La medida podría dañar la relación con México y no terminaría con el problema del narcotráfico
Estados Unidos estaría considerando lanzar, en secreto, drones militares a México para atacar a los líderes del Cártel de Sinaloa y a otros grupos criminales, en un afán por acabar con el tráfico y la producción de fentanilo, según información filtrada por la cadena NBC.
De acuerdo al medio estadounidense, la estrategia se habría estado analizando en la Casa Blanca y en las oficinas del Departamento de la Defensa, y entre funcionarios de inteligencia que ven la propuesta como la única salida para acabar con los líderes del narcotráfico de las diferentes organizaciones criminales, pero, sobre todo, aquellos que se dice, son los principales responsables de producir fentanilo en México.
Eso pondría a Culiacán y otros municipios de Sinaloa como uno de los blancos inminentes para un ataque de esta magnitud, que según revelaron expertos, las operaciones de ataque serían realizadas desde EU, con un modelo de misil llamado Hellfire, un artefacto de guerra con una precisión milimétrica, y con capacidad para destruir un edificio entero, según una explicación rápida hecha por antiguos combatientes de guerra.
“No hay blindaje que pueda detener un misil como ese, y puede penetrar casas y paredes de concreto, incluso si la persona está en bunkers o túneles, tiene la capacidad para destruir todo y que no quede nada”, explicó Michael Solvang, un ex marino británico que participó en la guerra de Afganistán hace algunos años y quien actualmente es consultor de seguridad en el Reino Unido.
Agentes de diferentes agencias de investigación de EU que trabajaron como elementos encubiertos en Latinoamérica, rechazaron que esa propuesta beneficie la relación de colaboración que existe entre ambos países, porque violaría la soberanía de México, mataría a gente inocente, y al final no remediaría el problema del tráfico de droga.
Mark Davis, agente retirado del FBI, y quien durante más de una década trabajó de manera encubierta en México, consideró la propuesta como “una mala idea”, que sin duda proviene de personal sin la experiencia necesaria en asuntos mexicanos y en temas de narcotráfico.
“Usar drones contra los cárteles en México viola la soberanía mexicana, lo que abre una caja de Pandora. Es decir, una invasión militar ahora podría, con suerte, eliminar solo a algunos líderes importantes, lo cual, como se ha demostrado históricamente, no ha afectado la competencia ni los negocios de los cárteles. Solo creará un vacío para que entren nuevos líderes”, dijo Davis.
El argumento principal de quienes validan esta propuesta, siendo el propio presidente Donald Trump quien se muestra a favor de ella, es que un ataque de esa magnitud sería la única forma de acabar con los líderes del narcotráfico en México, pues la labor que hace México ya no es suficiente, y la muerte de los líderes de los diferentes cárteles, justificaría el uso de este armamento.
Aun así, al menos hasta el cierre de esta edición, el gobierno estadounidense no había tomado una decisión definitiva ni logrado a un acuerdo definitivo para contrarrestar a los cárteles, no se tenía claro si EU habría planteado a México esa posibilidad, no obstante la presidenta Claudia Sheinbaum, reprobó la simple posibilidad.
“De manera pública lo hemos dicho siempre. No estamos de acuerdo. Primero porque no estamos de acuerdo con ninguna intervención ni injerencismo. Eso ha sido muy claro. Nos coordinamos, colaboramos, no nos subordinamos y no hay ni injerencismo ni estas acciones”, dijo la presidenta en una de las llamadas conferencias del pueblo.
Además, insistió la mandataria, que la mejor estrategia para acabar con las organizaciones del narcotráfico en México es ir a la “atención a las causas”, y que por tanto, el uso de drones para atacar a esos grupos criminales no tendría ningún resultado benéfico para sus objetivos.
“No resolvería nada”, insistió la presidenta.
Mike Vigil, otro de los agentes estadounidenses que trabajó décadas como policía encubierto para desmantelar a las organizaciones criminales en México, opinó que un ataque de esa naturaleza sería un acto de guerra, que al final no lograría el objetivo de acabar con el tráfico de drogas ilegales, sino que generaría un conflicto entre ambos países que no llevaría a nada bueno, sino a una ruptura en la relación.
Vigil lamentó que la situación siga escalando y se mostró preocupado por la personalidad de Trump, porque quiere arreglar los problemas con ignorancia y violencia, lo cual va a terminar dañando la imagen y economía de EU.
“El más grande problema que veo es que su secretario de la defensa, su secretario de estado, así como otros personajes de su administración son como sus títeres que van a hacer lo que Trump quiera, y su personalidad impulsiva puede hacer que en cualquier momento dé una orden, y un ataque empiece, y eso sería desastroso”, opinó.
Para Davis, el agente retirado del FBI, esa acción conllevaría a represalias y la violencia de los cárteles, dentro y fuera de México, lo cual aumentarán exponencialmente, alienaría a México como aliado, no solo en la guerra contra las drogas, sino en otras áreas, y como la historia ha demostrado en los últimos más de 40 años, no detendrá el éxito del narcotráfico.
“Detener la demanda estadounidense es un asunto importante que no tendrá nada que ver con los ataques con drones”, observó Davis.
Un ataque de esa magnitud, no necesitaría la aprobación del Congreso ni del Senado de los Estados Unidos, pues al haber designado a los cárteles de las drogas como grupos terroristas, la administración de Trump argumentaría que se trató de un tema de seguridad nacional, y tendrían luz verde para accionar el ataque en el momento que ubiquen vía satelital, a cualquiera de los líderes que ha identificado como grupos terroristas, incluyendo a los del Cártel de Sinaloa.







