La presidenta del Colegio de Economistas de Sinaloa, Cristina Isabel Ibarra Armenta, consideró que la entidad debía ser declarada en emergencia por la grave afectación de la violencia en la inversión, la generación de mano de obra y porque ya estaba sumida en un rezago económico significativo.
Al participar en una reunión de trabajo de la Comisión de Economía del Congreso del Estado, consideró que las acciones de política pública para atender la situación económica de las familias y empresas sinaloenses son insuficientes para atender las necesidades generadas por el paro técnico de la economía de Sinaloa.
Explicó que una declaratoria de emergencia sería reconocer la gravedad de la situación, pero además que no habría recursos, porque los fondos de emergencia desaparecieron para atender tanto la crisis de inseguridad que ha derivado en una económica, como la hídrica que ha afectado a los productores sinaloenses.
Indicó que en términos salariales Sinaloa se encuentra en el último lugar de la tabla según las tablas del IMSS, incluso por debajo de estados como Chiapas y Guerrero.
La también catedrática de la UAS precisó que en el 2024 el crecimiento comparado al mismo del año anterior es negativo, además de que si se alcanzara al menos la media nacional en la creación de empleo formal debería Sinaloa tener 8 mil empleos más.
Además, dijo, el sector primario está en un franco retroceso comparado con el ciclo de 2021, hay 21 mil empleos formales menos.
La situación de sequía llamaría a una declaratoria de emergencia o al aseguramiento de precios, seguros, no obstante, los fondos de emergencia se desaparecieron junto a otros esquemas efectivos de asignación de apoyos y comercialización, mencionó.
Aunado al ya pobre desempeño económico del estado, la violencia ha generado pérdidas económicas directas como indirectas, por al menos 500 millones de pesos diarios debido a una parálisis total de la economía.
Perdieron y continúan perdiendo las empresas, los comerciantes relacionados con la comercialización de eventos masivos como el Grito de Independencia en varios municipios, conciertos, la Feria Ganadera, el fútbol y otros.
Las empresas han registrado menos flujo al tener que reducir sus horarios de trabajo y muchas reportaron estar trabajando con menos personal, aunque no hicieron despidos, llegaron a acuerdos para trabajar menos días a la semana.



