El ‘Mayo’ y una mesa servida para los gringos

El ‘Mayo’ y una mesa servida para los gringos

Es hasta penosa la actitud de la presidenta Claudia Sheinbaum diciendo que como el presidente Joe Biden no le dio al gobierno mexicano información completa sobre la detención de Ismael Zambada García, se la pedirá a Donald Trump una vez que asuma la presidencia.

E ingenua. Han pasado casi seis meses desde la detención del capo y todavía no sabe el gobierno mexicano qué pasó, cómo ocurrieron los hechos, donde, por cierto, asesinaron al ex rector de la UAS, Héctor Melesio Cuen Ojeda, y desaparecieron a dos escoltas del Mayo. ¿No habrá cosas más importantes qué tratar con el nuevo mandatario estadunidense? Por supuesto que las hay, pero su insistencia en el tema denota una preocupación fuera de lo normal. Hace dos meses, durante la reunión del G-20 en Brasil, Claudia Sheinbaum estuvo diez minutos con Biden y el tema principal fue ¡el Mayo Zambada!

Se supone que los gobiernos tienen áreas de inteligencia y México las tenía, pero al llegar al poder AMLO las desmanteló. Y entonces tenemos que estar pidiendo al gobierno norteamericano que nos diga cómo se llevaron al fundador del Cártel de Sinaloa, aunque no sepamos para qué nos puede servir la información, porque el Mayo ya está en poder del gobierno gringo y allá será procesado, ya sea que llegue a un juicio donde lo menos que le darán será cadena perpetua o consiga un arreglo que pueda aminorar la pena aunque también, por su edad, sea suficiente para que nunca más obtenga su libertad.

La presidenta cree que presionando al gobierno de los Estados Unidos para que diga cómo se llevaron a Zambada (violando las leyes internacionales), va a invalidar posibles acusaciones contra personajes de la política mexicana vinculados a la llamada cuarta transformación. Si hay un narcotraficante que conoce los vínculos de la clase política mexicana con el crimen organizado, es el Mayo. Ninguno más que él. Por eso en el gobierno hacen changuitos para que el capo no llegue a juicio, porque si eso ocurre podrían ventilarse muchos de los acuerdos que el Mayo tuvo con gobiernos federales y estatales desde hace décadas. Y no es lo mismo que el Mayo declare en un caso sellado que frente a un jurado. Si el capo llega a un acuerdo de colaboración, lo que diga quedará en cajones cerrados que el gobierno podrá abrir y cerrar cuando quiera a su conveniencia. Usará esa información cuando la necesite, pero nunca será del dominio público. Y en la lista de señalados podrán estar expresidentes de la república, gobernadores y exgobernadores, exsecretarios de la Defensa, de Marina, exjefes policiacos, funcionarios de los estados directamente ligados a las zonas de control directo del Mayo

Hay una clase política menor, conformada por alcaldes, diputados locales y federales, senadores y exsenadores y funcionarios de medio pelo, que por no ser del interés del gobierno norteamericano podría salvarse, pero que por décadas han comido de la mano del Señor del Sombrero y hasta lo decían con cierto orgullo mientras se inclinaban (así es que pueden dormir tranquilos los jesuses, los Félix, los millanes, los aarones, los cuenes, los corrales, los lizárragas, los patrones, los torres, los gárates, los valdeces, los zamoras, los madrides, los…).

En realidad, las preocupaciones deben estar en los altos niveles porque serían el objetivo de los gringos. Nunca, en la historia de estos procesos habían tenido un pez de tal peso y por esa razón tanto el gobierno como el Mayo coincidirían en que es mejor llegar a un acuerdo de colaboración que a un juicio. El capo podría obtener beneficios para él y para sus hijos y el gobierno información como nunca la ha tenido en la historia del narcotráfico de voz y con la firma del narcotraficante de más alto nivel que han tenido en su poder. Por eso el miedo de la presidenta y no por ella, sino por los nombres que pudieran surgir en medio de este proceso, ligados al partido que la llevó al poder.

Bola y cadena
EL OTRO PROCESO QUE CORRE al parejo con el del Mayo Zambada, es el que se sigue a los hijos del Chapo Guzmán. También ellos, Ovidio y Joaquín Guzmán López estarían interesados en un acuerdo con el gobierno norteamericano y eso complicaría aún más la situación para muchos personajes de la clase política. Un coctel muy explosivo.

Sentido contrario
UNA DE LAS VOCES MÁS SENSATAS y no politizadas que se han escuchado en esta crisis de inseguridad que vive Sinaloa desde que empezó la guerra entre mayos y chapos, es la de Miguel Calderón Quevedo, que preside el Consejo Estatal de Seguridad Pública. Hay que acudir a la sociedad, dice, tender puentes hacia ella y que cada quien, gobierno y sociedad civil asuman sus responsabilidades. Es la única forma de resolver el problema. Y algo en lo que deberíamos haber pensado desde hace mucho tiempo: no queremos una pax narca, dice, sino una paz duradera construida por nosotros mismos. Y lo peor, para los que no escuchan, es que se puede.

Humo negro
TAMBIEN HAY VOCES INSENSATAS, como esa de que, mientras Eldorado arde en medio de la guerra, una diputada propone cambiarle el nombre al municipio para ponerle “Andrés Manuel López Obrador”. O la que propone, en vez de un plan para proteger a los sinaloenses de la violencia, cambiarle el nombre al Congreso del Estado, para ponerle La Casa del Pueblo. O aquel, que, reivindicando un regionalismo trasnochado, está feliz porque los negocios que cierran en Culiacán por causa de la violencia, son “franquicias gringas”, que no se identifican con la cultura sinaloense, o sea, con el ceviche, el pollo de El Guayabo, el menudo del mercadito, los tacos de buche y las quesabirrias.

Artículo publicado el 19 de enero de 2025 en la edición 1147 del semanario Ríodoce.

Lee más sobre:

Últimas noticias

Scroll al inicio

2021 © RIODOCE
Todos los derechos Reservados.