edición 11 del suplemento cultural Barco de Papel.







