Panteón San Juan Nepomuceno de Culiacán: Patrimonio de historia y cultura

Panteón San Juan Nepomuceno de Culiacán: Patrimonio de historia y cultura

Por Luis Antonio García Sepúlveda

 

El Panteón San Juan Nepomuceno, situado en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, es un lugar de profundo significado histórico y cultural. Inaugurado en 1844, se ha convertido en un reflejo de la evolución social, artística y religiosa de la región, albergando los restos de personajes ilustres y monumentos funerarios que narran la historia de la comunidad.

Fundación y Evolución del Panteón

La historia del Panteón San Juan Nepomuceno comienza el 22 de agosto de 1840, cuando se adjudicó a la curia un solar destinado para cementerio. Fue el Dr. Lázaro de la Garza y Ballesteros, VII Obispo de Sonora, quien lo inauguró oficialmente el 13 de mayo de 1844. Inicialmente era administrado por la iglesia, pero con las Leyes de Reforma y la promulgación de la Constitución Federal de 1857, pasó a ser propiedad del estado.

A lo largo de su historia, el panteón ha sido testigo de varios cambios y ampliaciones. La primera expansión significativa se realizó en la década de 1970, y otra más en 1982, aumentando su capacidad para satisfacer las necesidades de una ciudad en crecimiento. Actualmente, el panteón cubre una superficie de 10 mil 200 metros cuadrados y tiene espacio para 6 mil 300 inhumaciones, lo que lo convierte en uno de los cementerios más grandes de Culiacán.

El Panteón San Juan Nepomuceno es un museo al aire libre de arquitectura funeraria. Las tumbas y mausoleos que se encuentran en este espacio reflejan estilos y tendencias que van desde el siglo XIX hasta principios del siglo XX. Cada estructura cuenta una historia, no solo del individuo enterrado, sino también de la época en la que vivieron.

Entre las tumbas de mayor relevancia artística se encuentra la más antigua, que es la del gobernador Rafael de la Vega, quien fue sepultado el 5 de junio de 1849, igualmente encontramos las de las familias Almada y Vidaurreta, que destacan por su antigüedad y valor arquitectónico. Estas tumbas no solo representan la riqueza y el estatus social de las familias, sino también la maestría artística de los constructores de la época.

Además, el panteón alberga varios monumentos considerados patrimonio cultural de la ciudad. Estos monumentos, a menudo adornados con esculturas detalladas y ornamentaciones elaboradas, son ejemplos de la tradición funeraria que prevaleció en Sinaloa durante el siglo XIX. Lamentablemente, muchos de estos monumentos han sufrido los estragos del tiempo, la falta de conservación adecuada​ y el vandalismo. Con los años se perdieron las lápidas que contenían los epitafios y se desconoce quiénes descansan ahí el sueño eterno.

Personajes ilustres sepultados

El panteón es el lugar de descanso final para muchas figuras destacadas en la historia de Sinaloa. Maestros, poetas, militares, médicos, comerciantes, empresarios, políticos etc. Una de las tumbas más prominentes es la del General Francisco Cañedo Belmonte, gobernador de Sinaloa durante el Porfiriato. Su sepultura es notable no solo por su ubicación en el panteón, sino también por el impresionante funeral que tuvo lugar en 1909, al cual asistieron miles de personas.

Otro personaje importante enterrado ahí es Rafael Buelna Tenorio, conocido como el “Granito de Oro”. Buelna fue un destacado revolucionario mexicano cuyo legado sigue vivo en la memoria de los sinaloenses. Sus restos fueron trasladados al panteón en 1935 y posteriormente a la Rotonda de los Sinaloenses Ilustres, en reconocimiento a su contribución a la Revolución Mexicana.

También ahí, “perdida” (no tiene lápida, aunque si sabemos su ubicación) en un lugar del panteón San Juan, se encuentra la tumba del Lic. Eustaquio Buelna Pérez, fundador del Colegio Civil Rosales (actual UAS), de quien trasladaron sus restos a la Rotonda de los Sinaloenses Ilustres.

El Panteón San Juan Nepomuceno no es solo un lugar de reposo para los difuntos, sino también un espacio que refleja las tradiciones y cambios sociales de Culiacán. Las tumbas y mausoleos son testigos silenciosos de la historia, narrando las vidas de aquellos que ayudaron a construir la ciudad. Cada sepultura, con sus inscripciones y detalles arquitectónicos, ofrece una ventana a las creencias, valores y aspiraciones de las generaciones pasadas.

A lo largo de los años, el panteón ha sufrido cambios que reflejan la evolución de las costumbres funerarias en Sinaloa. La introducción de nuevos reglamentos municipales que limitan la expresión arquitectónica en las necrópolis ha llevado a un declive en la construcción de tumbas con valor artístico. Hoy en día, la tendencia es hacia cementerios con grandes áreas verdes y tumbas estandarizadas, lo que marca un contraste con los elaborados monumentos del pasado.

Reflexiones Finales

El Panteón San Juan Nepomuceno es más que un cementerio; un lugar de memoria y un símbolo del patrimonio cultural de Culiacán. A medida que la ciudad continúa creciendo y modernizándose, es vital reconocer y preservar estos espacios históricos que conectan a las nuevas generaciones con su pasado. Con su rica colección de tumbas históricas y artísticas, sigue siendo un lugar de reflexión sobre la vida y la muerte, la historia y el legado. Es un recordatorio tangible de la riqueza cultural de Sinaloa y la importancia de preservar nuestra herencia para las futuras generaciones.

*(El autor, desde 1998 realiza visitas guiadas gratuitas en este antiguo panteón, los días 28 y 29 de octubre de cada año).

Artículo publicado el 05 de enero de 2025 en la edición 1145 del semanario Ríodoce.

Lee más sobre:

Últimas noticias

Scroll al inicio

2021 © RIODOCE
Todos los derechos Reservados.