El trabajo infantil en los campos: un desafío que persiste en Guasave

El trabajo infantil en los campos: un desafío que persiste en Guasave

En el municipio se sigue detectado el traslado de niños a labores agrícolas

 

Pese a los esfuerzos para erradicar el trabajo infantil en la temporada agrícola en Guasave, sigue siendo común ver a menores laborando en los campos; muchos de ellos se encuentran entre las parcelas o cargando cubetas sobre sus hombros, especialmente los fines de semana, cuando la vigilancia suele bajar.

Uno de los principales retos en la erradicación del trabajo infantil en los campos agrícolas ha sido el traslado de los menores hasta estos sitios de trabajo, pues a pesar de que las autoridades de Vialidad y Transporte han instalado operativos para evitar que los niños sean llevados en los camiones de jornaleros, muchos aún logran llegar a los campos.

De acuerdo con Obed Báez, delegado de Vialidad y Transporte, desde el inicio del periodo agrícola se han identificado entre 12 y 13 menores viajando en estos camiones, que van de los 13 a los 17 años, y en algunas ocasiones se han detectado a menores de 10 años; quienes presuntamente no son llevados a laborar, sino que los padres buscan tenerlos cerca de ellos cuando están laborando.

Los operativos permanecen en sitios estratégicos como la comunidad de Ruiz Cortines, la calle Cero y la Carretera Internacional, donde el personal de inspectoría revisa no sólo la presencia de menores en las unidades, sino también la documentación de los vehículos y conductores.

A los choferes que trasladan niños a la labor se les aplican multas de entre 600 y 700 pesos, y en casos de reincidencia, la sanción puede incrementarse e incluso derivar en la detención de la unidad.

Aunque Obed Báez afirma que el número de casos ha disminuido en comparación con el año pasado, advierte que algunos transportistas intentan evadir los operativos mediante grupos de WhatsApp y Facebook, donde alertan sobre la ubicación de los puntos de revisión.

Además, se han registrado casos en los que los menores son trasladados en autos particulares o motocicletas para evitar ser detectados en los camiones de jornaleros. “Aparentemente no hay menores de edad en los operativos, pero ya fueron trasladados en otro medio de transporte”, señaló.

CAI, con asistencia a la baja

De acuerdo con Ana Luisa León Perea, presidenta del sistema DIF Guasave; en el Centro de Atención Infantil (CAI) actualmente están inscritos 237 niños, de los cuales asisten diariamente entre 110 y 114, pero la asistencia ha disminuido; sin embargo, esto no se debe a que ya no haya trabajo, sino a diversos factores que han llevado a algunas familias a retirar a sus hijos.

El CAI opera desde las 5:00 de la mañana. En comparación con años anteriores, se ha observado que algunos padres los recogen hasta altas horas de la noche, en ocasiones después de las 11:00, pues desde la sindicatura se trasladan hasta otras zonas del estado como Chinitos, Villa Juárez y San Miguel, e incluso hasta Sonora.

Si bien la guardería ha ayudado a reducir la presencia de menores en los campos, no ha erradicado por completo la problemática.  El trabajo infantil sigue ocurriendo, y aunque existen esfuerzos para prevenirlo, la realidad es que algunos niños continúan expuestos a condiciones de riesgo.

En los campos agrícolas aún se observan menores de diferentes edades, incluyendo bebés de apenas 2 meses y niños de hasta 12 años. A pesar de los operativos de inspección en los camiones de jornaleros, algunos niños siguen siendo llevados a trabajar.

Acceso a la educación: la solución al trabajo infantil

Lorena Landeros Rosales, visitadora de la Zona Centro-Norte de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), se refirió al tema del trabajo infantil en los campos agrícolas y la necesidad de implementar soluciones educativas para los menores que laboran en estas áreas.

La educación, agregó, es importante para evitar que los niños sigan trabajando en condiciones inapropiadas, por lo que se debe legislar para que los menores puedan acceder a la educación mientras se encuentren en el municipio.

Para Landeros, la falta de educación es uno de los principales factores que perpetúan el ciclo de pobreza entre las familias que dependen del trabajo agrícola, y propuso que las guarderías no solo resguarden a los niños, sino que también brinden educación básica para que puedan tener una formación escolar que les permita mejorar sus oportunidades en el futuro.

Artículo publicado el 2 de marzo de 2025 en la edición 1153 del semanario Ríodoce.

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