Según la OMS aproximadamente el 23 por ciento de la población mundial vive con Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), una condición mental caracterizada “por la presencia de obsesiones y compulsiones, interfiriendo significativamente en la vida cotidiana de la persona que lo padece”, explica la psicóloga clínica Kennia Jhoana Bernal Santiesteban; en México, entre el 2.6 y el 3 por ciento de la población lo experimenta.
El TOC, indica la especialista, “afecta la calidad de vida de quien lo padece, interfiriendo en las relaciones sociales, generando problemas financieros y de salud mental, como depresión o ansiedad, aislamiento, dificultades académicas y laborales, y el riesgo de adicción a sustancias”.
Las obsesiones, detalla, “son pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos que interrumpen las actividades cotidianas y generan a la persona un malestar significativo o ansiedad”, por lo que busca aliviar esta incomodidad “mediante otros pensamientos o actos”, lo que da lugar a las compulsiones.
La persona siente que debe hacer algo para “reducir la ansiedad o malestar, o prevenir un suceso o situación temido”; estas compulsiones proporcionan solo un alivio temporal, explica Bernal Santiesteban.
Los síntomas que acompañan al TOC, pueden variar, “sin embargo, también nos encontramos con ciertas dimensiones o parámetros comunes”, indica.
De limpieza, “es esta obsesión con la contaminación, la persona siente la necesidad de mantener todo limpio”. De orden y organización, “es la necesidad que la persona percibe en mantener una simetría específica”. De contar “objetos, pasos, palabras, etcétera, pero de una manera muy específica”. De repetición, “repetir palabras o frases”. De comprobación, esa necesidad de comprobar continuamente si se ha cerrado una puerta o apagado un electrodoméstico. Y el de pensamientos tabús o prohibidos, “suelen ser pensamientos agresivos, violentos o sexuales no deseados”.

Dentro del TOC, señala, se pueden encontrar otros trastornos como el dismórfico corporal, “caracterizado por la preocupación que la persona percibe hacia su apariencia física”. De acumulación, cuando a la persona le cuesta “renunciar o separarse de las posesiones”. Trocotilomanía, que “es el hábito de arrancarse el cabello”. De excoriación, cuando la persona se rasca de “manera constante la piel”.
El TOC, indica, puede diagnosticarse en cualquier etapa de la vida, “es común que aparezca en la infancia, más no es exclusivo, puede aparecer en la adolescencia y en la adultez temprana”.
Entre los factores que contribuyen en su desarrollo se encuentran, “los genéticos, neurobiológicos, ambientales y de experiencia de vida”, detalla.
“La predisposición genética aumenta el riesgo de desarrollar TOC, más no es un determinante”, añade. “El entorno juega un papel crucial”, y factores como “el maltrato físico y sexual en la infancia, y otros sucesos estresantes o traumáticos, pueden desencadenar su aparición”, explica Bernal Santiesteban.
A nivel neurobiológico, “se ha identificado que una alteración en los niveles de serotonina” juegan un papel importante en el desarrollo del TOC.

Kennia Jhoana Bernal Santiesteban
La sicóloga resalta que, el TOC, interfiere en las rutinas diarias de quien lo padece, debido a que las obsesiones y compulsiones “pueden consumir mucho tiempo”. También repercute en las relaciones familiares y de pareja por “la incomprensión de los comportamientos de la persona que lo padece”; además, aumenta el riesgo de desarrollar depresión y ansiedad.
El diagnóstico es preciso para iniciar el tratamiento adecuado y “por lo tanto mejorar la calidad de vida del paciente”. Reconocer los síntomas desde el inicio y buscar ayuda profesional para tener una adecuada valoración y así evitar que el TOC se convierta en una condición crónica, afirma Bernal Santiesteban.
El tratamiento más efectivo para el TOC es la terapia cognitivo-conductual (TCC); en algunos casos, señala, se utilizan medicamentos, como los inhibidores para reducir los síntomas. Asimismo, destaca la importancia de contar con una a red de apoyo, “pues incluir amigos y familiares, proporciona el respaldo emocional necesario para manejar los síntomas del TOC”.
Artículo publicado el 29 de diciembre de 2024 en la edición 83 del suplemento Gula.






